‘El relato nos da conocimiento de nosotros mismos’: Luis Jorge Boone
El narrador de Monclova publica la novela ‘Toda la soledad del centro de la Tierra’.
(Redacción AN/ Alfaguara).

Por Héctor González

Al norte de México, El Chaparro tiene como razón de vida encontrar a sus padres. A pesar de su corta edad, el menor está convencido de tener el súper poder de la invisibilidad. A fin de sobrevivir, hace del escondite un arte. A partir de indagar en el dolor, la muerte y la orfandad, Luis Jorge Boone (Coahuila, 1977), publica Toda la soledad del centro de la Tierra, una novela (Alfaguara) donde el diálogo entre vivos y muertos es franco y árido, como la realidad del país.

‘El ser humano es la peor plaga de este mundo’, escribes en una parte de Toda la soledad del centro de la Tierra. ¿Así de plano?

Así es. Eso lo dice la abuela Librada, un personaje por donde sale la sabiduría más amarga de la novela. Ella posibilita un discurso por medio del cual hace las peores observaciones de la humanidad, los varones y los niños.

Hay algo de amargura también en el coro griego que representa a los muertos…

Mientras construía la voz de El Chaparro, pensaba en su orfandad, la necesidad de buscar a sus padres, las leyendas que lo rodean y en la ausencia de comprensión y amor. A fin de acompañarlo y de dar un punto de vista colectivo fue que pensé en la construcción de un coro griego. El coro es en este sentido, la suma de muchas conciencias e historias que cuentan su dolor. Solemos pensar que la orfandad se termina cuando somos adultos, pero no es así, simplemente cambia el sentido. Al final, todos nos estamos preguntando cómo sobrevivimos después de la muerte, la violencia y la tragedia.

¿Y cómo se vive?

Quizá con las historias. Quizá volviendo a la tragedia que nos paraliza para trascender el dato y asimilar el relato. La información no tiene fin y siempre nos bombardea, pero por si sola no tiene ningún sentido. El verdadero sentido lo aporta la singularidad del relato. Cuando nos topamos con la historia de una fosa clandestina con más de doscientos cuerpos o con un pueblo arrasado nos quedamos helados, pero si en verdad queremos recuperar la capacidad de empatía necesitamos escuchar las historias individuales, aquellas que no son espectaculares ni son filmadas en grandes series. Cuando nos fijamos en esas pequeñas historias nos humanizamos y entendemos que como colectividad aprendemos incluso de lo que sucede en las sombras. ¿Cuántas de estas realidades estuvieron ocultas durante décadas y apenas hace diez o quince años son cosa de todos los días? La tragedia ya es parte de lo que somos y necesitamos cuestionarnos si queremos que lo siga siendo. El relato nos da conocimiento de nosotros mismos.

¿Pero no nos hemos inmunizado, incluso a pesar de las noticias y de conocer a las víctimas?

Creo que sí, es un peligro al que todo el tiempo nos exponemos. Sin embargo, dentro de mi idea de la vida me niego a dejar de tener una esperanza.  No es una ilusión, se trata de trabajar para que estas madres no se repitan y para crear con las personas que amo, un microclima emocional e intelectual donde al contar lo que sucede desechamos la indiferencia.  Quizá parezca inocente, pero es una batalla que se puede dar desde nuestra propia trinchera. Podemos no ofender, no soltar discursos de odio, no hablar a la ligera y ser conscientes de lo que decimos. La literatura y el arte nos enseñan algo de nosotros mismos, depende  de cada uno si aprende o no. Prefiero hacer el esfuerzo a darme vencido desde antes.

¿La poesía atenúa la crudeza?

Cuando estaba haciendo la voz de El Chaparro me parecía tan denso lo que estaba contando que me propuse buscar una forma que diera respiro al lector. Así fue como llegué al versículo y al poema. En la poesía el silencio es fundamental porque da un peso a lo que se dice. Siempre digo que el verso es otra forma de narrar y la prosa otra forma de llegar a lo poético.

¿El coro versificado es un eco de tu poemario Bisonte mantra?

Siempre me han gustado las voces que no son alguien, sino son algo. En Las afueras, mi primera novela, la voz narrativa es una suma de voces del desierto.  Bisonte mantra es el alma de un individuo despojado, mirando al vacío o a un territorio. Toda la soledad del centro de la Tierra podría ser la gente de un pueblo describiendo su dolor y cuestionándose cómo seguir viviendo. No creo que la poesía esté peleada con el verso, de hecho los autores que me más me interesan están todo el tiempo en los dos lados.

¿El desierto determina una forma de ver la vida?

Sí, Daniel Sada decía que la forma de pensar de las personas del desierto es muy peculiar porque son capaces de pasar cuatro días sin hablar. El silencio y la compenetración con los ritmos de la fauna, el vacío aparente, la lucha contra el clima y el sol, sí marcan. Luis Antonio de Villena tiene unos versos que definen al sol del desierto: “Es tanta vida/ que mata la vida”.

La realidad de este país es árida…

Sí, toda escritura es política aunque no se quiera. La estética te señala una ética. El diálogo y el tema son decisiones políticas, y a mí me interesaba hablar de lo que sucede en el país. Hay muchas maneras de hacer memoria y construir colectividad, pero yo lo que hago es escribir por eso quise hacer un objeto estético pero también ético.

Supongo que no es gratuito que El Chaparro, tenga a la invisibilidad como su súper poder favorito.

Es terrible que el juego de las escondidas o la invisibilidad se vuelvan una tragedia. Uno se esconde para sobrevivir; esconde sus fantasmas para no verlos; pero también la autoridad nos invisibilisa.

Hubo una época en la que los escritores se escondían en sus novelas y libros, ahora no es así.

Sí, todo el tiempo estamos en las redes. Hay quienes son beligerantes. Otros suben memes. Todos nos construimos un personaje para poder convivir, salir e incluso divertirnos. Es producto de la época y es tiempo de actuar así.

Quien quita y tus seguidores en Twitter se convierten en lectores.

Estaría padre, pero mientras eso sucede retuiteamos memes y también nos informamos de noticias y tramas de la realidad que sin estos vínculos desconoceríamos. Paul Auster ha dicho que no tiene teléfono ni mail. En cualquier caso hay que sacar lo mejor de la época. Prefiero ser optimista, como dice el personaje de Nick Fury, en los Avengers, “agarra lo mejor que tienes y espera lo mejor”. Nadie camina a la derrota. Me gusta el poema de Dylan Thomas que dice: “No entres mansamente en la negra noche”. Todos luchamos contra la noche que se acerca y esperamos poder librarla aunque esté cantado que no podremos.

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