Novela negra y justicia: Un diálogo entre Gabriela Cabezón Cámara y Tatiana Goransky
Convocadas por Aristegui Noticias, las escritoras argentinas conversan sobre la resonancia social de su oficio.
(Redacción AN).

Por Héctor González

Tatiana Goransky (1977) es escritora y cantante de jazz. Su oficio literario la ha llevado a experimentar en diversos géneros, entre ellos la literatura negra con títulos como ¿Quién mató a la cantante de jazz? (Nitro Press).

Gabriela Cabezón Cámara (1968) ha curtido su escritura dentro de las redacciones de diarios como Página 12 o Clarín. A pesar de no estar inscrita dentro de los estándares tradicionales del policiaco, su novela La Virgen Cabeza (Nitro Press), se ha leído como un acontecimiento dentro del género.

A invitación expresa de Aristegui Noticias, ambas narradoras argentinas se sientan frente a frente para participar en un diálogo que inicia con la novela negra y deriva en muchas otras cosas.

AN: ¿Por qué les interesa la novela negra?

Tatiana Goransky: No escribo sólo novela negra. Me interesa investigar todos los géneros y con ¿Quién mató a la cantante de jazz?, quería contar una historia donde los crímenes son el enigma, pero dentro del mundo del jazz que funciona muy bien con el imaginario del noir.

Gabriela Cabezón Cámara: Me sorprendió que La Virgen Cabeza se leyera como una novela negra. Me encantó y lo disfruté, pero creo que es una obra que tiene crimen pero en un sentido macro o político. Los habitantes de una villa ocupan unos terrenos en una zona de Buenos Aires que se volvió muy cara. En algún momento si pueden, los empresarios inmobiliarios los sacarán a la fuerza. En la historia de la literatura son pocas las novelas donde no hay un crimen, de hecho, es algo fundacional en todas las cosmogonías.

TG: Las tragedias clásicas en este momento estarían pensadas como noir.

GCC: Claro, podrían pensarse en esos términos.

TG: El crimen después de todo, tiene que ver con el límite y con el punto de no tener opción. Hoy particularmente vivimos un momento muy desesperanzador, tal vez por eso el auge de la novela negra.

GCC: Es interesante, en cierto sentido es verdad que el crimen es resultado de la falta de oportunidades. También hay algo de criminal en la organización social tradicional. Si pensamos en una estructura piramidal, en la cima hay lugar para muy pocos y a veces hay que delinquir para llegar. En un mundo donde la riqueza se concentra en tan pocas, el crimen es interesante porque envuelve la organización empresarial y política. Vivimos en una organización criminal y a través del delito podemos pensar en la repercusión del capitalismo financiero en que vivimos.

TG: Claro, a través de ‘Lady Macbeth’, Shakespeare escribe: “Mátenme para subir”. Si ves que el poder lo tienen veinte y los demás somos unos miserables, ¿cómo le hacemos para llegar ahí? Cuando no hay más, el crimen puede ser un camino no sólo para tener riqueza sino también, control.

GCC: Por otro lado, si ese acto sirviera para cambiar el orden de las cosas no sería un crimen sino un acto de justicia.

TG: En lo personal no comulgo con las generalidades. No creo en los buenos, buenos, ni en los malos, malos.

GCC: La justicia es un campo muy interesante. Sabemos que hay una ley pero en última instancia predomina la ley del más fuerte. En ese sentido, la justicia es un campo de tensiones apasionante y horroroso. La justicia como institución está muy diluida por eso es más fácil encontrarla en el campo del noir y de la literatura que en el mundo.

TG: Sí. Por eso en la literatura negra argentina casi no ves policías resolviendo los casos y se crean encontrar otro tipo de figuras. Incluso, podría extenderlo al policial latinoamericano.

GCC: En Argentina cuando algo grande pasa ya sea porque hay un enorme crimen o un enorme acto corrupción, la policía siempre tiene algo que ver. En perspectiva eso no es tan malo porque demuestra que sólo hay una fuerza organizadora o reguladora del crimen. Cuando son muchas como sucede aquí, en México, es un desastre porque no sabes de dónde vienen los tiros.

El nuevo realismo

AN: El crimen organizado suele estar más organizado que las autoridades.

GCC: Y cuando hay una fuerza organizada más o menos hay orden.

TG: Esto cambió con los años. Hablando del capitalismo, antes había razones más o menos claras para cometer un crimen, pero hubo un momento en el que todos nos volvimos un poco locos y aparecieron criminales en los lugares más inesperados.

