México-EE.UU, una relación de intereses | Artículo
Pero, ¿cómo nos afectaría que Estados Unidos interviniera en México para combatir el narcotráfico?
- Redacción AN / ARF

Por Rebeca Dosa y David Ordaz
Momentos complejos se viven en la relación bilateral entre México y Estados Unidos. El lunes por la mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una llamada con su homólogo estadounidense Donald Trump, con quien abordó temas de seguridad, el respeto a la soberanía, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones.
Esta reunión viene precedida de varios encuentros y reuniones de distintos integrantes de su gabinete con autoridades del país vecino con el objetivo de encontrar un entendimiento por factores como las recientes declaraciones de Trump ante una posible injerencia en territorio nacional por la lucha contra los cárteles de la droga, el posicionamiento de México por la incursión de EE.UU. en Venezuela, el envío de petróleo mexicano a Cuba, entre varios otros.
Lo cierto es que la mandataria mexicana se encuentra en una posición diplomática compleja. Hace unos días, el diario New York Times reveló que el ataque en Venezuela evidenció que “la situación era más grave de lo que habían pensado, pues ya habían sido advertidos de que México podría ser el siguiente”. Además, Sheinbaum enfrenta presiones internas y su margen de maniobra para reafirmar la postura mexicana sin sufrir repercusiones es limitado, principalmente porque en la investigación contra Nicolás Maduro se menciona decenas de veces a México y su vinculación con el narcotráfico.
Si bien es cierto que la presidenta de México ha rechazado sistemáticamente la oferta de Trump de enviar tropas estadounidenses a México, el gobierno federal ha intensificado la vigilancia fronteriza, ha detenido a miles de miembros de cárteles y entregó a Estados Unidos al menos a 55 narcotraficantes de alto nivel.
Pero, ¿cómo nos afectaría que Estados Unidos interviniera en México para combatir el narcotráfico?
Desde inicios de 2026, este tema no ha dejado de ocupar un lugar central en la agenda de asuntos exteriores y política: la posible intervención de Estados Unidos para combatir el narcotráfico en México, sin embargo, antes de adoptar una postura, es necesario considerar las principales consecuencias (negativas y positivas), que un escenario así podría tener para la población mexicana que habita en el país.
Lo primero evidente es que, sin el permiso de Sheinbaum para que Estados Unidos utilice sus fuerzas militares para una intervención, esto se consideraría un ataque a la soberanía nacional mexicana, provocando una crisis política interna en el gobierno, así como una fuerte presión por parte de Estados Unidos, que asumiría un rol de liderazgo y generaría una relación de dependencia para el país.
Como consecuencia, la relación bilateral entre México y Estados Unidos quedaría fragmentada, rompiendo acuerdos y tratados bilaterales y afectando temas clave para la economía del país, como el comercio (Tratado de Libre Comercio), la migración y la seguridad. Además, se perdería fuerza en ámbitos como la inversión extranjera directa (IED), el turismo y las cadenas de suministro con Estados Unidos, poniendo en riesgo la estabilidad y volatilidad del peso. Lo que, en términos económicos, representaría miles y miles de millones de dólares para nuestra economía, al tratarse de nuestro principal socio comercial y viceversa.
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Aunque las fuerzas militares de Estados Unidos son realmente avanzadas y precisas en sus ataques, se puede esperar una confrontación y una fragmentación de la violencia en México en caso de que esto llegara a suceder, ya que Estados Unidos tendría que realizar operaciones en múltiples regiones del país, debido a que las redes criminales están dispersas a lo largo del territorio. Esto implicaría evidentes riesgos de enfrentamientos armados, lo que fácilmente podría poner en peligro la vida de civiles.
Aun con esto, para seguir protegiendo al país del control criminal, las instituciones de México deberían fortalecerse de manera real y sostenida, y tendría que combatirse de forma efectiva la corrupción que implica a filas de funcionarios, empresarios y otros actores coludidos con redes criminales. Lo que implicaría un periodo prolongado y cambios inmediatos en el gobierno.
Existe el debate sobre lo que Donald Trump “debería hacer” por México, incluyendo la idea de que podría erradicar fácilmente el narcotráfico. Sin embargo, la realidad es que, aunque una intervención de este tipo podría traer ciertos beneficios a corto plazo, también podría derivar en nuevos problemas críticos: mayores tensiones con el país vecino, pérdidas millonarias en el comercio, disminución de la inversión en el país, una crisis política, así como mayor incertidumbre y reacciones violentas por parte de los grupos criminales, derivadas del poder que ya han consolidado. ¿Y qué representaría para potencias como Rusia y China el camino fácil de Estados Unidos al intervenir en Venezuela y México sin ninguna represalia?








