En Chiapas, la paz es simulación: Relatora de la ONU
"Las personas están paralizadas por el miedo", dijo la representante especial en sus conclusiones, tras reunirse con autoridades y ciudadanía.
- Redacción AN / KC

Por Ángeles Mariscal
Mary Lawlor, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre las personas defensoras de los derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de visita en Chiapas, se reunió con organizaciones de la sociedad civil, indígenas, campesinos y ciudadanos que han sufrido, ellos, sus familias o comunidades enteras, violaciones a sus derechos humanos.
También se reunió con autoridades del estado de Chiapas para conocer su visión sobre la situación que guardan los derechos humanos para las y los ciudadanos de esta región, y, según su mandato, “promover los esfuerzos de las personas defensoras de los derechos humanos y hacer todo lo posible para protegerlas cuando se encuentran en riesgo como resultado de sus actividades”.
Tras estas reuniones, durante un foro público, Michael Phoenix, colaborador de Mary Lawlor, leyó las conclusiones de la visita, plasmadas en una carta redactada por la Relatora, quien no pudo asistir de manera presencial.
“El gobierno (está pintando, simulando la paz. Pero es mera simulación. La militarización, el crimen organizado, los megaproyectos y la criminalización de las personas defensoras, les pone en riesgo. No hay seguridad para personas defensoras en Chiapas”, concluyó.
Puso como ejemplo de lo la situación de Chiapas, con el caso de asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, ocurrido el 20 de octubre de 2024.
“Las difamaciones a las que se enfrentaba como represalia por su labor en favor de la paz, la vigilancia en las calles, las amenazas de muerte y ordenes de aprensión en su contra son, dijo la Relatora, ejemplo de las “injusticia estructurales presente en todo el estado de Chiapas y el papel de los intereses económicos en la creciente inseguridad de las comunidades de las personas defensoras de derechos humanos”.
Mary Lawlor retomó lo que desde el 2021 le explicó el sacerdote, y que sigue sucediendo actualmente, “muchas personas quieren la paz, pero están paralizadas por el miedo. Por eso tenemos que trabajar con más fuerza. El miedo es el mayor enemigo de la paz y tenemos que superarlo para seguir avanzando, para continuar estrechando lazos”.
“Los asesinatos de personas defensoras de derechos humanos son como puñaladas para sus comunidades. Crean heridas que no se pueden curar (…) El miedo, como dijo el padre Marcelo, se interpone en el camino, pero el miedo se puede superar con la solidaridad”, valoró la Relatora.
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Detalló los testimonios que recibió sobre la situación de las mujeres que defienden derechos, los de las personas indígenas, los asesinatos, el desplazamiento forzado, la detención arbitraria, los actos de tortura contra migrantes; actos que dijo, “son alarmantes (…) todas son violencias que no se deben aceptar en el Estado.
Sin embargo, consideró que los testimonios de las personas agraviadas le hicieron ver que hay un tejido social que no se ha roto, que permanece y que le hace ver que “hay un gran futuro por delante basado en la dignidad y el respeto de los derechos humanos de todas las personas, en la igualdad, la verdadera democracia y el fin de la pobreza. Esa es la base de una sociedad justa. No es una utopía”.






