Gateway, la primera estación lunar que serviría como puente para llegar a otros planetas
Además de utilizarse como base para los astronautas, serviría como un laboratorio y lugar de refugio, informan la Agencia Espacial Europea y la NASA.
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La primera estación lunar, Gateway, orbitará el satélite natural de la Tierra siguiendo una “órbita de halo casi rectilínea“, informaron la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA.

Gateway servirá como una base para los astronautas y sería sede para misiones de exploración en la superficie lunar, además de funcionar como un laboratorio y lugar de refugio.

Será también un recinto para abastecer suministros para misiones espaciales más distantes.

Sin embargo, en lugar de girar alrededor de la Luna en una órbita baja como los módulos de mando del programa Apolo de Estados Unidos, en los que aterrizaron los astronautas en la superficie lunar en julio de 1969, esa plataforma seguirá un camino “altamente excéntrico”. En su punto más cercano, Gateway pasará a tres mil kilómetros de la Luna, mientras que en su punto más lejano llegará a estar a 70 mil kilómetros.

La plataforma espacial girará junto con el satélite natural, y visto desde la Tierra parecerá un halo lunar. Una órbita rectilínea es posible debido a la interacción entre nuestro planeta y las fuerzas gravitacionales de la Luna. De esta forma, Gateway tardará aproximadamente siete días en completar su órbita lunar.

 

¿Un puente para llegar a otros planetas?

Asimismo, ese período se ha elegido para limitar el número de eclipses, cuando la estación estaría cubierta por la Tierra o la sombra de la Luna. La ESA señala que tales órbitas son perfectas para planificar misiones a largo plazo, y hasta cierto punto dictan el diseño de una nave espacial, respecto a lo que puede transportar desde y hacia la plataforma, así como la cantidad de energía necesaria para llegar y permanecer allí.

Pero el principal motivo por el que las dos agencias espaciales han elegido la órbita de halo casi rectilínea es el factor energético. Para que una nave espacial escape de la fuerza gravitacional de la Tierra, haga una parada en una potencial base y finalmente aterrice en la superficie de la Luna, se necesita una gran cantidad de energía, mientras que la órbita rectilínea permitiría ahorrar energía.

“En una misión espacial tripulada no volamos una sola nave monolítica”, explica Florian Renk, analista de dinámica de vuelo de la ESA. Aclaró que esa base actuará como un puesto de preparación, donde se puede dejar, recoger y ensamblar las partes de una sonda.

Gateway se empezará a ensamblar en la década del 2020, y está previsto que incluso sirva como un puente para misiones espaciales más lejanas que la Luna. (RT)



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