“No veo a Trump arriesgándose a una guerra”: experta de la UNAM
Para María Cristina Rosas González, especialista en relaciones internacionales de la UNAM, el bombardeo a Siria por parte de EU "no es una guerra o el inicio de la tercera guerra mundial".
Foto: UNAM

El reciente ataque contra Siria puede darle auge a las fuerzas del Estado Islámico, como sucedió en Irak hace algunos años, aseguró María Cristina Rosas González, especialista en relaciones internacionales de la UNAM, sobre el bombardeo que ordenó Donald Trump el pasado 14 de abril, en respuesta al presunto uso de armas químicas contra la ciudad de Duma, en Damasco, por parte del gobierno sirio.

“La idea era acabar con el régimen de Sadam Hussein y lo hizo, pero creó a un monstruo: Daesh”, recordó Rosas sobre la captura del entonces presidente iraquí en 2003, ocho meses después de la caída de su gobierno tras la invasión de Estados Unidos, bajo la presunción de que Irak tenía armas químicas.

Tres años después, en 2006, Hussein fue ejecutado cumpliendo la sentencia emitida por el tribunal especial creado por el gobierno estadounidense para juzgarlo.

Las reacciones al reciente ataque por parte del gobierno de Donald Trump han causado sorpresa, indignación y hasta aplausos de gobiernos pertenecientes a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Además, la doctora en Estudios Latinoamericanos asegura que iniciar un movimiento bélico sería costoso, e implica también la autorización del Congreso estadounidense y un esfuerzo sistemático de combate que no se percibe en esta ocasión.

“Esto no es una guerra o el inicio de la tercera guerra mundial.

“Es grave, pero no veo a Trump arriesgándose a una guerra y gastando capital político, que necesitará en noviembre, castigando a un país por razones que aún no son claras”, agregó Rosas.

La especialista en relaciones internacionales asegura que la respuesta de Estados Unidos, junto con sus aliados -Francia y Gran Bretaña-, es “completamente ilegal desde el punto de vista del derecho internacional”.

Para Rosas, hay muchos indicios de que fue la resistencia siria quien atacó Duma, para propiciar que Trump iniciara una escalada bélica y deponer al régimen de Bashar al Assad.

El pasado 7 de abril, ese poblado, el último bastión rebelde a las puertas de Damasco, sufrió intensos bombardeos y, según varias organizaciones no gubernamentales, se utilizaron armas químicas contra los civiles. Al menos 40 personas murieron.

El régimen de Bashar al Assad, respaldado por Rusia e Irán, rechazó cualquier recurso a las armas químicas y acusó a los rebeldes sirios de “fabricar” el ataque, en tanto que Estados Unidos y Francia dijeron tener pruebas de este y, junto con el Reino Unido, bombardearon territorio sirio el pasado 14 de abril.

Trump quiere impulsar la imagen de presidente que está al mando, “que no le tiembla la mano”, pero tiene problemas de gobernabilidad. “En quince meses de gobierno han renunciado 30 miembros de su gabinete que tienen que ver con seguridad nacional”.

Por otro lado, su relación con Rusia “va de mal en peor”, está el fantasma del Rusiagate, y con estos ataques “Trump logra desmarcarse de Rusia para dar el mensaje de que no hay una concertación macabra entre Putin y Trump para que éste fuera presidente”.

No habrá represalias de Rusia contra Estados Unidos, ni con sus aliados, porque ya arrastra una crisis con occidente por el tema de Ucrania (le quitó la región de Crimea), “no podría arriesgar tanto por Siria”, es cierto que es un aliado estratégico y le permite tener una presencia prominente, pero Putin no está dispuesto a tanto.

El escenario actual tiene similitudes con la situación que se vivió con Irak, pero también profundas diferencias que, de seguir, tendría consecuencias políticas, finalizó.








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