Cuba enfrenta una 'depresión estructural' agravada por la presión de Estados Unidos: Rafael Rojas
El académico destacó la caída del PIB per cápita, el aumento de la pobreza y la desigualdad, así como una reducción cercana a 30% de la población cubana por la emigración.
- Redacción AN / MDS

El deterioro de los principales indicadores económicos y sociales de Cuba comenzó antes del incremento de la presión de Estados Unidos, aunque las sanciones y la reducción del abastecimiento energético han profundizado la crisis de la isla, afirmó en Aristegui en Vivo Rafael Rojas, profesor y director del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.
El historiador participó en el informe del Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba, elaborado por alrededor de 14 o 15 académicos y especialistas de Estados Unidos y México, con distintas experiencias profesionales, cuyo objetivo fue reconstruir los principales indicadores económicos y sociales de Cuba durante los últimos años.
De acuerdo con Rojas, el estudio pone especial atención en el deterioro registrado después de la orden ejecutiva emitida por Trump el 29 de enero de 2026, que estableció “prácticamente un cerco energético sobre la isla”.
“El poco combustible que está entrando a Cuba desde febrero de este año proviene fundamentalmente de los Estados Unidos, una pequeñísima cantidad de México en forma de derivados de combustible”, señaló.
El académico explicó que el abastecimiento energético cubano se redujo a alrededor de 40% o menos, situación que agravó los indicadores económicos y sociales.
“El estudio señala que la crisis o la depresión de esos indicadores empezó antes de la máxima presión ejercida por Estados Unidos”, dijo.
Según Rojas, el deterioro ya era visible desde 2025 y, a partir de 2018, las estadísticas básicas muestran una caída sin recuperación. Por ello, sostuvo que el informe reconoce tanto el impacto de las sanciones estadounidenses como la responsabilidad de las políticas públicas adoptadas por el gobierno cubano.
“El informe, aunque reconoce el papel tremendamente negativo de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, reconoce también que una parte de la caída de esos indicadores proviene de políticas públicas equivocadas tomadas por el gobierno cubano”, afirmó.
Caída del PIB y dependencia energética
Entre los indicadores analizados se encuentra el Producto Interno Bruto (PIB). Rojas explicó que economistas dentro y fuera de Cuba calculan una reducción del PIB per cápita de entre 11 y 15 puntos porcentuales.
En su opinión, esa caída está relacionada con el deterioro de un modelo económico que considera improductivo y que desarrolló una fuerte dependencia energética de Venezuela durante las primeras décadas del siglo XXI, a partir de la alianza entre Fidel Castro y Hugo Chávez.
También señaló como factores relevantes la dependencia de las remesas enviadas por la emigración cubana y del turismo, dos de las principales fuentes de ingresos de la economía de la isla.
“Las principales fuentes de ingreso de la economía cubana se concentraran en las remesas que depende digamos del envío de dinero de la emigración y por lo tanto del tipo de relación que establece el gobierno cubano con su diáspora en una relación muy precaria y del turismo”, explicó.
Rojas sostuvo que la crisis del proyecto bolivariano y las dificultades de las redes internacionales de Cuba han afectado el rendimiento tanto de las remesas como del turismo, lo que se suma al deterioro general de la economía.
El informe también revisó indicadores relacionados con la demografía, la salud y la educación, sectores que durante décadas fueron considerados prioritarios por el gobierno cubano, así como los niveles de pobreza, desigualdad y emigración.
En materia demográfica, el historiador señaló que los cálculos realizados por el demógrafo Juan Carlos Albizu apuntan a una reducción cercana a 30% de la población cubana.
“Él estima en que la población cubana está por debajo de los nueve millones de habitantes cuando era una población de 12 y con tendencia creciente desde los años 60 hasta los años 90″, expuso.
A este fenómeno se suma la salida de cientos de miles de cubanos, principalmente jóvenes. Rojas indicó que durante el gobierno de Joe Biden se registró una emigración anual cercana a 300 mil personas.
Para el académico, la combinación de estos factores configura un escenario de “depresión estructural”, marcado también por el incremento de la pobreza, la desigualdad y problemas de insalubridad.
