José Ovejero, un escritor que defiende la ficción a ultranza
El narrador español habla a propósito de su libro ‘Mundo extraño’.
(Redacción AN/Páginas de espuma).

José Ovejero es un defensor de la ficción dura y pura. A pesar de que en su momento el reconocimiento le llegó con su crónica China para hipocondríacos, ganador del Premio Grandes Viajeros, el español asegura que la imaginación es una forma de ampliar nuestra visión del mundo.

En su libro más reciente Mundo extraño (Páginas de espuma), explora personajes y situaciones excéntricas o extravagantes que vistas con cierta distancia son bastante parecidas a lo que es nuestra vida cotidiana.

Pero la curiosidad del ganador de los premios Alfaguara y Anagrama de Ensayo, no queda ahí, al lado de Eduarne Portela realizó el documental Vida y ficción: ¿Por qué seguimos escribiendo?, donde profundiza acerca del proceso creativo de algunos de sus colegas y porque no decirlo, del suyo propio.

Recién descubrí su documental Vida y ficción. ¿Por qué seguimos escribiendo?

¿Si? La mayoría de los documentales sobre literatura en España tienen una estructura muy aburrida: dos señores hablando, fotos de la vida pasada, etc. Se me ocurrió hacerlo de otra manera con mi compañera y también escritora Edurne Portela. Compramos equipo y nos pasamos dos años con este proyecto.

¿Qué aprendió con el documental?

Aprendí sobre otros escritores. El documental parte de la pregunta ¿por qué seguimos escribiendo?, cuando la realidad es que en la sociedad, la literatura cada vez cuenta menos. En lo personal quería llegar a que la literatura nos da cosas que otras formas artísticas no. En lugar de preguntarles ¿por qué escribes?, que sería aburridísimo, intentamos sacar los dos o tres temas más importantes en cada entrevistado para llegar a la razón que los lleva a seguir escribiendo. Por supuesto al final terminas cuestionándote a ti mismo ¿por qué escribes?, ¿cuál es la obsesión? En mi caso es bastante claro, escribo para desvelar lo oculto.

Vamos al libro. Mundo extraño abre con un cuento navideño protagonizado una madre con bastante cruel…

Sí, me pidieron un cuento navideño para una antología y se me ocurrió ese disparate un poco cruel. Me pareció bien empezar con ese relato para situar al lector en un mundo extraño que al final de cuentas no es tan diferente a nuestras vidas.

Sin dejar de tener pliegues de fractura.

Sí, todo está un poco torcido. Las fracturas nos permiten vislumbrar un poco más. Cuando miras un espejo ves una serie de cosas, si el espejo se deforma un poco verás otras. La distorsión de la realidad me permite mirar más y más de cerca.

Y siempre sembrando una duda sobre lo que realmente ocurre.

Es más eficaz literariamente e incluso más intenso. Cuando no resuelves por completo las dudas del lector lo invitas pensar.

La mayoría de estos cuentos tienen a mujeres como protagonistas, ejercicio que ha trabajado en otros libros.

Sí, esa especie de travestismo me permite alejarme de mi mismo y no convertir a mis personajes en ventrílocuos. Curiosamente mi próximo libro, que será de poesía, es donde a más lejos he llevado esa manera de trabajar porque pensé en escribir poemas de ficción donde no necesariamente afloran mis sentimientos o ideas.

No hace mucho leí un cuento suyo en el libro Drogadictos. Su relato es sobre la adicción al sexo.

Me contactó David Villanueva y me propuso participar en la antología. No conseguía inspirarme, quizá porque nunca he sido demasiado adicto a sustancias más allá del tabaco y el alcohol, pero de pronto se me ocurrió escribir sobre la adicción al sexo. Al principio a los editores no les hizo mucha gracia, pero cuando les dije que era autobiográfico se les hizo interesante. Decidí hacerlo y pronto vi que salieron noticias con encabezados tipo “Ovejero revela su adicción al sexo”. Es gracioso porque me da la impresión de que todavía no se entiende lo que es una ficción autobiográfica. Me da igual lo que piensen de mi, en todo caso me da pena cuando alguien se acerca y me felicita por mi valentía, de modo que mejor he optado en aclarar que es una ficción.

Usted es un defensor de la ficción, sin embargo, ahora está en boga la no ficción, el documental y el testimonial.

La crónica y la no ficción me interesan mucho, pero defiendo la ficción. Me da la impresión de que la ficción está desprestigiada, como si no tuviese valor. Durante los últimos siete años me he dedicado a defenderla porque nos ayuda a construirnos como sociedades. La imaginación nos permite pensar a dónde queremos. La no ficción es en cierto sentido conservadora. Implica contar el mundo tal como lo ves y me parece que hay que ampliarlo mediante la imaginación. La frase “basado en hechos reales” me parece una trampa. Yo no quiero contar la realidad tal cual, yo quiero crear un mundo imaginado que me pone en contacto con mi realidad.

¿Cómo se explica el hambre de realidad que predomina en la cultura y el espectáculo?

Independientemente de los méritos de cada autor, me parece que el deseo de realidad es un síntoma de empobrecimiento y conservadurismo.

Aunque en su libro Escritores delincuentes, cuenta puros casos reales.

La ficción tiene que ver con la realidad. Nos permite acercarnos de otra manera a ella. En los Escritores delincuentes me importa la búsqueda de lo oculto y en esos casos es maravilloso porque la ficción que crean a veces es para no contar su realidad. Es un libro que junta ficción y no ficción; es una forma de indagar la realidad oculta.

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