Ratas de rescate podrían localizar sobrevivientes tras sismos
El proyecto busca comprobar si pueden detectar sobrevivientes y transmitir información desde los escombros.
- Redacción AN / KC

Por Karina Cancino
Ratas comunes, pero entrenadas, podrían convertirse en aliadas de equipos de rescate para localizar a personas atrapadas entre los escombros después de un sismo, expuso Pema Cárdenas, estudiante de la especialidad técnica en Ciberseguridad del Colegio Técnico Profesional de Educación Comercial y de Servicios (COTEPECOS), ubicado en Sabana Sur, San José, Costa Rica.
La propuesta parte de la capacidad física de estos animales para desplazarse por espacios estrechos donde no podrían ingresar un rescatista y, en determinadas condiciones, tampoco un perro, debido al riesgo de que la estructura colapsada se mueva, explicó Cárdenas en entrevista para Aristegui Noticias.
La posibilidad de utilizarlas en labores de búsqueda no se limitaría a que ingresen entre los escombros; también se estudia que puedan portar cámaras o sistemas de GPS, de modo que desde el exterior pueda conocerse su ubicación y obtener información sobre el lugar al que llegaron.
Así, una rata podría desplazarse por un espacio reducido mientras una cámara permitiría observar lo que encuentra y un sistema de geolocalización ayudaría a establecer su recorrido.
En un rescate, esa información podría servir para determinar si existe una persona atrapada y orientar a los equipos sobre el sitio donde deberían concentrar sus esfuerzos.
Cárdenas todavía no entrena ratas para realizar rescates porque su proyecto se encuentra en una etapa inicial de revisión de literatura científica, con la que busca determinar si estos animales pueden ser utilizados en tareas de servicio.
Estoy en la etapa inicial de mi proyecto, que consiste en evaluar la viabilidad de las ratas de servicio en Costa Rica.
Para hacerlo, estableció seis dimensiones de análisis, la biológica, social, ética, legal, institucional y económica; con la primera busca determinar si las ratas son capaces de realizar las tareas propuestas.
Bajo la dimensión social analiza qué tan aceptada sería su utilización, mientras que la ética está enfocada en establecer si pueden ser entrenadas sin afectar su bienestar ni el de las personas encargadas de manejarlas.
También son revisadas las normas de Costa Rica, la posibilidad de que instituciones participen en el proyecto y los costos que implicaría utilizar estos animales frente a los perros especializados.
Las ratas no solo serían utilizadas para buscar personas
El proyecto contempla dos líneas de trabajo, la búsqueda y rescate de personas y la detección de indicios forenses; en esta última área, las ratas podrían ser entrenadas para identificar tabaco de contrabando, drogas, sangre y otros rastros.
Pema Cárdenas dijo que la investigación se apoya en el “condicionamiento operante”, un método de aprendizaje mediante el cual una conducta es reforzada para que el animal aprenda a repetirla ante determinados estímulos.
De acuerdo con la literatura científica revisada por Cárdenas, algunas tareas de detección pueden ser aprendidas en periodos relativamente cortos.
Cárdenas citó como referencia, investigaciones en las que las ratas lograron aprender tareas de detección de tabaco después de aproximadamente 10 a 15 días de entrenamiento.
Sin embargo, apuntó, ese periodo no significa que una rata pueda quedar preparada para un rescate en dos semanas, ya que la búsqueda de personas entre escombros implicaría condiciones diferentes y requeriría pruebas específicas para saber cómo responderían los animales ante espacios confinados, obstáculos, ruido, movimientos de estructuras y otras condiciones propias de una emergencia.
Por eso, mencionó que en una fase experimental tendrá que comprobar si los resultados obtenidos en condiciones controladas pueden trasladarse a escenarios de búsqueda y rescate.
Entre los antecedentes que Cárdenas revisa para su investigación se encuentra el trabajo de la organización APOPO, Anti-Persoonsmijnen Ontmijnende Product Ontwikkeling, dedicada al entrenamiento de ratas para tareas de detección con fines humanitarios.
Entre sus proyectos se encuentra el uso de estos animales para localizar minas terrestres, restos humanos y otras sustancias, así como el desarrollo de programas de búsqueda y rescate.
La experiencia de esta organización forma parte de la literatura que está siendo revisada para conocer qué capacidades pueden ser aprovechadas y cómo se han desarrollado otros programas con estos animales.
A partir de esos antecedentes, Cárdenas plantea analizar si un modelo similar se puede adaptar a las necesidades de los equipos de emergencia.
Te puede interesar>‘Los últimos de la lista’: la batalla por salvar a cientos de animales cercados por el fuego en España
Para la fase experimental, primero sería utilizada la rata común y la rata africana de bolsa
Para el primer programa piloto fue propuesta la utilización de ratas comunes (Rattus norvegicus) porque son más fáciles de conseguir en Costa Rica; además, esta especie no está regulada de la misma manera que la rata africana de bolsa (Cricetomys ansorgei).
En el caso de esta última, tendría que revisarse la legislación correspondiente y determinar si es posible importar legalmente la especie a Costa Rica.
A futuro, Cárdenas considera que la rata africana de bolsa podría ser una alternativa porque tiene una mayor expectativa de vida que la rata común; la primera, puede vivir entre seis y ocho años; y la segunda entre 2 y 3 años en cautiverio.
Sin embargo, explicó la estudiante, la primera fase se concentraría en la especie más accesible para comprobar si el concepto funciona.