Mencionó como ejemplo la acumulación de basura en calles y espacios públicos de las principales ciudades cubanas, así como la aparición simultánea de diversas enfermedades.
“De pronto en Cuba se han juntado varias epidemias, cinco o seis, el dengue, el zika, la chikungunya, etcétera”, señaló.
Rojas agregó que la Organización de las Naciones Unidas ha utilizado expresiones como “emergencia humanitaria embrionaria o potencial”, mientras que otros actores internacionales, particularmente el gobierno de Estados Unidos, han hablado de una crisis humanitaria. El gobierno cubano, dijo, no utiliza esas categorías, aunque tampoco desconoce la gravedad del deterioro de los indicadores económicos y sociales.
La presión de Washington y las sanciones
Sobre la política estadounidense hacia Cuba, Rojas explicó que la estrategia de máxima presión incluye la aplicación de nuevas sanciones. “Hemos visto decenas de sanciones aplicadas por Estados Unidos a Cuba en lo que va de año”, afirmó.
Según detalló, las medidas han alcanzado al consorcio empresarial militar CAESA, a la petrolera estatal CUPED, a ministerios como el de Turismo y a organismos vinculados con la actividad diplomática e ideológica del gobierno cubano, además de funcionarios y organizaciones sociales.
Entre los sancionados, mencionó al presidente Miguel Díaz-Canel, ministros y organizaciones como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
Rojas consideró que la concentración de las sanciones en sectores estratégicos como energía, minería, puertos y turismo puede interpretarse como un intento de reducir la capacidad de operación del gobierno cubano y, al mismo tiempo, generar condiciones para ejercer algún tipo de control sobre esas áreas.
“Son sanciones para deprimir el rendimiento del gobierno cubano en esas áreas, pero encaminadas a ejercer algún tipo de control”, sostuvo.
También señaló que entre los objetivos que algunos autores atribuyen a la estrategia estadounidense está provocar una reacción política dentro de Cuba, ya sea mediante protestas sociales, como las ocurridas en 2021, o a través de una fractura dentro de la élite gobernante que conduzca a un nuevo escenario de negociación.
Contactos entre Cuba y EE.UU.
Rojas afirmó que durante 2026 se han producido intentos de negociación o conversaciones bilaterales entre representantes de Cuba y Estados Unidos, aunque no han constituido una mesa formal y permanente.
“Es un tipo de negociación, yo le digo difusa, porque no cuenta como una mesa de negociaciones”, explicó.
Entre los contactos mencionó reuniones entre representantes del gobierno cubano vinculados con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, y miembros del equipo del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Agregó que también hubo una reunión bilateral en La Habana entre representantes del Departamento de Estado y una delegación cubana en la que participó un viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores. Igualmente se han mencionado otros posibles contactos, incluso en México, aunque Rojas aclaró que no existe claridad sobre esos encuentros.
El gobierno cubano negó inicialmente que existieran negociaciones, pero posteriormente reconoció que sí se habían producido conversaciones. Desde entonces, explicó, existe una diferencia entre las versiones de ambos gobiernos: La Habana insiste en que no hay una negociación formal, aunque admite conversaciones bilaterales, mientras Washington sostiene que existe una negociación en curso.
El historiador señaló que el Departamento de Estado se refirió recientemente a esas conversaciones y que, según un artículo de Nora Gámez publicado en The Miami Herald, una de las propuestas estadounidenses habría sido que Cuba privatizara sectores de su economía, incluida la petrolera estatal CUPED, a cambio de una flexibilización de las sanciones y de posibles inversiones estadounidenses en áreas estratégicas.
Rojas precisó que el gobierno cubano no reconoce plenamente esa versión y sostiene que las conversaciones no han producido resultados relevantes.
Por su parte, explicó, La Habana ha planteado una mayor cooperación con Estados Unidos en materia de combate al narcotráfico y al terrorismo en el Caribe, además de impulsar medidas para abrir la economía cubana a la inversión privada extranjera.
