“Tratamiento especial”, nunca más (Artículo y video)
Larry Nassar, exmédico del equipo estadounidense de gimnasia acusado de agresión sexual, podría añadir cadena perpetua a su sentencia por posesión de pornografía infantil.
(Foto: Twitter @MiDiarioPanama)

Tras 20 años de abusos, el monstruo no volverá a ver la luz del día.

Uno de los mayores depredadores sexuales en la historia del deporte permanecerá el resto de su vida en una celda. Lawrence Gerard Nassar, exmédico del equipo estadounidense de  gimnasia olímpica, sentenciado en diciembre a 60 años de cárcel por posesión de pornografía infantil, enfrenta un nuevo juicio por el cual podría añadir cadena perpetua a su primera condena. 

El juicio celebrado a partir del martes en un tribunal de Lansing, Michigan, concluirá hasta que la jueza encargada del caso, Rosemarie Aquilina, escuche una por una a las más de 100 víctimas que han solicitado la oportunidad de testificar en contra de Nassar.

Entre 1998 y 2015, Nassar fue el doctor de la equipo estadounidense de gimnasia, así como del representativo de la Universidad Estatal de Michigan, tiempo en el que aplicó su infame “tratamiento especial” a decenas de niñas y adolescentes.

Durante la última semana, exgimnastas han narrado su calvario en intervenciones de 10 minutos: penetración vaginal y anal con dedos, tocamientos en genitales y otros abusos, como parte del tratamiento aplicado por Nassar.

La descripción de las víctimas, en su mayoría mujeres entre 25 y 30 años, sacudió a la opinión pública estadounidense desde el primer día. Y de manera especial los relatos de Kyle Stephens y Donna Markham.

Stephens, hoy de 25 años de edad, hizo gala de fuerza y serenidad para revelar cómo fue abusada desde los 6 hasta los 12 años, también su batalla para que le creyeran a ella y no a Larry, el “respetable doctor”, amigo de sus padres. Cuando en 2016 las denuncias en contra de Nassar llegaron por decenas y desde varios lados, el padre de Kyle se suicidó.

“He dicho tu nombre a monitores con la esperanza de que te denunciaran. Dije tu nombre a los servicios de protección de menores dos veces. Testifiqué para que te revocaran la licencia médica. Quizás ahora te das cuenta que las niñas pequeñas no se quedan pequeñas para siempre. Crecen y se convierten en mujeres fuertes que vuelven para destrozar tu mundo”, declaró Kyle Stephens ante su agresor, quien optó por ocultar el rostro entre sus manos.

Otro de los testimonios que mayor impacto provocaron en el inicio del juicio fue el de Donna Markham, madre de Chelsea, exgimnasta y víctima de Nassar, quien se quitó la vida en 2009, luego de una larga temporada sumergida en el dolor, depresión y drogadicción.

“Se cumplirán 10 años en marzo desde que perdí a mi bebé. Ella tenía 23 años. Ella tendría 33 ahora, y todo el día siento su falta. Y todo comenzó con él (Nassar). Todo esto comenzó con él”, señaló Markham en medio del llanto.

Uno a uno, los relatos han despejado cualquier asomo de duda sobre la perversa naturaleza de Nassar, al grado que la jueza Aquilina alabó el coraje y valentía de una de una de sus víctimas al declarar: “El monstruo que se aprovechó de ti se va a marchitar en la cárcel”.

Pero antes de dictar sentencia, Aquilina no le ahorrará nada a Nassar, cuya petición por escrito para interrumpir la serie de testimonios, luego del tercer día, en aras de mantener su “salud mental”, fue descartada y repudiada por la magistrada, acusada, además, por el exdoctor y sus abogados, de convertir el juicio en un “circo mediático”. 

Clave en el proceso en contra de Nassar, han sido las revelaciones de las actuales campeonas olímpicas Alexandra Raisman, McKayla Maroney, Gabby Douglas, así como Simone Biles, quien se convirtió en las reina de la gimnasia en Río 2016, al ganar cuatro medallas de oro y un bronce.

Biles fue la más reciente de las víctimas de Nassar en hacer público su amarga experiencia mediante un mensaje en twitter:

“Este comportamiento es completamente inaceptable, desagradable y abusivo, especialmente viniendo de alguien en quien me dijeron que confiara”, escribió la gimnasta de 20 años de edad. “Durante demasiado tiempo me he preguntado a mí misma ‘¿Fui demasiado ingenua? ¿Fue culpa mía?’ Ahora sé la respuesta a esas preguntas. No. No, no fue culpa mía. No, no voy a cargar con la culpa de Larry Nassar, la USAG (USA Gymnastic) y otros”.

En tanto, Maroney y Raisman, también han puesto sobre la mesa la responsabilidad de la Federación de Gimnasia de Estados Unidos y del Comité Olímpico de Estados Unidos al señalar que no sólo hicieron caso omiso a las denuncias por los abusos de Nassar, sino que lo protegieron al obligar a sus víctimas a guardar silencio.

La renuncia en marzo de Steve Penny, presidente de la (USAG), y su sustitución por Kerry Perry, presente en las audiencias del juicio contra Nassar, no ha sido suficiente para superar la crisis que este caso ha provocado en el deporte estadounidense.

“Estoy convencida que la Federación (USAG) no actuó con responsabilidad ni han hecho los verdaderos cambios que se necesitan para que no vuelva a surgir otro ‘monstruo’”, subrayó Raisman, dos veces capitana del equipo olímpico estadounidense, y una de las últimas víctimas en declarar. “Su reacción a mi denuncia fue de lo más lamentable y desoladora, empezando por el trato que recibí, que fue de abandono completo.

“Ahora, la directiva del USA Gymnastic (Perry) tiene el descaro de emitir un comunicado en estos días diciendo que apoya nuestras voces y nuestra valentía. Pero… ¿por qué nadie expresó simpatía ni apoyo cuando denunciamos los abusos? ¿Por qué no hemos oído aún nada de parte del Comité Olímpico? Usted (Nassar) fue nuestro médico durante varios Juegos (Olímpicos)”, señaló Raisman.

Hoy, Larry Nassar está tras las rejas y a la espera de una nueva sentencia. Lejos de niñas, adolescentes, universitarias y mujeres, sus víctimas por años, a quienes nunca más podrá hacer daño con su “tratamiento especial”.

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