La importancia estratégica de Groenlandia | Columna de Alberto Islas
Sin duda 2026, va a ser un año de definiciones para la isla, y corresponde a Dinamarca, plantear un argumento y acciones contundentes para seguir administrando el territorio.
- Redacción AN / LP

Por Alberto Islas
CEO Global Leading Solutions
Groenlandia ocupa un lugar central en la región ártica, no solo por su posición geográfica que permite conectar a Europa, Asía y América del Norte con la ruta más corta, sino también por la riqueza de sus recursos naturales y las capacidades militares que alberga en su territorio. La creciente competencia internacional por el acceso y la influencia en la zona se ha incrementado por el deshielo y fabricación de nuevos buques que abrió nuevas rutas marítimas que tocan a la isla Groenlandia.
Un estudio la revista cientifica de “Nature” estimó que la capa de hielo de la isla perdió cerca de 5,091 km2 de área entre 1985 y 2022, como referencia la Antartida ha perdido 2,600 km2, en el mismo periodo. El control de Groenlandia permite supervisar el tráfico comercial y militar en la región y, en caso de conflicto, posibilitaría bloquear rutas utilizadas por Rusia, China o la OTAN para atacar a su adversario.
Antecedentes históricos y el interés del presidente Trump
Durante la Segunda Guerra Mundial, la invasión de Dinamarca por parte de Alemania en 1940, dejó el estatus de Groenlandia en incertidumbre, ya que este era un territorio administrado y no formaba parte del país. El embajador danés en Washington, y autodenominado exiliado, Henrik Kauffmann, tomó la iniciativa de firmar un tratado con los Estados Unidos que les permitía construir bases aéreas y estaciones de radar en la isla. En primera instancia los alemanes no reclamaron de manera airada, ni trataron de tomar Groenlandia porque no querían alentar la entrada de los americanos a la guerra.
Sin embargo, las instalaciones construidas por el ejército americano resultaron fundamentales para el cruce de aviones por el Atlántico, la protección de convoyes navales frente a submarinos alemanes y la instalación de un sistema de radares defensivos. Además, Groenlandia fue la única fuente de criolita natural, un mineral clave en la producción de aluminio para la industria bélica. Tras la guerra, Estados Unidos intentó sin éxito comprar la isla, aunque mantuvo su presencia militar y acuerdos de cooperación en materia de radares.
Hoy, Estados Unidos, cuenta con la Base Espacial Pituffik, anteriormente conocida como Thule Air Base, es la única base militar estadounidense en Groenlandia y se localiza en el noroeste de la isla. Constituye el puesto avanzado más septentrional del sistema defensivo norteamericano y cuenta con el puerto de aguas profundas más al norte del mundo, así como una pista apta para aviones militares pesados, lo que la convierte en un eje logístico y de comunicaciones para el Ártico, así como una red de radares en la isla.
En Pituffik opera el Upgraded Early Warning Radar, gestionado por el 12th Space Warning Squadron, capaz de detectar lanzamientos de misiles balísticos. La base también alberga la estación de rastreo satelital del 22nd Space Operations Squadron, responsable del monitoreo de desechos espaciales y objetos en órbita. Las instalaciones de Pituffik y sus sistemas de radar forman parte de una red táctica que proporciona datos en tiempo real a los centros de mando estratégicos de Estados Unidos y Canadá. Groenlandia resulta esencial para detectar trayectorias de misiles sobre el Polo Norte y coordinar la defensa antimisiles y las operaciones militares espaciales.
Estados Unidos construyó en el pasado distintos aeródromos y estaciones meteorológicas en Groenlandia, como Narsarsuaq y Kangerlussuaq, actualmente bajo control danés y utilizados para la vigilancia del Ártico y operaciones conjuntas. Dinamarca a partir de 2021, ha reforzado su presencia militar en la isla como parte de la defensa de la OTAN, pero Estados Unidos argumenta que las inversiones y calidad del patrullaje es deficiente, dado el presupuesto asignado.
Rusia y China
Rusia ha incrementado de manera significativa las expediciones científicas y el comercio con Groenlandia, así como la presencia de buques militares en aguas bajo jurisdicción rusa. A su vez, ha reabierto y ampliado bases militares en su costa ártica, como Kola y Alexandra Land, todas situadas en territorio propio. Las menciones del presidente Trump a fuerzas rusas “frente a Groenlandia” suelen referirse a submarinos o buques en tránsito, que operan en aguas internacionales y son monitoreados desde Groenlandia, Islandia y Reino Unido.
La presencia de China en Groenlandia se basa principalmente en proyectos mineros y acuerdos científicos, sin bases militares formales en la isla, ni personal chino. Las principales empresas chinas son Shenghe Resources Holding Co. Ltd. que adquirió cerca del 12.5% de las acciones de Greenland Minerals (actualmente Energy Transition Minerals), desarrolladora del proyecto de tierras raras. Jiangxi Zhongrun/Jiangxi Copper, han tenido presencia en proyectos de cobre mediante joint ventures con firmas nórdicas.
Sin embargo, otras inversiones se han detenido por Dinamarca y los Estados Unidos como es el caso de China Communications Construction Company que fue precalificada para construir y ampliar los aeropuertos civiles en Groenlandia. General Nice Group adquirió el proyecto de hierro Isua, pero el gobierno groenlandés retiró la licencia en 2022, lo que demuestra las dificultades para consolidar inversiones chinas. Y el sistema de navegación Beidou (es el sistema global de navegación por satélite de China, comparable al GPS) que pretendía la construcción de radares en la isla.
¿Qué sigue?
La administración Trump, argumenta que Dinamarca no tiene los recursos para defender a Groenlandia y estima que se necesitan por lo menos 3 bases más y una presencia militar para disuadir a China y Rusia de cualquier ataque a Europa o los Estados Unidos. El planteamiento americano se basa en que Dinamarca aporta menos del 2% del PIB a la OTAN y esto no es suficiente para cubrir el frente de Groenlandia (cerca de $7 mil millones de USD), ya que antes del deshielo no se consideraba como un frente. Hay países como Grecia ($9 mil millones de USD) y Países Bajos ($28 mil millones de USD), y no se ve que Dinamarca vaya a incrementar su gasto en el corto plazo. A su vez, el presidente Trump, dice que para el realizar estas inversiones y proveer de seguridad necesita tener el control territorial.
El próximo año Groenlandia enfrenta un panorama económico muy desfavorable. El Banco Central de Dinamarca informó que la posición financiera de Groenlandia sufrió un deterioro “sorprendentemente pronunciado en sus finanzas públicas” en 2025, por lo que tendrá que haber una política de austeridad en 2026.
La economía de Groenlandia mantiene una vulnerabilidad estructural debido a su dependencia del subsidio anual de Dinamarca ($633 millones de euros), que cubre gran parte del presupuesto público y para el 2026 se proyecta un crecimiento del PIB menor al 1%, por una caída en actividad pesquera, que es su principal producto de exportación. A su vez, existe una burbuja especulativa en el mercado inmobiliario, que está afectando las tasas de interés de las hipotecas actuales. Esto puede generar un riesgo sistémico en caso de una corrección en los precios de la vivienda.
Sin duda 2026, va a ser un año de definiciones para la isla, y corresponde a Dinamarca, plantear un argumento y acciones contundentes para seguir administrando un territorio con una población 60 mil personas, una extensión territorial 3 veces el estado de Texas y un campo de batalla en el futuro.

