Imposible determinar “temporada de sismos”; es un mito: Investigador de la UNAM
Extracción de agua en Valle de México puede ser factor en la actividad sísmica; es necesario revisar construcciones y reforzarlas para evitar colapsos: Luis Quintanar.
Luis Quintanar Robles, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Después del 17 y 19 de septiembre del año pasado, se ha propagado que este es el mes de los sismos; sin embargo, de acuerdo con Luis Quintanar Robles, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, estos ocurren a lo largo del año pero ahora, gracias al desarrollo tecnológico, es mucho más fácil detectarlos.

De acuerdo con un comunicado de la UNAM, el científico aseguró que es importante aclarar que el origen de los sismos es el interior de la tierra, a diferencia de las lluvias que, aunque también existen mitos a su alrededor, nacen de un fenómeno atmosférico.

“Los sismos ocurren a lo largo del año y hay que estar preparados”, aconsejó.

En el caso de la Ciudad de México, Quintanar Robles señaló que que no ocurren más sismos en esa parte del país, sino que, al haber más estaciones de monitoreo, se detectan en mayor medida.

Gracias a la red sísmica, compuesta con 30 estaciones, y al registro de los movimientos, se sabe que la zona oriente de la CdMx es la de mayor sismicidad, aunque también hay eventos en la parte poniente en demarcaciones como Cuajimalpa, y de manera más esporádica en el área de la jurisdicción Benito Juárez, como los de este viernes, 14 de septiembre, registrados a tres kilómetros al oriente de dicha delegación: uno a las 11:07 horas con magnitud 2.2; y otro a las 11: 20 horas, de 1.8.

“Estamos acostumbrados a la intensidad de los sismos que provienen de las costas del Pacífico, de magnitud mayor. Los que se originan en el Valle de México no van más allá de 3 o 3.5”, agregó.

EI Instituto de Geología, resaltó, ha ubicado entre 20 o 30 fallas que están siendo cartografiadas en esta urbe, pero no son las únicas.

El experto de la UNAM acotó que la extracción de agua en el Valle de México puede ser un factor concurrente a la actividad sísmica, pero no es el principal.

De esta forma, Robles llamó a la población a estar conscientes de que vivimos en un país sísmico y que no va a dejar de temblar.

“Los habitantes de la Ciudad de México deben considerar que los temblores ocurridos fuera del Valle de México tienen la capacidad de inducir sismicidad en nuestra urbe, adicional a la que se origina aquí mismo”. Por ello, es necesario revisar las construcciones y reforzarlas para evitar posibles colapsos futuros.

Mientras no podamos predecir los sismos, “lo que nos queda es mitigar los posibles daños, haciendo caso a las autoridades, realizar simulacros y tomar estos fenómenos en su punto cabal”, concluyó.



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