El lenguaje nos salva, advierte Fernando Solana Olivares en su nuevo libro
El periodista reúne una serie de ensayos en el volumen, 'Luna roja'
(El lápiz del unicornio).

Por Héctor González

El lenguaje dice mucho de lo que somos como individuos y como sociedad. Si partimos de lo que ha dicho George Steiner en el sentido de que alguien con doctorado no usa más noventa palabras para expresarse podemos tener alguna idea sobre el tipo de crisis que enfrenta el planeta.

Un lenguaje pobre, implica una apertura mental limitada. Por medio del uso de la filosofía y la literatura, Fernando Solana (Ciudad de México, 1954) se plantea este tipo de cuestiones en Luna roja (El lápiz del unicornio), título donde reúne una serie de ensayos que ubican su blanco en la explicación de nuestra época.

Sartori definía al Homo videns como aquel individuo que ve el mundo a través de la pantalla y en consecuencia no alcanza a comprender su entorno. En cambio, el Homo sapiens es aquel que estructura procesos de reflexión abstracta para establecer categorías. Solana ubica como la gran lucha de nuestra civilización el conflicto entre ambas posiciones.

Advierte que vivimos en la era de la apocatástasis, periodo que se define por la aparición inesperada de cosas del pasado, pero en un escenario de caos político y social.

Si hay un hilo que atraviesa los ensayos, es la sensación de un periodo de transición. Solana describe el final de una época o incluso de una civilización. No es gratuito que dedique un capítulo al carácter simbólico del zombi, ser que dentro de la tradición filosófica equivale a la pérdida de la razón. Su auge en películas, series o literatura podría traducirse, en esta lógica, en la exhibición de una deshumanización de la conciencia.

Si hasta aquí todo parece decepción y oscuridad, el autor deja ver algo de luz, pero para ello reconoce que como sociedad nos falta recuperar la importad de la palabra como una herramienta para desarrollar nuevas perspectivas, por eso es importante dejar los eufemismos y nombrar a las cosas por su nombre por doloroso que sea. Apunta a Juan Rulfo como un caso ejemplar, ya que es el gran maestro de una condición lacónica y escueta, donde la cosa es descrita directamente y sin estos efluvios románticos parciales. Rulfo es un referente literario, pero también conceptual y vivencial del tiempo moderno porque tiene que ver con la reapropiación del lenguaje.

Al final, la lectura de Fernando Solana nos deja ver que vamos cuesta arriba, pero que, si hacemos unos cuantos ajustes, todavía podemos recomponer el rumbo. Menos mal.

Fernando Solana Olivares. Luna roja. Horizontes y ensayos. El tapiz del unicornio. 337 pp.

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