Apertura a la inversión extranjera
Rojas explicó que el gobierno cubano aprobó 176 medidas que abren sectores de la economía a la inversión extranjera directa. Las medidas abarcan áreas estratégicas como energía, minería y puertos, además de agricultura.
El académico señaló que inicialmente la oferta estuvo dirigida a empresarios estadounidenses y cubanoamericanos, mediante declaraciones de funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.
Aunque algunas asociaciones de comercio bilateral han recibido positivamente la propuesta, dijo que hasta ahora no existen señales de un movimiento importante de grandes capitales estadounidenses o cubanoamericanos hacia Cuba.
Posteriormente, agregó, la propuesta fue presentada también ante los países integrantes de los BRICS, particularmente India, China y Brasil.
Sin embargo, consideró que las actuales condiciones geopolíticas dificultan que las principales economías de ese grupo impulsen inversiones de gran escala en Cuba. “En las condiciones actuales en realidad Cuba, yo digo que virtualmente está bajo un control de los Estados Unidos”, afirmó.
Una salida basada en reformas y negociación
Frente a las distintas propuestas que se han planteado para enfrentar la crisis cubana, Rojas destacó que el informe del grupo de Harvard busca apartarse de soluciones basadas en una ruptura abrupta o en una intervención.
Explicó que existen otros informes elaborados en Washington, Miami y Bruselas que han planteado alternativas confrontacionales, algunas vinculadas explícitamente con una intervención militar o con operaciones destinadas a provocar una fractura dentro del gobierno cubano.
El grupo del que forma parte, explicó, optó por una ruta diferente, centrada en cambios graduales dentro de Cuba. “Lo que proponemos es una serie de pasos que podría dar el gobierno cubano”, señaló.
Rojas aclaró que el informe no plantea una transformación inmediata del sistema político cubano, sino medidas que consideran más concretas y plausibles.
Entre ellas se encuentra la reversión de decretos que penalizan la libertad de expresión y las libertades públicas, así como una apertura económica que vaya más allá de la simple búsqueda de inversiones y créditos extranjeros.
La propuesta, explicó, es avanzar hacia una economía social de mercado, en la que exista una mayor participación de las dinámicas de mercado sin eliminar la capacidad del Estado para garantizar derechos sociales.
“Es decir, que sea, sí, una apertura o un avance de la lógica del mercado sin que se desmantele la capacidad de distribución de derechos sociales del Estado”, sostuvo.
El informe también plantea una mayor autonomía de la sociedad civil y una recomposición del campo político dentro de Cuba, sin proponer un tránsito inmediato hacia un sistema pluripartidista.
Otro de los ejes es la relación entre el gobierno cubano y su diáspora. Rojas explicó que se plantean medidas para aprovechar dentro de la isla el capital humano de los cubanos que viven en el extranjero.
Al mismo tiempo, el documento reconoce la necesidad de diversificar las relaciones internacionales de Cuba, aunque considera que antes debe resolverse el problema energético mediante un entendimiento con Estados Unidos.
“Para llegar a una fase de diversificación internacional hay que pasar primero por un entendimiento y una negociación con Estados Unidos que resuelva el grave problema, el déficit energético”, afirmó.
Expectativa ante las elecciones intermedias de EE.UU.
Rojas señaló que la negociación entre Cuba y Estados Unidos ha logrado mantenerse, aunque de manera difusa, y planteó que La Habana podría estar observando el resultado de las elecciones intermedias estadounidenses de noviembre.
“Yo no descarto que haya cierta expectativa del gobierno cubano de que se produzca una derrota del Partido Republicano en esas elecciones intermedias”, dijo.
Según el historiador, un cambio en la composición política de Estados Unidos podría abrir, durante la parte restante del mandato de Trump, la posibilidad de una flexibilización de las sanciones que permita a Cuba obtener mecanismos de cobertura financiera internacional.
Rojas explicó que el documento puede consultarse en internet mediante una búsqueda de términos como “reporte Harvard Cuba” o “futuro de Cuba”. Precisó que el informe difundido actualmente constituye un primer borrador y forma parte de un proceso de trabajo que continuará con nuevas reuniones entre los especialistas participantes.