Una colonia propia para controlar su bienestar
En caso de avanzar a la fase experimental, Cárdenas plantea conseguir ratas domésticas y establecer una colonia propia con la intención de mantener bajo control su estado de salud, atención veterinaria, alimentación y condiciones de seguridad, ya que el bienestar animal constituye una parte específica de la investigación.
La dimensión ética del proyecto, dijo, busca determinar si las ratas pueden ser entrenadas para estas tareas sin que el proceso afecte su bienestar y sin generar riesgos para las personas que las manejen, por ello, no solo intenta comprobar qué pueden hacer las ratas, sino también bajo qué condiciones podrían hacerlo.
La aceptación social fue otro de los aspectos que Cárdenas decidió medir para esta investigación, ya que esperaba encontrar un nivel importante de rechazo porque las ratas suelen estar asociadas con plagas, enfermedades y suciedad; sin embargo, los resultados de sus encuestas fueron distintos a lo que esperaba.
Mencionó que su encuesta fue dividida en dos partes; primero se preguntó a las personas qué opinaban sobre la utilización de ratas de servicio con base en lo que ya conocían.
Después se les proporcionaron pequeños fragmentos de información sobre las capacidades de estos animales y algunas investigaciones y la opinión cambió de manera importante después de recibir esa información.
Me sorprendió que la opinión cambiara tanto porque la gente realmente no está informada.
Para Cárdenas, este resultado también es relevante porque una eventual herramienta de rescate tendría que ser aceptada por quienes tendrían contacto con ella, porque no sería suficiente demostrar que una rata puede localizar una persona, también tendría que existir disposición de los equipos de emergencia para trabajar con ellas.
¿Quién las entrenaría?
La investigación también analiza quién podría hacerse cargo del entrenamiento y cuidado de los animales, por lo que Pema Cárdenas plantea que el trabajo podría desarrollarse mediante voluntariado y colaboración social.
Esto, debido a que en Costa Rica buena parte de los servicios que actualmente trabajan con perros de rescate están integrados por voluntarios y por eso considera un esquema similar.
Sin embargo, para llegar a esa etapa primero tendría que establecerse un protocolo de entrenamiento y determinar qué instituciones estarían dispuestas a participar; por eso, la dimensión institucional también forma parte de su investigación.
Rescatistas y biólogos serían parte del piloto
Cárdenas ya ha establecido contacto con rescatistas para conocer las necesidades que tendrían los cuerpos de emergencia; también cuenta con el apoyo de un asesor externo que es profesor y rescatista con más de 10 años de experiencia.
Este asesor le ayuda a establecer contactos con otros rescatistas y a evaluar de qué manera las ratas podrían ser incorporadas a los servicios de emergencia en caso de que su viabilidad sea comprobada.
Además, sus profesores de ciencias respaldan el proyecto y uno de ellos, que es contador, la ha apoyado específicamente en el análisis económico.
Una vez concluida la revisión científica, la intención es trabajar con biólogos y rescatistas para desarrollar el primer programa piloto y su participación permitiría determinar qué tareas deberían aprender los animales, qué dispositivos podrían utilizar y bajo qué condiciones tendría que realizarse el entrenamiento.
La viabilidad económica es otra de las dimensiones consideradas.
Cárdenas explicó que, con base en información que ha revisado, el mantenimiento de una rata destinada a labores de rescate podría representar alrededor de 18 dólares al mes.
Sin embargo, la cifra está siendo comparada con los costos relacionados con el mantenimiento de perros especializados.
Sin embargo, el menor consumo de alimento y las dimensiones de estos animales podrían representar una diferencia económica frente a otras especies utilizadas actualmente para servicios de rescate.
La investigación ya había sido planteada antes de los acontecimientos ocurridos en Venezuela y recientemente en Colombia; sin embargo, las labores de rescate realizadas, reforzaron el interés y la urgencia de Cárdenas por encontrar nuevas herramientas para localizar personas atrapadas.
La estudiante explicó que le impactó observar que, incluso después de varios días, algunas personas seguían siendo encontradas entre los escombros.
Me pareció muy impactante la situación que sucedió allá y ver que después de incluso una semana todavía se estaban sacando personas.
A partir de esas experiencias, la posibilidad de utilizar animales pequeños para ingresar a espacios reducidos adquirió mayor relevancia para su investigación que será presentada el 28 de agosto en la feria científica institucional del Ministerio de Educación de Costa Rica.
La feria contempla varias etapas y si Pema Cárdenas consigue avanzar, continuará con las siguientes fases de la investigación.
Después de su presentación, también tiene previsto publicar el proyecto en internet para recibir aportaciones de especialistas y de otras personas interesadas en participar; la intención es que el trabajo pueda crecer con la colaboración de profesionales relacionados con rescate, biología, comportamiento animal y otras áreas.
Para Cárdenas, el proyecto tampoco termina necesariamente con las ratas y consideró que, si se demuestra su viabilidad, podrían explorarse posteriormente otras especies y nuevas aplicaciones de animales entrenados para tareas de servicio.
Una vez que se haya investigado a las ratas y se pruebe que son viables, seguir adelante y buscar si de ahí existe algún otro proyecto que se pueda hacer.
La investigación comenzó a partir del interés de Cárdenas por las ratas y de su percepción sobre el desconocimiento que existe alrededor de sus capacidades; aunque ahora pretende mostrar que este animal, que suele ser asociado con plagas, se puede convertirse en una herramienta de utilidad pública.










