‘El periodismo realmente está en crisis’: Diego Salazar
El autor de ‘No hemos entendido nada’ advierte que a cada medio corresponde encontrar su propio modelo de negocio.
(Debate).

Por Héctor González

A partir de su experiencia en distintas redacciones, Diego Salazar (Lima, 1981) abrió el blog nohemosentendidonada.com, tribuna desde la cual comenzó analizar la crisis de credibilidad y negocio que enfrenta el periodismo. Hoy, su página se convirtió en un libro homónimo publicado por Debate y por medio del cual revisa las distintas aristas que tienen contra las cuerdas a una profesión que parece haber perdido del foco de su audiencia.

 ¿Qué estamos dejando de hacer los medios en este momento de transición para el periodista?

Mi intención con el libro era hablar del impacto de la revolución digital y particularmente de las redes sociales en los modos en que la audiencia consume información. La producción de contenidos en la mayoría de los medios es distinta a la de hace unos años. Ante el nuevo paradigma el modelo de negocios cambió y esto ha sumido en una crisis financiera a buena cantidad de medios. La modalidad de pago por anuncio ya no es viable y en consecuencia las redacciones se han reducido y los periodistas hacen el trabajo de varias personas. Por otro lado, ante la abundancia informativa se ha acelerado el ciclo noticioso. Ambas circunstancias y algunas más han ocasionado que la prensa relaje sus controles a la hora de verificar la información.

Parece que estamos en un momento de prueba-error.

La crisis empezó por ahí de 2006. Ese año Facebook se abrió fuera de las universidades; apareció Twitter; y Google News dejó de ser un producto beta. Durante mucho tiempo hubo un modelo único para la industria. Los medios de comunicación ofrecían un paquete informativo orientado a captar la atención de los usuarios y esa atención a su vez era alquilada a los anunciantes. Facebook y Google reventaron el esquema y coparon el mercado de la publicidad digital de una manera más efectiva y económica. Cuando los medios iniciaron la transición hacia la red a principios del siglo XXI, prevalecía la promesa de una audiencia infinita debido a que no había límites geográficos y de distribución. Quienes en su momento encabezaban la industria pensaron que la publicidad llegaría detrás. Por supuesto no ha sido así.

En México tardó un poco más en llegar este quiebre, tal vez porque la publicidad oficial tenía un peso muy importante.

Es verdad. En Estados Unidos la transición ocurrió a finales de los años noventa; en Europa y Latinoamérica poco después. En México el mercado se tergiversó por las ingentes cantidades de dinero que el Estado invertía en publicidad en medios. Esto retrasó la mutación, pero tampoco es tan distante a lo que ocurrió en Argentina o Perú. No obstante veo iniciativas digitales interesantes que como ustedes o Animal Político que han entendido mejor el nuevo mercado y se han adaptado a la realidad. Para los medios históricos la transición ha sido muy difícil porque hasta poco el negocio era muy boyante y alcanzaba para sostener estructuras mastodónticas y en ocasiones poco articuladas.

Aunque en la mayoría de las redacciones hoy se hace periodismo de escritorio…

Cierto, se ha popularizado el copiar y pegar información. Mientras más escandalosa mejor y lo peor es que no se verifica. No es del todo cierto que la velocidad la impongan las redes sociales, muchas veces es algo autoimpuesto. No hay mucha diferencia entre publicar ochenta y cien notas. El problema real es de estructura. Se ha dejado de entender el negocio, la audiencia y el producto. La confianza en los medios sigue decayendo. En el actual ecosistema informativo deberíamos ser más responsables y cuidar más nuestra marca.

Ese es propiamente un problema de los medios.

El mal llamado “periodismo de escritorio” quebró el proceso de formación en las redacciones. El periodismo es una labor que se aprende en el ejercicio. Sin romantizar el pasado, hasta hace poco, uno llegaba a una redacción y pasaba un buen tiempo aprendiendo. Hoy, debido al nuevo modelo de negocio difícilmente se puede tener a alguien que no produzca información. A esto sumemos la poca importancia que se le da al trabajo editorial.

En medio de esta inercia, ¿cómo dejar de competir con la inmediatez?

Básicamente el periodismo es información verificada. No podemos publicar un hecho o dato si no ha sido corroborado. Los grandes medios que hacen una transición más o menos exitosa a los nuevos modelos de negocio como The New York Times o The Guardian, en los últimos años han reducido el volumen de información que producen para la web. Ya se dieron cuenta de que puede producir menos contenido, pero de mayor calidad y con más repercusión en las redes sociales.

¿Qué piensas del periodismo ciudadano?

El periodismo lo hacen los periodistas. Gracias a las innovaciones tecnológicas, se han multiplicado el número potencial de fuentes que podemos tener los periodistas. Pero vuelvo, sin verificación no hay periodismo. Sin duda las redes son una herramienta importante, pero no puede ser la única fuente.

¿Qué hace falta para que la calidad periodística sea compatible con un modelo de negocio?

El periodismo está realmente en crisis. Los reporteros trabajan en condiciones precarias. No soy optimista en el corto plazo, creo que esto todavía va a durar. El modelo único ha desaparecido y cada medio deberá encontrar el propio. Será a partir de la suscripción, un modelo mixto o publicidad no necesariamente programática. La clave, creo, pasa por conocer muy bien tu producto y entender muy bien a la audiencia. A partir de ahí se deberá generar una estrategia que permita la supervivencia.

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