GCC: Aunque mira a Estados Unidos. No viven en la miseria y tienen unos criminales que quién sabe de dónde salen.

TG: Claro, nosotros casi no tenemos asesinos seriales ni tiroteos en las escuelas. Tenemos mal muchas cosas, pero no eso.

AN: Y precisamente allá la imagen del policía en el noir es más fuerte.

GCC: Porque allá las instituciones funcionan mejor.

AN: ¿El género negro es el realismo latinoamericano?

GCC: La novela negra se permite una clase de realismo y reflexión directa sobre lo social, que al resto de la literatura le cuesta más permitirse. Mi generación empezó a despegarse de la noción de la literatura como algo autónomo y que en su momento promovieron Borges o César Aira. Hoy, la misma realidad nos exige otra cosa. Los escritores policíacos solían venir de lo popular en donde la idea de la autonomía literaria es absurda. Yo coincido con esto. Amamos la literatura porque ahí encontramos algo nos permitía vivir mejor, no porque estuviera separada del mundo. En ese sentido, el noir es un punto de vista, una perspectiva.

TG: Sí, está en el ojo del lector porque el escritor puede producir algo que ni se imagina que es noir. Es un género que se comió todo, por eso todos los festivales incorporan el término.

GCC: También se podría relacionar con el pesimismo que vivimos en occidente, incluso ante la democracia. El noir emerge ante la idea de que se están acabando al mundo.

TG: Mi hija de once años y quien ya entra en lo que se llama centennials, está más interesada en leer cosas vinculadas más al terror que al policial. Lo traigo a colación porque creo que viene una generación con un optimismo interesante. Intenta dejar de ver el fin del mundo y trae un chip de optimismo muy interesante. Están muy informados y son súper concretos. Eligen el terror porque de últimas es un susto y no más.

GCC: El terror es intrapsíquico y el noir tiene que ver con lo social.

TG: Me parece interesante lo que dices del pesimismo.

GCC: No lo digo yo, está en la filosofía contemporánea.

TG: Lo sé, pero es importante. Regreso a mi hija, quien además está super concreta. Ahora trae una batalla contra el plástico. Encara a la gente en los supermercados y los incita a que dejen de usarlo.

Literatura y género

AN: ¿Todavía persiste un desconocimiento de la literatura de género escrita por mujeres?

GCC: Probablemente el género negro es de los más machistas, pero esto va cambiando. Y hablando de la literatura en general me parece que las mujeres vamos picando en punta de una manera impresionante. Hoy tenemos un lugar predominante y contundente.

TG: De hecho las grandes editoriales lo que más buscan ahora son mujeres latinoamericanas. A partir de una reivindicación, las multinacionales están en búsqueda de las “nuevas” voces tienen que ver con eso. Igual ya nos absorbió el mercado.

GCC: No sé si hablaría en términos de absorción.

TG: No lo veo como algo malo, incluso hacía falta salir de los márgenes. Pero estaría bien dejar de tener mesas de chicas.

GCC: Eso estaría bien porque eso obedece a una minorización. Yo puedo hablar de literatura con quien me pongan, sean mujeres u hombres. Suponer una especificidad genérica no me interesa.

TG: Claro, suponer que tenemos algo en común sólo por ser mujeres es complicado.

GCC: Me parece una barbaridad y estupidez. A veces las editoriales van por delante de los organizadores de ferias y encuentros porque ellos no nos sacan en colecciones de chicas.

TG: Sí, por ahora la paridad sigue siendo objeto de un debate incendiado.

GCC: Sí, yo he estado en varios jurados este año y todos variados, pero hace diez años esto era impensable.

TG: Aunque el cupo 50-50 me parece igual de peligroso, supongo que ahora es necesario.

GCC: A veces es necesario, por muy indeseable que sea. Pensemos en términos de racismo. Si ves la lista de los cien escritores argentinos más importantes seguramente verás dos morenos, eso es impresionante en un país que se dice no racista.

AN: ¿Qué piensan del uso del lenguaje inclusivo?

GCC: Me resulta difícil usarlo y me sale en unas cuantas oportunidades. Cuando el “nosotros” me resulta incomodísimo. Me parece divertido, alegre. Me gusta que se innove. Además, es un detector infalible de conservadores rancios. Ahí donde alguien se indigne por el uso del lenguaje inclusivo está en un conservador.

TG: Yo lo uso en espacios amorosos, no como un dispositivo obligatorio. Lo considero muy alegre y coincido es un detector de conservadores. No creo que quede como anécdota porque esta generando algo nuevo.

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