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“Me cuido de no adoctrinar con mí obra, prefiero promover la reflexión”: Néstor Jiménez

El artista mexicano lleva la experiencia de la clase trabajadora al Museo Universitario de Arte Contemporáneo, a través de la exposición ‘Uno entre millones’.

  • Redacción AN / HG
20 Feb, 2026 12:55
“Me cuido de no adoctrinar con mí obra, prefiero promover la reflexión”: Néstor Jiménez

Por Héctor González

El trabajo de Néstor Jiménez (Ciudad de México, 1988) se distingue por entablar un diálogo entre el arte contemporáneo y la construcción de una memoria histórica y social. “Mi acercamiento a la cultura y el arte siempre estuvo permeado por discursos de clases sociales”, explica el autor de la muestra Uno entre millones, que se exhibe actualmente en la Sala 3 Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Bajo la curaduría de Lucía Sanromán, el montaje presenta siete obras realizadas ex profeso en distintos formatos como pintura de caballete, collage, escultura en cerámica, escultura cinética y pintura mural. El hilo conductor es la reflexión alrededor del arco de vida de un hombre representativo de la clase trabajadora.

Uno entre millones forma parte de la serie de exposiciones de obra comisionada impulsada por el MUAC que, desde 2024, pone el énfasis en creadores jóvenes cuyas prácticas amplían los lenguajes artísticos y los medios desde una mirada que critica estructuras sociales que perpetúan la inequidad.

¿Cómo nace la exposición?

La desarrollamos por invitación de Lucía Sanromán, curadora en jefe del MUAC. El museo tiene interés en acercarse a artistas menores de cuarenta años y Lucía ya conocía mi trabajo, de modo que surgió la oportunidad. La exposición está compuesta por seis piezas e implicó un trabajo arduo en materia de coordinación y producción de las obras porque algunas me llevaron a trabajar con elementos nuevos. En la muestra se podrá ver collage, cerámica y alguna obra electrónica.

¿Qué implicó formar un equipo de trabajo y hacer piezas en formatos que no habías manejado?

Estoy muy contento con la invitación y con la oportunidad de ampliar mi espectro de trabajo. A pesar de que la exposición no es una retrospectiva porque no tengo ni la edad ni la trayectoria para ello, sí engloba muchas situaciones técnicas y conceptuales aprendidas durante cinco o seis años de trabajo. Tanto temática, como discursivamente, la muestra recoge inquietudes gestadas a lo largo del tiempo.

¿Cómo reconoces el formato necesario para cada obra?

Estudié en La Esmeralda en un momento en que la mayor parte del enfoque artístico descansaba en los postconceptualismos. Es decir, la tendencia era hacia propuestas expandidas y la inclusión de medios digitales. Pese a que siempre he tenido un interés por la pintura y el dibujo, en el ambiente en que se desarrolló mi aprendizaje tuve la oportunidad de experimentar con estos medios. Fue años después cuando regresé a la pintura, pero con un enfoque resultante de prácticas conceptuales, es decir, como parte del discurso y de un ejercicio reflexivo. Por eso muchas de estas piezas giran alrededor del discurso Uno entre millones y cada propuesta exige una solución diferente. Para mí lo más importante de este proyecto es que el discurso sea congruente con la obra.

Dentro de este discurso hay una reflexión importante sobre lo social y la clase trabajadora.

Provengo de una familia de clase trabajadora. Mi acercamiento a la cultura y el arte siempre estuvo permeado por discursos de clases sociales, entonces me parece algo natural. Obviamente con el tiempo mis análisis han ido de lo teórico a lo irónico, pasando por lo vivencial. Creo que como mexicanos tenemos una fuerte tradición dentro del arte social, esto producto las condiciones de vida de la mayor parte de la población. Por otro lado, hay una fuerte tensión con lo que se entiende como arte contemporáneo, de modo que para mí es importante aproximarme a esas realidades con un lenguaje actual.

Hoy vivimos una época donde se exige una postura social muy definida, ¿cómo abordas esto?

Esa es una de las cosas más peligrosas de la política actual. Hay una confusión sobre lo que se entiende por tomar postura. Una cosa es tender o ser afín a cierta clase de ideas y otra cerrarse al diálogo y a la autocrítica. No hay ideología sin fallas. Desde siempre mi trabajo ha abordado la historia y presencia del socialismo en México, palabra a la que hoy se le tiene terror. Me parece que esto deriva de un desconocimiento de las bases teóricas y de una lectura superficial. México, por ejemplo, es un país que ha tenido políticas influenciadas por el socialismo, sin embargo, nunca ha sido socialista. En lo personal, me interesa hacer un análisis lejos de lo propagandístico y de una experiencia individual, me cuido de no adoctrinar por medio de mi obra, prefiero promover la reflexión.

¿Qué proyectos paralelos tienes a esta exposición en el MUAC?

En marzo participaré en una exposición colectiva sobre futbol que se realizará en el Museo Jumex. Mi pieza es un ejercicio crítico sobre este deporte a partir de los campos llaneros, porque me parece que el futbol existe independientemente de su dimensión económica. En abril tendré una exposición en San Petesburgo sobre el accidente del cobalto 60 en México y todo el tema de la varilla radiactiva en la vivienda de interés social.

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