‘El universalidad en el cine se consigue conectando con la esencia humana’: Laura Herrero
La cineasta dirige ‘El remolino’, un documental sobre la defensa de la identidad a toda costa.
(La Sandía Digital).

Por Héctor González

A orillas del río Usumacinta se encuentra El Remolino, un pueblo de no más de 160 personas. Año con año, la localidad chiapaneca padece una inundación. Año con año, sus habitantes se reponen a la adversidad. Con el mismo estoicismo, Esther y Pedro han hecho de su vida lo que han querido: la primera optó por estudiar, el segundo por unirse a la comunidad transgénero, dentro de un ambiente dominado por el machismo.

Para Laura Herrero, directora e integrante del colectivo La Sandía Digital, el poblado representa un microcosmos a partir del cual se pueden contar varias historias, resultado de su investigación es el documental El Remolino.

¿Cómo llegaste El Remolino y cómo se inscribe el documental en tu trabajo con el colectivo La Sandía Digital?

Llegué mientras hacíamos el documental Son duros los días sin nada, un proyecto para La Sandía Digital.  En aquel documental hablamos de la participación femenina en la reconstrucción del tejido social en zonas de desastres naturales. Durante el rodaje en Chiapas pregunté cuál que era la región qué más se inundaba y me llevaron a El Remolino. Apenas estuve ahí me pareció un lugar idóneo para otra película, es un espacio aislado y muy particular.

Es un pueblo pequeño pero funciona como microuniverso para hablar de cosas como la discriminación y la equidad de género.

Desde el principio me lo imaginé como un espacio ideal para hablar de la capacidad humana para adaptarse a cuestiones como las condiciones naturales, el deseo de los niños a crecer o de la moralidad que imponen los grandes. Creo que lo más importante fue entender cómo cada personaje luchaba por ser quien le apetecía.

Uno de los temas que rodea las aristas del documental es la identidad. Pese a la marginación, los habitantes deciden quedarse…

Hay un amor a la tierra super fuerte. Cuando me adentré en la comunidad descubrí que mientras desde afuera veíamos la inundación como una tragedia, para ellos era un proceso normal al que se enfrentan cada año. Pese a que el gobierno ha intentado sacarlos de ahí, los habitantes ya lo toman con resignación.

Otra arista del documental es el rol femenino. Esther e incluso Pedro, personaje trans, se emancipan del dominio masculino.

Ambos son de las personas más valientes que he conocido. A pesar de vivir en un espacio pequeño y moralizado, consiguen su objetivo. Se niegan a buscar su libertad en otro lado y consiguen lo que busca desde El Remolino. Su propia fuerza se impone.

Al final podrías haber hablado de la migración o la miseria, pero te fuiste por otro lado.

Antes había trabajado en documentales más políticos y cercanos a la violencia en México. Ahora necesitaba concentrarme en cosas luminosas y al llegar a El Remolino supe que ahí podía encontrarlo.

¿Cómo conseguir abordar temas universales desde un lugar tan pequeño?

La universalidad en el cine se consigue conectando con la esencia del ser humano. Como cineasta parto de un acercamiento concreto, en este caso quería hablar de una comunidad que se inunda y de unos personajes que luchan por adaptarse y superar la adversidad. La universalidad la alcanzas cuando conectas con cuestiones básicas como la necesidad de ser libres o de formar familia. Al final todos buscamos eso.

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