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“Si quieres que algo sea real y la gente lo crea, necesitas atreverte a decir lo que sientes”: Ricardo Braojos

El realizador mexicano estrena en la Cineteca Nacional “El inicio”, una película sobre el regreso y la reinvención.

  • Redacción AN / HG
13 Jun, 2026 07:04
“Si quieres que algo sea real y la gente lo crea, necesitas atreverte a decir lo que sientes”: Ricardo Braojos

Por Héctor González

Tras su divorcio, Pilar (Tania Olhovich) regresa la casa de infancia en la costa de Veracruz. Entre dunas, ruinas y recuerdos, su encuentro con Luis (Ignacio Guadalupe), un fotógrafo que desafía al olvido, y Miguel (Jay Sánchez), un joven escritor atrapado por el miedo a no ser suficiente, la llevará a cuestionar su propia vida y a descubrir nuevas formas de mirar el futuro.

Con un tono intimista y emotivo, el realizador Ricardo Braojos estrena El inicio, una ficción que nos invita a pensar en la soledad, la identidad y sobre todo, en la posibilidad de comenzar de nuevo.

¿Qué te lleva a filmar El inicio?

La locación. Vivo en Xalapa y los fines de semana suelo ir a la playa con mi familia. En una ocasión fuimos a una que yo no conocía y que se encuentra cerca. Apenas la vi y supe que ahí había una película. Al regreso me puse a escribir y en la noche ya tenía el argumento.

¿De qué forma un lugar te inspira para escribir un argumento?

Yo fui el primero en sorprenderme. La historia se dio de pronto. Empezó siendo un cortometraje, pero conforme se desarrollaron los personajes creció. Siempre tuve claro también, que la historia tenía que ver con los actores, incluso los dos o tres últimos tratamientos del guion los hice con ellos, porque El inicio es una película que habla mucho de procesos personales y me parecía importante que los intérpretes tuvieran algo cercano que contar.

Pilar, la protagonista es una mujer que regresa a su casa de la infancia para reinventarse. ¿Por qué te interesaba este tema?

Sinceramente no lo sé. Me sorprendió descubrir cómo la película me hablaba de manera directa en algunas cosas. Así como Pilar se cuestiona sobre cómo seguir adelante, yo me cuestionaba sobre si sería capaz de levantar una ficción a mis 61 años. Llevo casi 40 años haciendo cine, pero básicamente documental, de modo que el tema de la reinvención me habló de manera muy directa. Muchas cosas que suceden son ficticias, pero a partir de eso se insertamos elementos autobiográficos. Al final, gracias a la película pude hablar de temas que me interesan.

Y que son universales como la soledad o la identidad.

Creo que sí, por eso conecta con el público. Si nos ponemos a platicar tú y yo, vamos descubrir que tenemos muchas cosas en común, lo que pasa es que no solemos externarlas. Creo que ver situaciones comunes en la pantalla genera por sí misma una reflexión. Tener tres personajes con situaciones, edades y contextos, distintos abrió el abanico para hablar desde diferentes perspectivas. Con los tres personajes me senté para platicar preguntarles qué de la historia les parecía importante y cuáles eran sus preocupaciones en ese sentido. Fue un proceso muy interesante. Así fue como se armó todo.

¿Qué elementos de tu experiencia como documentalista te sirvieron para esta película?

Por un lado, la forma de mirar la realidad y por otro pensar cómo contar una historia. Cuando empezamos a trabajar ideas de foto tenía un terrible conflicto relacionado con la puesta en cámara. En la ficción el cine es más estático, con cámaras largas, fijas y demás. Si bien esto me atraía, no me acababa de convencer. Un día, ocurrió algo muy simpático, a uno de mis alumnos le conté lo que estaba haciendo y me contestó, ¿por qué quieres hacer una película como nos dijiste que no se deben de hacer? Ahí rectifiqué y decidí que la puesta en cámara sería similar a la de un documental. Por eso usamos un running, para que el movimiento fuera más fluido.

¿Cambió tu forma de ver la vejez o la madurez con la película?

Fue como una declaración, algo similar a dejar en claro lo que pienso y siento en relación con algunos temas. Y me encantó ver que estas ideas se extendieron a todo el equipo. Hay una secuencia entre Miguel y Pilar donde ella le dice “no confundas el amor con el sexo”. En lo personal tengo un serio conflicto con el amor y el sexo, y cómo se plantean las relaciones de pareja. La secuencia la escribí a partir de esto. Es decir, hay opiniones de Pilar, Luis o Miguel que comparto y otras que no, así como hay anécdotas suyas que me ocurrieron. Cuando frente a una fogata, Luis se quiebra y dice que no ha podido superar que sus abuelos no lo hayan visto crecer, en realidad estoy hablando yo. Los abuelos de Emma murieron en un accidente de auto como murieron mis padres. Tomé cosas personales porque sentí que eso le daba autenticidad a la historia.

Abordar estas cuestiones desde la ficción, ¿te ayudó a cerrar heridas?

Creo que sí ayuda sacar todo esto desde la ficción. Nos pasó que con ciertas cosas Nacho se quebraba por una situación que perfectamente a mí me podría romper. Ver que a él se le movían cosas con la película me hizo pensar que también podría conectar con los demás. Si quieres que algo sea real y la gente lo crea, necesitas abrirte y atreverte a decir lo que sientes.

Dado lo que comentas siento que es una película que solo podrías haber hecho a esta edad, ¿no?

Definitivamente sí. La misma historia contada en otro momento habría dado como resultado una película muy distinta.

¿Después de varios años de hacer cine, ¿qué es a lo más difícil que te enfrentas para tener continuidad?

Definitivamente es el financiamiento. Las condiciones de hoy no se comparan a cuando yo empecé. Ahora hay más condiciones para filmar, además están los apoyos del Estado. Otros problemas son distribución y la exhibición. En lo personal ha sido muy complicado sacar la película.

¿Por qué fue tan difícil si es una película con elementos de cine de autor y de cine comercial?

Un día un distribuidor privado me dijo:  No pierdas tu tiempo. Con nosotros no va a salir. No hace mucho, un amigo me dijo que la había regado porque no era una película comercial, pero tampoco un trabajo de arte. No hay balazos, acción, el ritmo es lento, está filmada en blanco y negro, pero por otro lado mis personajes tampoco son el prototipo del mexicano. No están jodidos, no hay un dolor externo ni les va de la chingada. No obstante, la reacción de la gente que la ha visto ha sido buena. Si FOCINE ya puso una parte del financiamiento y nosotros cobramos un salario decente, debería haber margen para la exhibición. Que salga en circuitos alternativos donde no se cobra, me parece perfecto. La película ya recibió dinero, pero si no se vuelve un negocio pues no pasa nada.

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