“¡Los acorralaron como ratas!”
El movimiento magisterial seguirá manifestándose contra la reforma educativa. No hay quién los convenza de lo contrario. Tras el desalojo en el Zócalo, secciones como la 22, de Oaxaca, se concentran en el Monumento a la Revolución.
(Foto: Guillermo Perea/ Cuartoscuro)

Viernes 13 de septiembre, 2013, Ciudad de México. Es una noche diferente en el Monumento a la Revolución. Los gritos de los niños mojándose al cruzar las fuentes iluminadas, se han ido. Ni prendida está la fuente. El lugar ahora sirve como punto de reunión de maestros de la CNTE, quienes fueron desalojados del plantón que mantenían en el Zócalo capitalino, en un operativo de la Policía Federal que inició a las 4:15 de la tarde.

No hay gritos de niños, pero hay otros gritos. Gritos fuertes, que escucha un círculo de gente o arengas que oye todo aquel que pasa. Comentan lo sucedido. Y se organizan.

Caras enojadas, otras cansadas. Cigarro o café en varias manos. Llueve sobre mojado. No obstante el agua, algunos de ellos arden: “¡Los acorralaron como ratas!”, dice una joven que no es maestra pero se ha sumado a la protesta, estuvo en el Centro y se vino. Muestra en su celular un video de policías pasando sobre los que se atrevieron a quedarse, prácticamente barrieron el Zócalo y las calles paralelas. Los que se querían quedar fueron replegados hasta el Eje Central y ahí, los hicieron retroceder aún más, sobre Avenida Juárez, cruzaron Paseo de la Reforma y llegaron hasta la Plaza de la República.

La mayoría de vendedores en el Centro Histórico enmudecieron. Fue la tarde en que bajaron las cortinas antes. La tensión escaló conforme avanzaban los hombres con cascos y escudos. Aunque no faltó quien sólo gritó consignas a policías, como en forma de recordatorio: “¡Eres pueblo!

Al Monumento a la Revolución no llegaron las tanquetas de agua, sino sólo voces indignadas. Y música, como en una camioneta con equipo de sonido, en la que se escucha la canción del “comandante Ché Guevara”.

Algunas voces las registro:

“No nos sorprende Peña Nieto, nos sorprende Mancera, ¡cómo entregó la ciudad!”, suelta un joven de barba larga.

“Alto a las reformas criminales, alto a la campaña de difamación y calumnia por parte de los medios de comunicación serviles a los intereses del Estado. El pueblo, unido, jamás será vencido”, grita una señora.

Conforme avanza la noche se vacía el Monumento. Los maestros buscaron otro lugar para dormir, porque no tienen nada para quedarse aquí. “No alcanzamos a sacar el campamento, los víveres, todo se quedó allá”, comenta un oaxaqueño a otro. Algunos ciudadanos que vieron en la televisión que aquí estaba la CNTE acudieron a dejar comida, agua, medicinas…

La mañana del sábado 14 amanecen en el Monumento más contingentes. Ya hay lonas, campamentos. Y la frase, inscrita desde anoche abajo de la fuente, permanece: “Vive CNTE”.



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