El arte bicultural de Carlos Jacanamijoy
El pintor colombiano publica, en colaboración con el crítico, Luis Martín-Lozano, el libro 'Jacanamijoy'.
(jacanamijoy.com/Cangrejo Editores).

Carlos Jacanamijoy (Santiago, Putumayo, Colombia 1964) se define como un pintor híbrido y mestizo. A propósito de la publicación del libro  Jacanamijoy (Cangrejo Editores), realizado en colaboración con el crítico  Luis Martín-Lozano, el artista habla sobre su trabajo.

El volumen hace un recorrido por la obra de uno de los artistas plásticos con más proyección internacional de su país. “Este es el sexto libro que se escribe sobre mí y para mi es un honor que lo haga Luis-Martín Lozano, biógrafo de Frida Kahlo y Diego Rivera”.

Por las venas de Jacanamijoy corre sangre indígena y occidental. Pertenece a la comunidad Inga y habla quechua además de español.

Mi pintura, afirma en entrevista, es un tributo a los portadores de la sabiduría ancestral, cómo ellos ven el mundo, cómo piensan, cómo sienten, sus relaciones con la naturaleza. El mundo contemporáneo necesita con urgencia ese conocimiento y esas lecciones que nos dejaron y que en algún momento fueron silenciadas, odiadas, estigmatizadas, escondidas, invisibilizadas.

Sin embargo, su propuesta va más allá de la reflexión acerca de la cosmogonía prehispánica. Radicó en Nueva York durante cuatro años, tiempo en el que regresaba constantemente a su país para participar en las ceremonias y rituales conducidos por su padre, uno de los curacas o guías espirituales del pueblo. “Estudié el arte de Occidente. Mi material es el óleo y tela, más occidental no puede haber”.

Por otro lado, añade están los mitos y leyendas que nos antecedieron, que van más allá del árbol genealógico, en el libro entran otras reflexiones que son muy abstractas, vienen de ese pasado, de esos paisajes que recorrí en mi infancia o recorrieron mis ancestros. “La invitación que hago con este trabajo es a mirar con mas percepción, fijarnos que tras una flor no solo está su apariencia, su color, puede haber metáfora, poesía, historia, política. Busco que la gente pueda sumergirse en la pintura, en ese espacio bidimensional para empezar a sentir e invitarlos a que vivamos de forma más consciente. No hay que olvidarnos de esa relación que tenemos con el planeta, somos destructivos, estamos deshumanizados y vamos a galope con la idea del consumismo”, asegura el pintor.

Carlos Jacanamijoy se asume como un artista bicultural que está en constante progresión. “Uno siempre está en la búsqueda de pintar ‘El cuadro’. La labor del crítico y el historiador consiste en entender esa obra para ser un entre el espectador y el artista. En este trance todos salimos triunfadores y aprendemos muchísimo”.

Comenzó a dibujar a los trece años en poco tiempo llegó al dominio de la técnica. “Cuando llegué a la universidad ya hacía paisajes, bodegones, desnudos”. Con el conocimiento de la historia del arte se planteó ser un artista renacentista donde coincidiera la arquitectura, la plástica y la poesía.

Para Jacanamijoy en el arte no hay métodos de aprendizaje ni enseñanza. Recuerda haber abrevado de los periodos clásicos como de los ismos. “Dentro de todos yo me preguntaba dónde quedaba un nicho para mí. Encontré una ventana en el surrealismo y en la espiritualidad de Kandinsky; en Chagall y Miró; Wilfredo Lam, Roberto Matta, Rufino Tamayo. Sin darme cuenta había de una manera inconsciente o intuitiva muchísima relación con los surrealistas y con la literatura latinoamericana. No me siento solamente parte de la presencia indígena, ancestral y mágica. Creo que contribuyo a la biculturalidad y tengo muchas cosas que decir. Quiero ser un intermediario entre el pasado precolombino y el mundo contemporáneo”.

Al dominio del estilo le siguió el discurso, el contenido.  “Al terminar la universidad descubrí que no sabía qué decir. Fue entonces cuando aparecieron preguntas internas sobre dónde nací, los paisajes en que crecí y mi vida en sí. Así descubrí que soy una persona bicultural. Por eso estudié filosofía. Como artista trato de encontrar las respuestas a mis preguntas a través del lenguaje y busco que ese lenguaje nos acerque como seres humanos y nos vuelva más tolerantes y conscientes de lo que somos”.

La tradición chamánica y de contacto de la naturaleza proveniente de su padre, es una especie de tatuaje dentro del arte de Carlos Jacanamijoy. Su objetivo como artista es que quien observe una de sus obras practique un ejercicio de interiorización. “Cuando pinto un cuadro hago un ejercicio de introspección. Quisiera ser portador de una visión particular por eso apelo a los colores, a la naturaleza, a los paisajes. Me interesa generar una expresión sensorial en el espectador”.

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