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Dentro de un 'scam center': Cómo víctimas de trata son obligadas a estafar en internet

"Personas como nosotros podemos rastrear quiénes son los jefes de las estafas, cómo operan, cómo se comunican y qué tecnología utilizan", indicó Salam.

  • Redacción AN / ARF
17 Mar, 2026 14:11
Dentro de un 'scam center': Cómo víctimas de trata son obligadas a estafar en internet

A Abdus Salam le prometieron un empleo bien pagado en Camboya para ayudar a su familia, pero acabó atrapado durante más de cinco meses en una red criminal que le quitó su documentación, lo vendió a tres centros de estafas en linea y lo obligó, bajo amenazas y torturas, a engañar a personas de varios continentes.

A principios de 2022 este bangladesí que entonces tenía 26 años y estaba recién licenciado buscó un trabajo para ayudar a su familia y cayó en manos de una red criminal que lo captó con la falsa promesa de un empleo bien pagado.

Salam contó su experiencia en la ‘Cumbre Global contra el Fraude’, que concluyó este martes en Viena y estuvo organizada por Interpol y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

La ONU alertó en la cumbre de la necesidad de reforzar la cooperación internacional para frenar el fraude, en especial el digital, un delito que genera cada año cientos de miles de millones de beneficios para el crimen organizado y que, en algunos casos, como el de Salam, se entrecruza con la trata, una forma moderna de esclavitud.

Un amigo de confianza de Salam le ofreció la ayuda de un familiar para conseguir un trabajo legítimo y bien remunerado en Camboya, en el que le aseguraron que trabajaría como operador informático en un casino en línea y que ganaría entre 800 y 1,200 dólares al mes.

Lejos de esa realidad, Salam fue retenido en ‘scam centers’ (centros de estafas por internet) donde trabajaba una media de entre 16 y 17 horas diarias, y era castigado con 30 minutos adicionales por cada “cliente” perdido, como los estafadores llamaban a sus víctimas.

Víctimas reales

“Había personas con antecedentes criminales, otras que trabajan voluntariamente para ganar dinero, y también víctimas reales“, explicó durante el foro este miembro del consejo de la Red Global de Supervivientes, un movimiento impulsado por personas que han sufrido trata.

Siguiendo guiones preestablecidos, los cautivos eran obligados a contactar con personas a través de redes sociales como Facebook, Instagram o X, aplicaciones de citas como OkCupid o Tinder, e incluso servicios de mensajería como WhatsApp.

Tuve que operar más de 20 cuentas de redes sociales al mismo tiempo, todas eran falsas.

Estos centros, en los que pueden haber miles de personas encerradas, tienen como principales víctimas a personas de Singapur, Malasia y Brunéi, así como de Europa, Estados Unidos y Canadá, con las que los trabajadores eran obligados a ganarse su confianza para después inducirlas a invertir en criptomonedas, explicó Salam.

Amenazas y torturas

Salam relató que los responsables sometían a los trabajadores a brutales castigos, como golpes “con bates de béisbol y descargas eléctricas”, además de amenazas destinadas a infundir miedo y frustrar cualquier intento de rescate.

Tras cinco meses y nueve días de cautiverio, Salam fue rescatado por la Organización Global Antiestafa (GASO), una iniciativa independiente centrada en combatir el fraude internacional y la trata de personas en redes de ciberestafas, y pudo regresar a Bangladés.

Solo en Asia Oriental y el Sudeste Asiático, la rápida expansión de estos centros provoca pérdidas por fraudes digitales de unos 40.000 millones de dólares al año, advirtió durante el foro el ministro de Exteriores de Tailandia, Sihasak Phuanketkeow.

El impacto va más allá de lo económico: el jefe de la Sección de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes de la ONUDD, Ilias Chatzis, destacó durante el encuentro que un informe mundial de 2024 constató un aumento de los casos de trata con fines de esclavitud y criminalidad forzada.

Problema emergente y en crecimiento

“Este tipo de trata no se observaba hace 10 años y hoy representa entre el 8% y el 10% de todos los casos a nivel mundial, lo que la convierte en un problema emergente y en crecimiento”, señaló Chatzis.

Asimismo, el alto funcionario griego explicó que el trabajo forzado se ha vuelto cada vez más frecuente y, por primera vez el año pasado, superó a la explotación sexual, algo que “no había ocurrido en los 25 años de recopilación de datos”.

Para frenar este fenómeno, Salam subrayó la importancia de “reforzar la seguridad de los supervivientes” y de colaborar con ellos mediante estrategias que permitan detectar patrones, distinguir a los perpetradores de las víctimas y comprender el funcionamiento interno de estos centros.

“Personas como nosotros podemos rastrear quiénes son los jefes de las estafas, cómo operan, cómo se comunican y qué tecnología utilizan”, indicó Salam.

EFE

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