“Quiero que la gente me vea”: Ana Gabriela Guevara tras golpiza (Video)
Vuelve golpeada al Senado, pero dice que no se detendrá ante la violencia.

Ana Guevara no es una persona común y corriente: primero dominó la pista de los 400 metros a nivel mundial, luego llegó a la Cámara Alta y hoy, dos días después de ser golpeada en una carretera y sometida al quirófano, volvió a la arena pública para decir que no se irá a casa, que seguirá trabajando y que cada día subirá una foto de su cara.

El ojo derecho de Ana Guevara practicante está sepultado por una hinchazón morada y dice el dolor únicamente cede con medicamento, pero aun así prefirió presentarse en el Senado de la República para repudiar la violencia que sufren las mujeres en todo el país.

Durante una conferencia de prensa se quebró en dos ocasiones: lloró al decir que era una ciudadana de bien y que este ataque no la detendrá.

Yo venía de Valle de Bravo en mi moto y en el entronque del puente que baja de la carretera de cuota (…) para incorporarme a la carretera Toluca-México, era un embotellamiento muy grande de coches; obviamente por venir en la motocicleta de manera muy fácil llegué hasta el carril de alta. (…) Yo ya estoy dentro del carril y esta persona, de la manera más alevosa, se baja un poco al acotamiento y echa el carro sobre de mí, a tumbarme en la moto”.

“Yo no caigo, solamente cae la moto. Hago por pararlo para hablarle al seguro y que respondiera por los daños que había hecho a mi moto. Esta persona se sigue y haciéndome señas soeces desde arriba de su coche, yo sigo caminando tratándole de decir que se pare. Golpeo el cristal de su carro, se para y en ese momento bajan dos personas del carro: él y su hijo”.

“Empieza a discutir, empieza a agredirme, empieza a decirme palabras, a ofenderme y en un momento de nada se viene contra mí a los golpes. Logro esquivar el primer golpe que me quiere dar, pero en eso yo no me había percatado que detrás de mí había otros dos sujetos, que uno de ellos es el que me golpea la costilla izquierda, lo que provoca que caiga al piso”.

“En el momento en el que caigo al piso, unos cuatro empiezan a patearme. De los primeros golpes que dan, obviamente uno de los primeros golpes es este que dan en mi cara; yo adopto una posición fetal tratando de cubrirme del mayor número de patadas que me estaban dando, pero este golpe fue una fractura que rompió el hueso, que hace base en el ojo y que se parte en tres partes”.

“No hay que alarmarse de nada”, dijo tras describir una larga serie de lesiones en la cara.

“Nunca pensé que fuera a pasar esto. Me toca a mí. Nunca desde el momento en que descendí de la moto fue hacer uso de ninguna índole de poder ni de prepotencia. Nunca puse mi nombre por delante, nunca dije quién era y nunca dije que era senadora de la República. Fui ecuánime y aguanté cada uno de los golpes que me dieron y esto que hoy ven, que podía haber seguido esta conferencia con lentes, pero quiero que la gente me vea”, indicó.

“Si hubiera tenido los huevos de enfrentarse conmigo solo, hubiera tenido la oportunidad de hacer algo”.

Luego de la agresión, Guevara se subió a su Harley Davison y manejó varios kilómetros hasta encontrar auxilio de la Policía Federal, en una carretera de pendiente continúa, llena de curvas y donde la cortesía entre automovilistas y traileros es solo un sueño.

Emergencia

Su 1.74 de altura y delgadísima figura le alcanzan para sobresalir de prácticamente cualquier colega en el Senado.

Una muestra: en la entrega de la medalla Belisario Domínguez le tocó formar parte del comité de bienvenida al presidente Enrique Peña Nieto, junto con Enrique Burgos, quien en todo momento tuvo que ver hacia arriba para conversar con la senadora.

senado

Pero no sólo es un ADN privilegiado. Durante décadas trabajo cada músculo de su cuerpo para sacarle el máximo provecho para una competencia (los 400 metros) donde hay que combinar resistencia y explosividad.

Nuevamente, no sólo es ADN y entrenamiento. Ana Guevara tiene una mentalidad a prueba de todo que la ayudó a enfrentar su rompimiento con Televisa en 2004, tras no ganar medalla de oro en Atenas 2004, y encarar la corrupción de las autoridades deportivas.

Esa combinación de factores fueron definitivos en la emergencia.

“Ya no iba bien”, dijo Ana Guevara sobre el último trayecto que hizo en moto.

Los agresores la patearon varias veces en la cara, torso y piernas. Pero la senadora está consciente que un golpe en la sien o el corazón pudo quitarle la vida.

Aun así, dijo que no estaba conforme con regresar a trabajar hasta enero, pues afirmó que su condición de senadora no la exime de dar la cara ante la violencia que sufren más mujeres en todas partes del país.

“Durante años fui pionera de lo que fue mi razón de ser y no lo voy a dejar de ser ahora”.

Video completo de la conferencia de prensa:



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