‘Las reglas de la sexualidad están cambiando y no necesariamente para bien’: Verónica Maza Bustamante
La escritora y periodista publica ‘Sinfonía del placer. Lo que nos enseña la música en el sexo y viceversa’, libro que será presentado el miércoles 19 de junio en Bajo Circuito.
(Redacción AN/Turner).

Por Héctor González

¿Cuál es la influencia de la música en nuestra relación con la sexualidad? Desde hace varios años, Verónica Maza Bustamante (Ciudad de México, 1971) se ha dado a la tarea de investigar ambas disciplinas. Producto de su trabajo es Sinfonía del placer (Turner), libro que tiende un puente entre el impacto que pueden tener ciertas melodías con nuestra sensación de placer y plenitud.

La obra será presentada el próximo miércoles 19 de junio a las 20:00 horas, en el Multiforo Bajo Circuito (Bajo Puente de Cto. Interior s/n. Col. Condesa). Acompañarán a la autora: Alonso Arreola, Susana San José, Akiko Bonilla, Idana Rodas, Diego Maroto, Eblen Macari, Círculo de Venus, Femme Revolution, México, Cheris y Paola Morán.

¿Así que éste es el libro de tu vida?

Sí, une mis dos pasiones. Llevo casi tres décadas escribiendo sobre música alternativa y casi veinte sobre sexualidad. La idea surgió por una hermosa casualidad. Cuando presenté El libro de la Salsa, Paola Morán la directora de Turner me propuso hacer un libro y de inmediato le solté que éste podría ser un buen tema.

La relación entre música y sexualidad es milenaria, escribes.  

Me gusta dar un marco histórico sobre los temas relacionados a la sexualidad. Durante mis investigaciones he descubierto que la mayoría de nuestros prejuicios vienen de épocas distantes como la Edad Media o el Barroco. Desde El Motel de los antojos prohibidos he hecho la invitación para abrir los ojos. Hay ideas que seguimos preservando y ya no tienen sentido.

¿En qué punto se toca la música con la sexualidad?

Desde el momento en que dejamos de ser simios y nos convertimos en Homo sapiens sapiens. La relación nace cuando el ser humano descubrió que su cuerpo podía ser un instrumento musical. A la vez todas las modificaciones evolutivas de nuestra anatomía y en particular las de las mujeres desarrollaron nuestra sexualidad.

En el libro recuperas el papel central de la mujer.

La mujer siempre ha tenido el papel principal en la conformación de la especie que somos. Durante el Imperio romano se empezó a enclaustrar a las mujeres, pero lo cierto es que no somos el sexo débil. Todo está puesto como para tener un papel importante y es necesario decirlo.

¿Y esto se está replanteando a partir del neofeminismo?

Nos falta abundar en el marco histórico. El esfuerzo que yo hago es uno de muchos por darle un marco teórico y un sentido más amplio a las cuestiones feministas. A veces hace falta explicar los temas desde una forma más sencilla y popular. Las mujeres nos estamos dando cuenta de la otra realidad que nos habían ocultado. Sólo que nos falta unirnos sin revanchismos.

Dedicas un capítulo a la sanación que produce la música y al vínculo con la plenitud que da la sexualidad.

Varios músicos trabajan esto desde hace tiempo. Ariel Guzik y su invento de La máquina establece un vínculo entre la música y los estados de sanación.  Humberto Álvarez, ex integrante de Sangre Azteca, ha trabajado los cuencos tibetanos en la misma dirección. Artistas como ellos indagan en el poder sanador de la música y su impacto en la sexualidad humana. Por otro lado, llevo varios años estudiando la advaita, una rama del hinduismo donde el tantra que es la parte práctica y física, toma un sentido diferente. Gracias a la advaita he descubierto que la música puede ser un medio para entrar al placer o la vivencia de la sexualidad. Por medio de la meditación puedes alcanzar unos niveles de bienestar a todas luces necesarios.

Si nuestra relación con la sexualidad dice mucho de nosotros como sociedad, ¿en qué momento estamos?

Vivimos un momento muy raro. Ya estamos viendo el impacto real de la tecnología y las nuevas formas de comunicación. En el campo de la sexualidad las reglas del juego están cambiando y no necesariamente para bien. Los jóvenes tienen nuevas formas de relacionarse y no todas son sanas, seguras o consensuadas. Nos falta entender la parte medular de lo que es la sexualidad humana y que tiene mucho que aportar sobre quienes somos realmente.

¿Te refieres a prácticas como el sexting?

Tenemos muchas opciones, pero hay que saberlas aprovechar. El sexting puede ser una herramienta muy buena para parejas que ya tienen mucho tiempo juntas y que de pronto quieren un cambio. Pero se convierte en un riesgo cuando lo practican los jóvenes sin información, porque se puede usar para el bullying o el acoso. En Japón las mujeres trabajan tanto que ya no tienen tiempo para ligar entonces una vez al mes van a un bar donde pueden contratar los servicios de un chavo para bailar. No es un prostituto ni un fichero, el contacto se limita a una plática intrascendente. No creo que estemos yendo a un puerto mejor.

¿Y en términos de la relación entre la música y la sexualidad?

Cada vez me traumo más con los reggaetones. No es posible que los chavitos de diez años escuchen esas letras. Una experta explicaba, si le pones a un niño de ocho años “Felices los cuatro”, la letra se le queda en el inconsciente y al final su idea sobre las relaciones cambia. También es cierto que esto no es nuevo. Las canciones de José Alfredo Jiménez tal vez sean lo máximo, pero nos han hecho mucho daño a los mexicanos. Creemos que el amor está relacionado con el dolor; que la traición se paga con sangre; y que tenemos que sufrir. Pues resulta que el amor no duele. Nosotros le echamos la culpa. Las buenas o malas decisiones que tomamos las personas no tienen que ver con la sexualidad en sí.

¿Cuál es la importancia de hablar de estos temas ahora que lo políticamente correcto se está convirtiendo en un elemento de censura?

Hace veinte años que comencé a investigar acerca del tema y no veo un gran cambio. Es verdad que las mujeres se han apropiado de su sexualidad. Sin embargo, en general los padres siguen ocultando esta información a sus hijos e hijas, quienes crecen sin saber qué onda. Seguimos viendo muchas mujeres y hombres insatisfechos. No podemos dejar de lado la importancia del educador sexual.

Descubre aquí el playlist de Sinfonía del placer:

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