Descubre los esqueletos de las monjas que vivieron en el Claustro de Sor Juana
Actualmente se hacen análisis morfométricos porque existe la posibilidad de la presencia no sólo de monjas criollas, sino de mestizas, asiáticas y una mulata.
(INAH).

Un estudio antropofísico y arqueológico de 207 osamentas atribuidas a religiosas de la época virreinal, integra el Catálogo de Esqueletos de las Monjas del Ex Convento de San Jerónimo, Ciudad de México, coeditado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad del Claustro de Sor Juana.

El volumen ilustrado es autoría de los antropólogos físicos María Teresa Jaén Esquivel y Arturo Romano Pacheco, quienes fallecieron en 2014 y 2015, respectivamente, y Josefina Bautista Martínez, investigadora de la Dirección de Antropología Física (DAF), responsable en la continuidad de los análisis.

Los datos y fotografías que componen el catálogo fueron tomados principalmente de la libreta de campo de la doctora Jaén Esquivel. En las páginas de la publicación se observan imágenes de los esqueletos en posición anatómica, la profundidad en la que fueron encontrados, su orientación, clase, tipo, posición y aquellos objetos asociados directamente al entierro.

Se incluyen también dibujos in situ de los esqueletos, además de algunas referencias antropofísicas, como edad y sexo, algunos datos morfoscópicos, principalmente huellas de algunas patologías dentales y postcraneales. La mayoría de los cuerpos de las religiosas fueron inhumados en ataúd con su ramo y corona de novicia, y se cubrieron con un lienzo.

Los hábitos de las monjas eran heredados a otros miembros de la comunidad, motivo por el cual al morir debían ser enterradas con una simple mortaja y colocadas dentro de un ataúd de madera y en algunos casos en petates.

Bautista Martínez señala, a través de un comunicado difundido por el INAH, que el proyecto arqueológico en el Ex Convento de San Jerónimo, inmueble que alberga hoy a la Universidad del Claustro de Sor Juana, inició en 1976 y concluyó en febrero de 1981. En dicho terreno, que ocupa una superficie aproximada de 12 mil 778.56 metros cuadrados, se hallaron y recuperaron las referidas 207 osamentas de monjas jerónimas de finales del siglo XVI y hasta principios del XVIII, mismas que se encuentran bajo resguardo en esa institución de estudios superiores.

La casa de Sor Juana

El Convento de San Jerónimo se hizo famoso en el siglo XVII porque en él vivió y murió la insigne poetisa mexicana Sor Juna Inés de la Cruz, reconocida por su obra literaria y gran inteligencia.

Actualmente, dijo, se llevan a cabo estudios morfométricos (tamaño y forma) para determinar el origen étnico de quienes habitaron el convento en el periodo virreinal, los datos obtenidos hasta ahora hacen suponer la presencia no sólo de monjas europeas, sino también de criollas, mestizas, asiáticas y, probablemente, una mulata.

“De ser corroborada esta información, a través del análisis estadístico de la información métrica que se obtiene por la morfometría, podríamos decir que no se respetaban los requisitos para ingresar a la orden, es decir, además de hijas de españoles, también se integraron mujeres de otros grupos biológicos, pero con dote suficiente para ser considerada su admisión”, expresó la doctora Bautista.

Puntualizó que la obra documenta las características osteológicas de cada uno de los 207 esqueletos hallados, de los cuales el número 26 ha sido atribuido a Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), encontrado en el área del Coro Bajo del Templo, con restos de textil asociados posiblemente al hábito —por lo que sería el único caso de monja enterrada con esta prenda—, un medallón, dos fragmentos de cerámica y un rosario de los diez misterios casi completo.

Actualmente, el estudio en laboratorio de las osamentas es coordinado por la doctora Bautista, apoyada por los antropólogos físicos Mauro de Ángeles Guzmán, David Alberto Torres Roldán y Shayra Olivia Chiñas.

Los esqueletos en su mayoría presentan buen estado de conservación y fueron localizados en dos áreas principalmente: en el Coro Bajo del Templo y en el Estacionamiento o Casas de la calle 5 de Febrero. En la primera, fueron explorados 123 entierros, cuya edad se ubicó entre los 22 y los 56 años. Sólo un individuo está dentro del grupo de la segunda infancia (6 años) y en 11 adultos no fue posible establecer la edad.

Más hallazgos

En el área del Estacionamiento se excavaron 84 entierros, cuya edad va de los 21 a los 75 años. Los esqueletos localizados en este sitio son los más antiguos, en tanto que los del Coro Bajo representan los más tardíos. En ambos grupos es alto el porcentaje de procesos osteoarticulares, y es más frecuente la presencia de caries y abscesos en los hallados en el Coro Bajo, probablemente, debido al consumo de carbohidratos, más habitual en ese momento.

De acuerdo con el arqueólogo Daniel Juárez Cossío, partícipe de los trabajos en San Jerónimo y curador de la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, las excavaciones en el ex convento jerónimo comenzaron en 1976, a iniciativa del entonces Departamento de Salvamento del INAH, quedando como comisionado el arquitecto Manuel Sánchez Santoveña.

Los restos arquitectónicos que salieron a la luz mostraban andadores, canales, ductos de agua, jardineras, tinas de barro vidriado, muros que delimitaban espacios habitacionales y una fuente. Evidencias que transportaban a los arqueólogos a la intimidad de la vida conventual de los siglos XVI al XVIII.

A esos hallazgos se sumaron artefactos de la vida cotidiana, como cuencos y bacines de mayólica, tazas de porcelana oriental, platones de loza europea, candeleros y ollas de barro vidriado. Para 1977, el programa se reconvirtió en un proyecto formal de investigación gracias al interés de Sánchez Santoveña, y la excavación fue encomendada a Roberto García Moll, no así el espacio del Coro Bajo del Templo, que quedó bajo la responsabilidad de Romano Pacheco.

“Mis recuerdos de aquellos años quedaron marcados, no sólo por ser uno de los arqueólogos que participó en el proyecto desde sus inicios hasta su conclusión, sino por compartir trabajo con mi maestro Arturo Romano, antropólogo mexicano, al que se le atribuye la identificación de los restos de Juana Inés”, acotó.

El Catálogo de Esqueletos de las Monjas del Ex Convento de San Jerónimo, Ciudad de México, primera edición, año 2017, forma parte de la Colección Antropología Física, Serie Sumaria del INAH, y puede adquirirse en las librerías del instituto.

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