Libros de la semana: David Toscana, Joselo Rangel…
Se suman a nuestras recomendaciones editoriales las nuevas novelas de Ilana Pichardo Urrutia y Virginia Evans.
- Redacción AN / HG

La flamante novela ganadora del Premio Alfaguara llega a las librerías mexicanas. El ejército ciego del regiomontano, David Toscana nos lleva de viaje hasta la época bizantina para hacernos pensar sobre nuestro presente. Final feliz, es un conjunto de relatos de Joselo Rangel, una vez más, el también guitarrista de Café Tacvba nos demuestra que es notable narrador. Iliana Pichardo Urrutia es una autora cuyos libros jamás nos dejan ileso, un nuevo ejemplo de esto es Cada mar desierto, una obra profunda y que cala hondo. Cerramos nuestras recomendaciones con la conmovedora y estimulante novela La corresponsal, de Virginia Evans.
David Toscana. El ejército ciego. Alfaguara. 240 pp.
Por fin comienza a circular la obra ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2026. El escritor regiomontano nos lleva al año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El narrador regiomontano nos lleva con ironía e ingenio, a pensar sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
Joselo Rangel. Final Feliz. Seix Barral. 208 pp.
El músico y escritor nos presenta un puñado de cuentos que oscilan entre lo real y lo alucinante. Desde visiones religiosas, sueños lisérgicos y pactos con el diablo, hasta extraños ritos de un mundo posmoderno, los relatos cuentos de Final feliz exploran el deseo, la inseguridad, la necesidad de validación, el desgaste del matrimonio, la paternidad, la nostalgia; todo filtrado por una sensibilidad que mezcla la ternura con el absurdo y la fantasía con la autoconciencia.
Ilana Pichardo Urrutia. Cada mar desierto. Hachette. 216 pp.
Con delicada escritura, Iliana nos lanza preguntas envolventes como una corriente acuática. Hay cosas que se suelen callar: un hijo que no llegó a crecer, el dolor que no se puede nombrar, los deseos que no se agotan con la maternidad por mucho que ames a tu familia. Este relato comienza en el silencio nocturno del desierto entre México y Texas, donde la narradora busca darle cuerpo a la ausencia del hermano que murió ocho minutos después de nacer. Con esta narración poética de sorprendente elegancia y profundidad, la autora demuestra que la escritura puede ser al mismo tiempo un bisturí que penetra en el dolor y una aguja que sutura la distancia y la solitud.
Virginia Evans. La corresponsal. V & R. Trad. María Eugenia Blanco. 375 pp.
Durante toda su vida, Sybil Van Antwerp ha utilizado la correspondencia para dar sentido al mundo y a su lugar en él. Casi todas las mañanas, alrededor de las diez y media, se sienta a escribir cartas: a su hermano, a su mejor amiga, al rector de la universidad que no le permite asistir como oyente a una clase que desea cursar, a Joan Didion y a Larry McMurtry para decirles lo que piensa de sus últimos libros, y a una persona a la que le escribe a menudo, pero a la que nunca le envía las cartas.





