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‘Momentum’: una revisión a la relación entre el arte latinoamericano y la ecología

María del Carmen Carrión, una de las editoras del libro, sostiene que en la región se están haciendo cosas muy interesantes en términos de cambiar la relación del ser humano con la naturaleza.

  • Redacción AN / HG
15 Aug, 2026 07:28
‘Momentum’: una revisión a la relación entre el arte latinoamericano y la ecología

Por Héctor González

Desde hace al menos cincuenta años, la preocupación por ecología y la relación con la naturaleza ha sido una constante en el arte contemporáneo que va de Tijuana a la Patagonia. De esto da cuenta el libro Momentum. Arte y ecología en la América Latina Contemporánea (Caja Negra/MoMA), editado por el equipo del Instituto Cisneros del Museum of Modern Art de Nueva York.

A través de un conjunto de ensayos escritos por curadores, investigadores y académicos, el volumen analiza algunas de las expresiones más interesantes surgidas en la región durante los últimos años. En entrevista con Aristegui Noticias, María del Carmen Carrión, una de las editoras del libro advierte que las críticas al colonialismo y al extractivismo son dos de las perspectivas predominantes en el trabajo de los artistas.

¿Qué estaban leyendo en el arte contemporáneo latinoamericano que las llevó a publicar Momentum?

El libro surge de un proceso de investigación que duró cuatro años dentro del Instituto Cisneros, un espacio dedicado a la investigación de arte latinoamericano y que es parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Concretamente nació a partir de un encuentro que hicimos con curadores y artistas de América Latina para pensar cuáles eran los temas más relevantes del momento. La reunión tuvo lugar en San Juan, Puerto Rico, a inicios del 2009 y muchas de las conversaciones gravitaron hacia discusiones sobre la crisis climática. Varios de los curadores participantes ya estaban trabajando estos temas, entre ellos Tamara Díaz-Bringas, quien lastimosamente ya falleció, pero que trabajó durante mucho tiempo en Centroamérica.

¿Podríamos hablar de que hay un momento o un periodo en el que se empieza a percibir esta inquietud por parte de los artistas?

Algo importante es que con este proyecto no quisimos mirar la práctica artística con relación a temas ecológicos solamente desde el presente. Procuramos historizar y al hacerlo vimos que desde 1970, hay artistas de suma importancia como Juan Downey, el grupo CAyC, o Marta Minujín, que ya trabajaban estos temas desde una visión muy particular de la relación con la naturaleza afín con lo que ahora llamamos crisis ecológica. A lo largo del tiempo la terminología se ha modificado, pero creo que algo importante del libro es que construye y traza esa genealogía, y muestra que el interés en el tema no está vinculado a una generación específica. Hay una multiplicidad de prácticas de artistas y es intergeneracional.

¿Cuáles son las preocupaciones dentro de este campo que predominan?, ¿tienen que ver con las regiones o son más generales?

Una cosa que atraviesa desde México hasta la Patagonia es el tema del extractivismo como un síntoma de la colonialidad que han vivido nuestros territorios. Muchos los artistas han trabajado este tema con comunidades específicas.

¿La relación o la presencia de las comunidades originarias cómo dialoga o se inserta en lo que plantea el libro?

Creo que es una de las partes más importantes sobre todo en cuanto a la revisión que en América Latina se está haciendo de este discurso político. La inclusión de los pueblos originarios en los planteamientos de una relación distinta del ser humano con el planeta es fundamental. Es una visión que no está basada en una mirada extractivista ni de uso y deshecho, sino que está pensada a partir de comprender la naturaleza como un otro que tiene derechos. Algo muy importante y que se discute en el libro, son las constituciones de Ecuador en 2008 y de Bolivia en 2009, ambas otorgan derechos a la naturaleza. Ese gran giro desde la parte legal no se puede dar sin la visión de los pueblos originarios.

¿Está visión se extiende por la región o queda en casos aislados?

Creo que se extiende y lo podemos ver en ejemplos concretos incluidos en el libro, pienso en el artista argentino Eduardo Navarro quien se pregunta cómo entender a lo no humano, cómo volverse un bosque, por ejemplo, desde luego lo hace de una forma lúdica, pero no es el único. En Chile tenemos a Seba Calfuqueo, quien con su obra “Tray, Tray, Ko”, intenta entender a un río como ser vivo y a partir de ahí la forma en cómo se comunica. En ese sentido, América Latina está a la vanguardia.

¿En México cómo está en este sentido?

Bueno, hay cosas maravillosas como las que hace el artista Fernando Palma Rodríguez, quien plantea una serie de reflexiones a partir de los pueblos originarios sin perder conexión con la tecnología. Por medio de sus robots propone nuevas formas de comprender nuestra relación con el mundo.

El libro incluye una sección dedicada a propuestas hacia el futuro.

Sí, en esa sección discutimos un cambio de mentalidad que abraza una nueva forma de   entender al ser humano como una parte conectada con el otro, y alejada de la visión de un ser que domina la naturaleza. Se propone una nueva relación con la naturaleza alejada de las nociones de explotación e influenciada por el pensamiento de los pueblos originarios. Otra cosa, es la aplicación por parte de algunos artistas, de metodologías a nivel comunitario. Jens Andermann habla, por ejemplo, del colectivo argentino Ala plástica, donde trabajan sociólogos y abogados, que hacen una serie de intervenciones para rescatar e introducir elementos que puedan ayudar a descontaminar el río. Pueden parecer cosas muy micro, pero a partir de una mirada puede comenzar a construirse una visión de lo que puede ser el futuro. Nos parecía importante presentar posibilidades sobre lo que se puede hacer, no es que sean salidas o soluciones específicas porque el problema es muy complejo y necesita de un interés político verdadero, pero nos parece importante imaginar futuros posibles en donde la convivencia sea distinta.

En principio, el libro está pensado para los lectores sajones, ¿cómo se ha leído Momentum en Estados Unidos?

El libro ha tenido mucho éxito en Estados Unidos, las ventas han sido buenas e incluso ha ganado premios. Me parece que se entendió su contribución a nivel académico. El hecho de haber reunido prácticas artísticas desde los setenta hasta el presente, de un territorio tan amplio como es América Latina, lo vuelve un título importante a nivel educativo. Nos interesa también que la conversación continue posterior a su publicación.

 

 

 

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