Diego Luna clausura festival de cine mexicano en la alcaldía de París
Cuatro de los largometrajes de ficción presentados en el festival tendrán distribución en salas francesas.
- Redacción AN / MDS

Por Florencia Angeles
Este lunes, concluyó en París la décimo cuarta edición del Festival Viva México, Encuentros Cinematográficos con la proyección de la película “Ceniza en la boca” de Diego Luna, quien estuvo presente en la ceremonia de clausura realizada en el Hotel de Ville, sede de la alcaldía de la capital francesa.
Durante la ceremonia, que inició con mariachi, la alcaldesa adjunta Audrey Pulvar, afirmó que el cine es la mejor manera de mostrar la amistad entre México y Francia, que cumple 200 años este 2026, más allá de las relaciones diplomáticas y comerciales.
“Qué mejor que el cine para encarnar esta amistad que posee un poder extraordinario de atravesar fronteras y borrar las diferencias, con realidades lejanas, pero inspiraciones compartidas y han sido 14 años que el Festival Viva México ha cumplido esa misión de mostrar al público parisino un cine mexicano audaz, exigente, que refleja los diferentes rostros del México contemporáneo, sus tradiciones y sus transformaciones”, enfatizó Pulvar.
Durante los once días que duró el festival, se proyectaron nueve largometrajes de ficción de los cuales cuatro saldrán a salas francesas en los próximos meses, entre ellas “Ceniza en la boca” de Diego Luna, quien en entrevista para Aristegui Noticias habló de este cambio entre el público:
“Creo que no es el cine mexicano el que está cambiando, yo creo que son los públicos que están cambiando y las salas reaccionan a lo que el público dice y pide, es decir, cuando el público tiene curiosidad, cuando compra un boleto o da un clic, el público manda un mensaje”, afirmó.
Y sobre lo que interesa al público y su perfil en París, Diego Luna indicó que el público es hoy en día más exigente ante la amplia oferta que existe actualmente:
“Yo creo que hoy el público está buscando historias que te lleven a contextos con los que parece que no tienes una conexión y de pronto al asomarte a una pantalla la puedes encontrar. Creo que el público es cada vez mas exigente y selectivo, porque además cada vez hay más oferta, y el público en Francia y en particular en París es uno al que le gusta el cine y el encuentro, y le gusta el cine que además te reta como espectador y eso nos abre un espacio a los que hacemos cine en México”, explicó.
Diego Luna, quien hace diez años participó por primera vez en el festival con su película “Mr. Pig”, participó en esta ocasión en un diálogo dentro la escuela nacional de cine La Fémis, una de las más reconocidas no sólo en Francia, sino a nivel mundial, donde compartió con los asistentes su experiencia como director, productor y actor de cine y teatro.
Curiosamente ahí en La Fémis se encontraban pancartas del movimiento estudiantil que se ha alzado en Francia, y al respecto de las temáticas como el activismo ambientalista, la migración de la cual habla “Ceniza en la Boca”, y otras problemáticas que se retrataron durante el festival, Diego Luna comentó:
“El cine siempre ha sido una herramienta ciudadana y se sigue defendiendo como un espacio necesario para la construcción de la ciudadanía. Es un espacio en el que te haces preguntas, te invita a la reflexión y a cuestionarte tu realidad en relación con eso que pasa en otros lugares. Es una herramienta contra esta soledad que vivimos hoy y este aislamiento, nos recuerda que tus problemas son del otro también y por eso la solución es voltear a ver al otro”.
También contestó preguntas del público en el cine Luminor Hôtel de Ville, que desde hace 10 años acoge al “Festival Viva México, Encuentros Cinematográficos”, que como su nombre lo dice, promueve esos encuentros favoreciendo el diálogo después de cada proyección y en espacios como La Fémis o la Universidad Sorbona, donde en esta ocasión el director Fernando Eimbcke realizó una charla previa a la proyección de su más reciente película “Moscas”, que también ha encontrado distribuidor francés.
Entre los galardonados de esta 14ª edición del festival, se encuentra Bruno Santamaría, quien con su película “Seis meses en el edificio rosa con azul”, conquistó el premio del Jurado de la Sorbona, sumando así este reconocimiento a los ya obtenidos en el Festival de Biarritz y en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
El premio a mejor documental se lo llevó “Llamarse Olimpia” de Indira Cato y basado en la lucha de la activista Olimpia Coral Melo en contra del ciberacoso y la violencia sexual en internet.
Entre las películas mostradas en esta edición del festival destacaron “Los Nuevos” de Rodrigo Plá, “Campeón Gabacho” de Jonás Cuarón, “En el Camino” (On the Road) de David Pablos, “La Reserva” de Pablo Pérez Lombardini y “Obispo Rojo” de Francesco Taboada Tabone.
Así como “Cronos” de Guillermo del Toro en la sección “Patrimonio” y por primera vez se proyectaron cortometrajes en español en la sección “Cine Niño”, entre ellos “Lucky Lycky Yume” de Selma Cervantes y “Un paseo para Emilio” de Miguel Anaya.

