Nadie censuró la voz de la #MarchaDelSilencio a 50 años del 68 (Crónica)
Más de 23 mil manifestantes, en su mayoría jóvenes, recordaron a los abuelos y bisabuelos del movimiento estudiantil de 1968 y exigieron fin a los grupos porriles en una movilización pacífica.
(Foto: Juan Omar Fierro)

Fueron miles de voces en silencio… contra el silencio que impone el miedo. No eran gargantas petrificadas o indolentes ante la violencia y la historia. Eran gargantas con gritos de justicia contenidos.

La #MarchaDelSilencio para conmemorar los 50 años de otra marcha convocada por el Movimiento Estudiantil de 1968, solamente se calló para rendir ese homenaje a los estudiantes del pasado, aquellos que se enfrentaron a la represión de un partido que en 2018 sufrió su peor derrota electoral desde su nacimiento. Pero no era miedo, ni censura, era una voz por otros medios.

(Foto: Sarahí Uribe)

Desde su arranque en el Museo de Antropología y hasta la llegada de los contingentes al Antimonumento erigido por la sociedad civil para exigir justicia por la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, esas miles de voces se expresaban con pancartas y puños en alto.

Pero llegando a la esquina de Bucareli y Plaza de la República, donde hubo una “esquina de la información” que después de 1968 satanizó tantas veces a los movimientos estudiantiles, todos los silencios se convirtieron en un conteo de justicia que nadie ha podido silenciar desde el 26 de septiembre del 2014, fecha en la que grupos criminales en colusión con fuerzas del estado secuestraron y desaparecieron a 43 estudiantes, además de asesinar a 6 personas más durante la noche más negra de Iguala, Guerrero.

(Foto: Sarahí Uribe)

Cada uno de los contingentes, rompió el silencio con sus llamados a la aparición de los 43 jóvenes normalistas, un dolor cercano a quienes fueron víctimas de la violencia porril el pasado 3 de septiembre, todavía de origen desconocido, aunque también había  recordatorios a los jóvenes asesinados en 1968 por levantar su voz contra el régimen priista de partido único.

Ese homenaje era para los abuelos o bisabuelos de 1968 o para los padres que en 1999 encabezaron la huelga estudiantil más larga de la UNAM tras un fallido intento de imponer cuotas a las nuevas generaciones de un país empobrecido.

La Policía capitalina hablo de más de 23 mil voces en silencio, en un 80 o 90 por ciento compuesta por estudiantes y jóvenes. A la cabeza de la manifestación, iban los estudiantes del CCH Azcapotzalco, aquellos que hace 10 días fueron atacados violentamente por una porra de un equipo de fútbol americano, como si el deporte fuera el escudo perfecto para la impunidad de los grupos porrriles.

(Foto: Sarahí Uribe)

Iban cobijados por miles de universitarios de la propia UNAM, de la UAM, de la UACM, de la ENAH y por cientos de estudiantes politécnicos que desde el 2015 rompieron con el silencio que les había ganado desde 1968, cuando lucharon mano a mano con los universitarios en las calles del antiguo Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

También los cobijaron los líderes sobrevivientes de aquel 68, año de las aplastadas primaveras de Praga, de los dispersos mayos franceses y del Batallón Olimpia que asesinó a decenas de jóvenes en Tlatelolco y cuya cifra definitiva de víctimas sigue sin conocerse hasta el día de hoy, cuando la censura ha obligado a poner en el extranjero los archivos digitales del autoritarismo.

(Foto: Sarahí Uribe)

Durante la marcha, hubo condenas a la violencia, exigencia de justicia para los estudiantes que fueron golpeados en la explanada de Rectoría hace una semana, fin a los grupos porriles y aparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Una de las demandas que han aparecido en el pliego petitorio es la renuncia del rector de la UNAM, Enrique Graue, pero en la marcha no hubo consignas ni contingentes que respaldaran esa exigencia.

Se asomaron eso sí algunas pancartas contra el Rector y una madre de familia lo acuso de indolencia por no pronunciarse públicamente por el respeto a los estudiantes cuando alrededor de 60 jóvenes han sido víctimas de la violencia dentro y fuera del campus universitario.

(Foto: Especial)

Sin embargo, los alumnos del CCH Azcapotzalco le hicieron un reconocimiento en el mitin realizado en el Zócalo capitalino por haber asistido al diálogo público en las instalaciones de ese plantel universitario.

Los más de 23 mil estudiantes que abarrotaron Reforma, en esta ocasión no se encontraron con vallas metálicas ni con equipos antimotines de las policías local o federal y tampoco hubo violencia ni saqueos a comercios, cuyas puertas se mantuvieron abiertas en su mayoría.

(Foto: Especial)

Fue una movilización pacífica, sin sobresaltos ni malas noticias.

Con esto, los miles de manifestantes demostraron que la estrategia de seguridad que implementaron los gobiernos del ahora senador Miguel Ángel Mancera y del todavía presidente Enrique Peña Nieto para contener y resguardar las marchas producía el efecto contrario: violencia y desorden.

A los jóvenes nadie los detuvo, nadie los reprimió y a la #MarchaDelSilencio nadie le arrancó su voz.






Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]