“Excesivo”, el número de legisladores plurinominales: Bátiz
El exdiputado federal sostuvo que la figura plurinominal perdió sentido porque todas las fuerzas políticas tienen ahora posibilidades de competencia; expuso que una reducción del Congreso implica, además de reducir el costo, facilitar la comunicación entre legisladores.
Bátiz afirmó que el "vicio mayor" de la política mexicana es querer tener muchos cargos para repartir "y por tanto mucho dinero que distribuir, dinero que a fin de cuentas se carga al pueblo de México". Foto: Pedro López/ Archivo Cuartoscuro

La figura de legislador plurinominal o de “representación proporcional” perdió sentido en México y actualmente es “excesivo” el número de diputados y senadores que entran por esta vía al Congreso, consideró el cuatro veces diputado federal, Bernardo Bátiz.

El también escritor del libro Teoría del Derecho Parlamentario fue consultado por Aristegui Noticias a raíz de la presentación de la   iniciativa de reforma del Partido Revolucionario Institucional que propone un recorte de 100 diputados y 32 senadores plurinominales.

Bátiz apuntó que ambas cámaras tienen un número muy grande para la representación nacional y eso dificulta la comunicación entre legisladores.

“Muchos legisladores no garantizan por sí mismos un trabajo eficiente y menos legisladores pueden ser más eficaces si se dedican realmente a su labor de revisar las leyes vigentes y analizar con cuidado algunas nuevas”, indicó el también ex procurador de Justicia capitalino.

“Un país pobre, como es el nuestro, no puede darse el lujo de un gasto tan alto como es tener congresos numerosísimos. Las asambleas muy grandes se vuelven inoperantes; si usted ve esa es una de las críticas que se hacen al Congreso mexicano, (que) está el orador hablando y los demás legisladores no lo están escuchando, están viendo su laptop, o su periódico, o están hablando por celular y se pierde la esencia del Congreso, que es escuchar los argumentos, debatirlos y luego votar en libertad“, agregó.

Bátiz expuso que la figura de legislador plurinominal tenía sentido cuando un solo partido tenía la facilidad de obtener todas las representaciones, es decir el cien por ciento de las curules.

“Se pensó que era conveniente para las mayorías que no ganaban un distrito pero que sí tenían una representación significativa, distribuida en todo un territorio, que tuvieran derecho a (ocupar) lugares. Hay corrientes de pensamiento que pueden obtener sin ganar ninguna mayoría, pero pueden obtener porcentajes altos a nivel nacional o estatal y es democrático que esas minorías representativas tengan lugares en el Congreso”, dijo.

No obstante, hoy por hoy todas las fuerzas políticas tienen cabida y son escuchadas en las cámaras.

Terminar con la figura del pastor

Bernardo Bátiz consideró que, más que un urgente recorte, los congresistas tendrían que comprender su función de diálogo y debate, para terminar con la “uniformidad forzada” del voto de diputados y senadores, según se los indique su coordinador paralamentario.

“Tenemos un concepto heredado del viejo PRI, de la primera época del PRI, en la que los diputados no votaban con libertad, votaban sujetos a lo que dijera su coordinador o pastor, como se le llamaba entonces, los demás partidos siguieron el mismo sistema y los representantes del mismo partido votan en bloque”, refirió.

La funcionalidad del Congreso mexicano, indicó, se ve estropeada porque los congresistas no dejan atrás la afiliación partidista y votan por instrucción, no por convicción.

“El principio de la igualdad de legisladores ha sido roto por estos grupos, por estos pastores que se arrogan facultades que no debieran tener, que son los que manejan presupuesto y manejan decisiones políticos y son, en lugar de iguales a los demás, son los jefes, lo cual no es debido, no forma parte de la naturaleza de un congreso el que haya legisladores de primera y de segunda, todos deben ser iguales”, manifestó.

Bátiz expuso que en congresos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, se ve con mucha más naturalidad que legisladores del mismo partido voten de manera contrapuesta, lo cual no se ve cotidianamente en nuestro país.

Actualmente, concluyó, hay monólogos que quedan registrados en el diario de los debates pero que no tienen efecto real del parlamentarismo, “que es parlar, hablar, para convencer a los demás, para darles argumentos, para presentarles opciones con razones y sustentadas”, porque al final cada quien vota de acuerdo con sus intereses partidistas.

Bernardo Bátiz considera positiva una posible reducción de legisladores



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