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Vacunas anti-Covid, ¿en qué punto estamos?

El desarrollo de vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2 ha supuesto un reto mayúsculo para el mundo, que ha traído consigo avances científicos en este campo.

  • Redacción AN / MDS
13 Dec, 2020 06:25
Vacunas anti-Covid, ¿en qué punto estamos?

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

A pesar de un par de casos documentados en Reino Unido de severas reacciones alérgicas a la vacuna de Pfizer-BioNtech, ésta ha sido aprobada el viernes 11 de diciembre en México (por la Cofepris) y aproximadamente una hora después en Estados Unidos por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés). Antes, lo hicieron países como Reino Unido, Baréin y Canadá. En todos los casos, para su uso de emergencia.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EUA, citados por CNN, “las reacciones anafilácticas [alérgicas] se presentan 1,3 veces por cada millón de vacunas aplicadas”. Ello significa que el número es bajo, pero que, si hablamos de millones de personas que serán vacunadas, representa un número considerable.

Sobre los casos de alergia severa, los reguladores de vacunas del Reino Unido, como el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés), han lanzado una advertencia de que las personas con historial de reacciones alérgicas significativas, no deben de recibir la vacuna de Pfizer-BioNtech.

Quien se ha mostrado más optimista sobre la seguridad de esta vacuna, ha sido Moncef Slaoui -nombrado por Donald Trump como jefe para implementar la campaña de vacunación en Estados Unidos- quien recientemente ha dicho en el programa Good Morning America que “la gente debe de escuchar a los expertos sobre la vacunación, mirar los datos y mantener la mente abierta”. Además, ha llamado a la vacuna “un seguro de vida contra el virus que nos sacará de esta pandemia”.

Mientras tanto, el laboratorio francés Sanofi y su socio, el laboratorio británico GSK, anunciaron el viernes 11 de diciembre, que su vacuna no estará lista sino hasta finales de 2021, después de resultados que no han sido tan buenos por baja eficiencia en personas mayores que no han tenido la respuesta inmunológica esperada.

Por su parte, el laboratorio británico AztraZeneca y el gobierno de Rusia dijeron, el mismo viernes 11, que realizarán ensayos clínicos en conjunto para combinar sus dos vacunas contra el coronavirus. Rusia afirma que su vacuna -que todavía no ha sido aprobada por un regulador oficial serio- tiene eficacia de 95% mientras que, la de AztraZeneca-Oxford, tiene una eficacia media del 70%.

Tanto la vacuna desarrollada por Pfizer, como la de Moderna, funcionan a partir de una relativamente novedosa tecnología cuyas bases fueron establecidas a finales de la década de los 50, cuando surgió el concepto de ARN mensajero (ARNm).

Se le dice mensajero porque, a pesar de que el Ácido Desoxirrobonucleico (ADN), contiene la información para la formación del Ácido Ribonucleico (ARN), es el ARN el que dirige la formación de proteínas.

Las proteínas, que son microscópicas también, regulan el comportamiento de los virus, las bacterias, el cuerpo humano y todos los organismos vivos.

Luego de que las vacunas son inyectadas en el organismo, reconocen agentes patógenos a través de la producción de anticuerpos. Éstos, estimulan un tipo de glóbulos blancos -llamados células T- que nos protegen de infecciones cuando algún virus o patógeno se aventura a invadirnos.

La diferencia sustancial en la estrategia de ataque de las vacunas tradicionales con respecto a las vacunas de ARN mensajero, es que las primeras se inyectan en el organismo con un virus inactivado químicamente, como es el caso de la vacuna contra la polio y la gripe. A veces, también se introduce vivo para combatir enfermedades como el sarampión o la fiebre amarilla.

En el caso de las vacunas basada en ARNm, no es necesario cultivar el virus o un agente infeccioso en un laboratorio porque es la información genética del virus, contenida en su ARN, la que se inocula en nuestras propias células para que podamos crear los anticuerpos necesarios para combatir un patógeno como el SARS-CoV-2. Por ello resultó de suma importancia que, pocas semanas después de que comenzó la pandemia, los investigadores chinos hiciesen público el código genético del nuevo coronavirus, como si de un programa computacional de código abierto se tratase, el cual había que dar a conocer al mundo.

Por otro lado, el problema logístico y de distribución de las vacunas, es lo que ha traído de cabeza a los científicos en estas semanas, debido a que la inoculación de Pfizer-BioNtech requiere estar a -70 grados bajo cero para ser transportada. La de Moderna, por el contrario, puede almacenarse en un refrigerador convencional a -20 grados.

¿Cuál es la razón por la que la vacuna de Pfizer-BioNtech requiere estar a tan bajas temperaturas?

La principal razón es que el ARN es mucho menos estable que el ADN debido a que, pese a que ambos están compuestos por moléculas de azúcar, la molécula de azúcar presente en el ARN es diferente a la del ADN. A la molécula del ARN se le denomina Ribosa y a la del ADN Desoxirribosa. Esta última tiene una molécula menos de oxígeno, por lo que la vida del ADN es mayor a la de su contraparte. Este es el motivo por el que las vacunas basadas en ARNm son tan inestables y requieren de muchos más cuidados para su transportación.

La aprobación de las vacunas contra la Covid-19 y su aplicación, traerá consigo la disminución de contagios y, por tanto, un panorama más alentador en cuanto a poder vislumbrar el principio del fin de la pandemia.

Por ello, es importante que existan varias vacunas, que sean desarrolladas por diferentes laboratorios, capaces de alcanzar a toda la población y no dejar fuera de la jugada a nadie. De hecho, el consenso entre los científicos es que, entre más opciones de vacunas haya, más equitativa será su distribución y ello hará que los países más ricos del planeta no acaparen la compra de la mayoría de las dosis.