Exnegociador del T-MEC advierte del riesgo de que EE.UU. endurezca en exceso las reglas de origen
Kenneth Smith señala que un endurecimiento excesivo podría elevar costos y afectar la competitividad regional, en medio de la revisión del acuerdo.
- Redacción AN / MDS

El exjefe de la Negociación Técnica del T-MEC, Kenneth Smith Ramos, consideró positivo el inicio de las conversaciones formales entre México y Estados Unidos en el marco de la revisión del acuerdo comercial, aunque advirtió que aún se desconocen detalles específicos de los encuentros recientes.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, señaló que estas primeras pláticas, actualmente de carácter bilateral, representan un avance relevante y expresó su expectativa de que Canadá se incorpore próximamente, ya sea en un formato trilateral o mediante negociaciones directas con Washington.
Subrayó que los temas en discusión son estratégicos para la región, particularmente aquellos orientados a fortalecer las cadenas de suministro, incrementar el contenido regional en la manufactura y reducir la dependencia de Asia, especialmente de China, en insumos clave.
Smith Ramos indicó que el enfoque general es favorable, aunque alertó sobre el riesgo de que Estados Unidos impulse reglas de origen excesivamente estrictas. Explicó que ya existen disposiciones particularmente rigurosas en sectores como el automotriz, por lo que “hay que encontrar un justo medio donde fortalezcamos la competitividad de la región y al mismo tiempo logremos competir con otras regiones del mundo, pero sin elevar los costos o tener barreras comerciales”.
Explicó que las reglas de origen determinan qué productos pueden beneficiarse del comercio sin aranceles dentro del bloque. “Básicamente las reglas de origen establecen cómo determinas que cada producto que se comercia entre los países norteamericanos califica para recibir cero arancel”, precisó, al tiempo que ejemplificó que en el caso de los vehículos se exige un 75% de contenido regional. Añadió que se trata de un proceso técnico y minucioso, donde cada producto cuenta con criterios específicos.
En ese sentido, apuntó que el endurecimiento de estas reglas responde, en parte, a la intención de Estados Unidos de limitar la participación de insumos chinos en las cadenas productivas de América del Norte. “Buscan cerrarle ya sea el acceso directo a sus productos terminados en nuestra región o haciendo que las reglas de origen sean muy estrictas”, explicó.
El especialista también destacó oportunidades dentro de la revisión del tratado, como la posible creación de un mercado regional de minerales críticos, lo que permitiría disminuir la dependencia de China. Asimismo, indicó que México buscará asegurar condiciones favorables en sectores clave, incluyendo el acceso al mercado agrícola estadounidense y la eliminación de aranceles vigentes. Subrayó que una prioridad del gobierno mexicano será evitar la imposición futura de medidas comerciales bajo argumentos de seguridad nacional.
En cuanto a los posibles puntos de tensión, identificó el debate sobre la permanencia del libre comercio en la región como uno de los principales. Recordó que durante las últimas tres décadas se ha consolidado una zona donde prácticamente todos los productos circulan sin aranceles, lo que ha fortalecido la inversión y la integración productiva.
Advirtió que también será crucial impedir la adopción de mecanismos restrictivos similares a los que Estados Unidos ha aplicado a otros países. En ese sentido, consideró necesario avanzar en temas emergentes como la regulación de la inteligencia artificial, así como reforzar compromisos en materia ambiental y laboral, donde el T-MEC ya presenta estándares avanzados.
Smith Ramos resaltó la importancia de preservar los mecanismos de solución de controversias, los cuales brindan certidumbre a inversionistas y actores económicos. Recordó que durante la negociación original hubo intentos por eliminarlos, pero finalmente se mantuvieron como parte esencial del acuerdo.
Respecto a la postura del presidente Donald Trump, quien ha manifestado preferencia por acuerdos bilaterales, el exnegociador reconoció que esa visión ha estado presente desde las primeras renegociaciones. Sin embargo, defendió la conveniencia del esquema trilateral, al señalar que permite homologar reglas, reducir costos y facilitar la integración de cadenas productivas complejas.
Explicó que industrias como la automotriz dependen de procesos en los que los insumos cruzan múltiples veces las fronteras, lo que haría inviable la producción si se impusieran aranceles en cada etapa. Además, destacó que la armonización de estándares ambientales, aduaneros y sanitarios constituye una ventaja competitiva significativa para la región.
En un contexto global marcado por la competencia con China, afirmó que la integración de América del Norte es fundamental. “Esa combinación de tener un entorno norteamericano libre de barreras es lo que fortalece América del Norte y es lo que va a generar empleo y prosperidad a largo plazo”, sostuvo.
Aclaró que existe desinformación respecto a la vigencia del tratado. Indicó que el T-MEC continúa en vigor hasta 2036 y que, en caso de no alcanzarse acuerdos en la revisión actual, se prevén evaluaciones anuales posteriores. “La única fecha fatal es 2036”, puntualizó, al tiempo que enfatizó que una resolución pronta contribuiría a dar mayor certidumbre económica a la región.
