“La ficción especulativa trata de imaginarse las consecuencias del presente”: Alberto Chimal
El escritor mexicano analiza nuestra relación con la tecnología en ‘Las máquinas enfermas’, su nuevo libro de cuentos.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Para Alberto Chimal (Toluca, 1970) vivimos una etapa delicada y de transición hacia algo que todavía no es posible definir. Nuestra relación la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales marca el pulso de un presente que por momentos no pinta bien.
A partir de sus reflexiones sobre estos temas, el escritor mexicano puso manos a la obra escribió un conjunto de cuentos que hoy ven la luz bajo el nombre de Las máquinas enfermas (Páginas de Espuma), un libro que se traslada al futuro para invitarnos a pensar en nuestro presente.
¿Las máquinas enfermas surgió exprofeso, es decir, porque te interesaba explorar nuestra relación con la tecnología?
Escribí el libro pensando en la tecnología, en que cómo se está entrometiendo de formas nuevas y preocupantes en la vida humana. Hace tres años una amiga me avisó de la existencia de Chat GPT. Me puse a investigar esta tecnología que incorrectamente llamamos Inteligencia Artificial en los modelos de lenguaje de gran tamaño, así como la oligarquía que está alrededor de ellas con tecnologías de vigilancia, control y especulación financiera. El libro tiene que ver con este presente a partir de la noción de los chatbots y de la supuesta inteligencia o conciencia que muchas personas le atribuyen.
Tu estudiaste ingeniería en sistemas, supongo que de ahí viene el interés por el tema.
Estudié la carrera hace mucho tiempo, al mismo tiempo que empezaba a escribir y publicar. El concepto de Inteligencia Artificial no es nuevo, desde los años noventa se habla de esto. De hecho, las primeras personas que empezaron a especular alrededor de estas cuestiones lo hicieron en los sesenta. Se hablaba de desarrollo tecnológico, pero también de filosofía. Hoy en cambio, lo que predomina es el marketing y la publicidad.
En uno de los cuentos planteas que en un futuro se volverá a buscar gente que escriba a mano, ¿crees posible un escenario reversible respecto a lo que delegamos a la Inteligencia Artificial?
Ese cuento podría no ser imposible. Si nos rendimos a la idea de que los modelos generativos hagan todo por nosotros y les delegamos nuestra capacidad creativa, de pensamiento y memoria, podría generarse una reacción que reavivara ciertas prácticas antiguas, lo estamos viendo con la moda de los discos de vinil o la aparición de las artesanías en redes sociales.
¿Es más complicado hacer ficción especulativa ahora que la tecnología cambia tan rápido?
La ficción especulativa no tiene como objetivo profetizar. Varias de las ideas contenidas en los cuentos las escribí antes de que se dieran casos de la vida real parecidos. En el cuento Las máquinas enfermas hablo de un político adicto a su chatbot, y el año pasado se dio a conocer que el primer ministro de Suecia tiene esta adicción y que incluso le consulta a su chatbot cuestiones de Estado. Fue un escándalo. El objetivo no es “atinarle” a lo que va a pasar, lo importante no es el futuro sino lo que nos revela del presente. La ficción especulativa trata de imaginarse las consecuencias del presente. En este cuento lo más importante no es la adicción, sino la dependencia de la tecnología que es algo que vemos en todas partes.
¿Cómo llegamos a este nivel de dependencia y que consecuencias atisbas?
La consecuencia más grave es el control y ni siquiera de gobiernos opresores, sino de la oligarquía. Empresas como Meta, Open AI o Google tienen el control de todos los medios a través de los cuales nos manifestamos, no solo de las redes sociales, sino los datos que usamos, nuestros ingresos o actividades. Todo eso se puede convertir en un arma. Hay compañías dedicadas a reunir grandes cantidades de información para usarlas y someter poblaciones. Palantir es una empresa que trabaja con gobiernos como el estadounidense en la generación de tecnología militar que permite atacar poblaciones con base en la información que se dispone.
Bueno, ahora se habla de tecnocapitalismo o tecnofeudalismo para referirse a estas empresas.
Así es, y dentro de estas empresas también están quienes pretenden crear lo que llaman ciudades o Estados Libres, es decir, desligados de un Estado-Nación donde ellos puedan hacer y deshacer a su antojo, hay un territorio así llamado Próspera, en Honduras. Actualmente está en litigio, pero fue diseñado para que el gobierno no pudiera entrometerse.
Supongo que para ti este tipo de información es combustible para tu escritura.
Claro, desde luego me gustaría que todo esto se quedara en la ficción, pero está en la realidad. Me parece importante hablar y escribir de todo esto. Creo que estamos en un momento bastante preocupante, porque estamos viendo la transición del capitalismo neoliberal hacia otra cosa.
Pese a lo que estamos hablando, tus cuentos no son necesariamente distópicos. Hay una preocupación humanista que arroja cierta luz.
Creo que todavía hay alternativas a lo que estamos viviendo en el presente. Lo peor que nos puede pasar es desesperarnos. La literatura y el arte en general ayudan a buscar alternativas distintas a las que puede ofrecer un politólogo. No son necesariamente alternativas de acción, pero sí para el pensamiento y relativizar aquello que parece invencible. En los cuentos hay humor y humanismo no solo porque es en lo que creo, sino porque me parece importante darnos la oportunidad de ver las cosas desde una perspectiva menos fugaz.
¿Usas Inteligencia Artificial para tu trabajo?
No, me parece una contradicción. Para mí la escritura es una actividad satisfactoria y reveladora a la que no voy a renunciar por hacerla más rápido. Un modelo de lenguaje de gran escala como Chat GPT genera un puré hecho con un montón de texto e información sacado sin permiso ni remuneración de otras fuentes. No crea nada nuevo, para mí lo más gratificante de la escritura es idear algo que no existía con anterioridad. No pienso privarme de todo esto.






