‘El pensamiento, un antídoto contra las polarizaciones ciegas’: Óscar de la Borbolla
En su nuevo libro el filósofo mexicano reivindica la importancia de dudar y reflexionar.
(Redacción AN).

Para Óscar de la Borbolla (1949) en la vida ha pocas certezas y una es que el pensamiento produce felicidad. No sólo nos da conciencia de finitud, también exhibe la fragilidad humana.

El filósofo mexicano, no hace mucho homenajeado en el Palacio de Bellas Artes, por sus setenta años de vida, publica La rebeldía de pensar (FCE), título donde defiende la importancia la duda y la reflexión, como antídotos contra la manipulación.

 De pronto entre tanta polarización se nos olvida pensar, ¿no?

Aunque es un rasgo distintivo del ser humano, no todos lo ponen en práctica. Digamos que es un rasgo universal pero a nivel de capacidad, no de actualidad. El pensamiento es un antídoto contra las polarizaciones ciegas. Me gusta analizarlo en varios niveles: la identificación, la crítica y el más elevado, la duda. Si dudamos revisamos todas las cosas y evitamos que la verdad se estatice y se vuelva dogma.

¿Vivimos tiempos dogmáticos?

Se tiende al dogmatismo. En la religión no se puede criticar nada, pero incluso en la ciencia aquellas verdades indudables se establecen como dogma. Lo cierto sin embargo, es que cada avance científico se debe a la duda, por eso la coloco como la forma más alta de pensamiento. La duda es lo único que nos permite no aferrarnos a nuestras convicciones.

Precisamente en tu libro anterior alertaste que nos falta dudar.

Nos falta dudar de lo que asumimos como cierto. Tanto quienes aseguran que este gobierno es el mejor como quienes dicen que es lo peor, necesitan aprender a cuestionar. No es ni muy muy, ni tan tan. ¿Por qué andamos tras el dinero como si fuera la última finalidad de la vida? ¿Por qué el éxito tiene que ser la medida de nuestra felicidad? La estructura de metas, que hemos trasladado de la mentalidad estadounidense, rompió una forma de convivencia más cordial en donde la gente hacía lo que hacía por la necesidad de cooperar con la comunidad y de encontrar tiempo para el ocio y el placer. Revisar este tipo de cosas a través de la duda me parece necesario. Su ejercicio nos vuelve personas más afables y ciudadanos menos manipulable.

Parece que la crítica depende la ideología o de los intereses, ¿no?

En la sociedad nunca se ha instalado en el pensamiento crítico. El nivel social es tan bajo que nada más adquiere como conocimiento aquello que verdaderamente es indispensable. Los politólogos, los científicos, los intelectuales y los artistas, se casan con la verdad de moda. En la época del marxismo conocí a muchos abanderados del pensamiento crítico incapaces de hacer una rectificación del pensamiento de Marx. Terminaron haciendo lo que Marcuse llamó una nueva teología. Lamentablemente la duda nunca ha estado de moda más que entre algunos escépticos muy destacados, el más importante de los últimos años fue Cioran quien dijo: “uno no elije la duda, uno cae en la duda”.

¿La Cuarta Transformación es dogmática?

Todavía no la entiendo bien. Sé que de lo que se trata es de combatir a la corrupción. Por un lado, parece de izquierda aunque después hace alianzas con grupos ultraderechistas. Coincido en algunas cosas y en otras no. Veo lo que no quiere hacerse, pero aún no veo el proyecto de nación.

¿La reticencia a la crítica o la descalificación a quien piensa distinto es dogmática?

En un mundo tan diverso como este, la apertura es una obligación histórica. La diversidad es un hecho y tenemos que aceptarla.

El discurso en redes sociales, ¿no es de pronto cerrado a esta diversidad?

Las redes sociales contra el papel crítico que deberían de tener, son el ejemplo más claro de lo poco que se piensa. De ahí viene el concepto de la posverdad. En lo general, el tráfico de información es irracional. Uno de los signos del pensamiento es el humor y en las redes se toman las cosas con absoluta literalidad. Pensar nos blinda de tomarnos tan en serio y nos da conciencia de nuestra fragilidad.

¿Qué piensas de la corrección política?

Me parece aberrante porque lo políticamente correcto lo imponen las redes sociales y está en un nivel muy naif. Hoy la ironía no está permitida.

¿A estas alturas cuál es tu certeza?

Cuando mi abuela me veía muy afligido por pensar, me decía: “ya no pienses Óscar”. Parece haber una columna vertebral que atraviesa toda la historia y que sostiene que para ser feliz hay que ser descerebrado. Mi certeza es la contraria. Solamente pensando se puede llegar al máximo nivel de la felicidad. Cuando terminas en la frontera más extrema del pensamiento entiendes que vas a morir y esto te reconcilia con la vida. Comprendes que existir ya es un placer en sí mismo. La vida es como un orgasmo: dura poco, a veces duele, otras veces se siente rico, pero siempre será mejor haberlo tenido.

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