El arte de sentarse motiva exposición en el MUAC
“Las sillas son el objeto de diseño por excelencia”, apunta en entrevista, Ana Elena Mallet curadora de la muestra ‘La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México’.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
¿Te has puesto a pensar en las implicaciones de cómo y dónde te sientas? La altura, los materiales de la silla tienen algo que decir, cómo también la postura de tu cuerpo. Sobre esto y más detalles pone el foco la exposición La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México, que tiene lugar a partir de agosto y hasta el 11 de octubre en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
Bajo la curaduría de Ana Elena Mallet, el montaje propone mirar el diseño mexicano desde este gesto aparentemente cotidiano y profundamente cultural. Durante el recorrido podrás observar 31 piezas creadas por artistas como Clara Porset, Pedro Ramírez Vázquez, Héctor Esrawe, Alejandra Antón Honorato, Josef Albers, Alejandro Rangel Hidalgo, Ezequiel Farca, Don Shoemaker, Javier Reynaga (para Tributo), Ricardo Legorreta (en colaboración con Emilio Guerrero), Po Shun Leong y Andrés Lhima, entre otros.
¿De dónde viene la idea de una exposición como La historia de cómo sentarse?
Esta selección de 31 sillas o asientos viene de la colección de diseño moderno y contemporáneo mexicano que desde 2018 tenemos en el MUAC. Debo decir que es la primera colección de diseño público de un museo público mexicano. Los espacios en el museo son muy competidos, hay muchos curadores y la programación es súper intensa. Ya en 2022 realizamos la muestra Una modernidad hecha a mano y en 2024, hicimos otra llamada Diseño Industria. Nos interesa seguir ganando espacios y mostrar esta colección que es bastante sustanciosa.
¿Por qué seguir con las sillas?
Las sillas son el objeto de diseño por excelencia. Cualquier diseñador que empieza siempre quiere crear algo para sentarse, parece fácil pero no lo es. Una silla implica muchas disciplinas y desarrollo, no es tan fácil como se ve. Implica entender el momento y la sociedad. Por un lado, tenemos la ergonomía, el tamaño de la gente y el usuario al que va dirigida. Son una suerte de pedazo de historia que reflejan el momento en el que se produjeron y para quienes se produjeron. En la exposición hay sillas que van desde 1950 a la fecha, esto nos brinda un gran panorama de cómo ha sido su desarrollo en México, tanto en los materiales como alrededor del sentarse como un acto cultural. Hay sillas de Josef Albers y Clara Porset, pero también de diseñadores contemporáneos como Andrés Lhima, o fábricas como Industrias Gallo en Guadalajara. A través de 11 pequeños núcleos temáticos identificamos tipologías que pudieran considerarse mexicanas.
Cuando hablas de la importancia cultural del acto de sentarse, ¿a qué te refieres?, ¿qué
lecturas culturales se pueden hacer a partir de este acto tan cotidiano y rutinario?
Es rutinario y al mismo tiempo simbólico, pensemos en la Silla Presidencial. La exposición abre con una pieza histórica: un equipal de los años cuarenta, wixárica. Hernán Cortés y Moctezuma firmaron acuerdos sentados sobre una silla, es decir, hay gestos simbólicos para el acto de sentarse al mismo tiempo que es algo cotidiano. Alguien me preguntaba, ¿sabemos cómo sentarnos?, le dije, creo que vamos aprendiendo. Hoy, después de una pandemia, no nos sentamos igual que antes. Hoy pasamos más tiempo sentados frente a una computadora. Aprendemos a sentarnos conforme nuestro cuerpo cambia. Sentarse es un acto cotidiano y a lo mejor automático, pero sí cambia conforme nuestros usos, costumbres, principios y cuerpo.
¿En el caso de México cómo ha cambiado este acto y te lo pregunto desde la perspectiva cultural y sociológica?
En la exposición hay un petate, que implica sentarse a ras del suelo, para estar cerca de la tierra. El butaque ya nos eleva un poco más y luego el equipal todavía más. Las estrategias de sentarse de los diseñadores se revisan y cambian no solo la tradición, también los métodos constructivos, los materiales y los ensambles. Mies van der Rohe, arquitecto alemán, decía que la silla es el lugar de experimentación por excelencia, ahí puedes entender cómo se puede construir algo que luego puede devenir un gran edificio. En México hemos pasado como por distintas etapas, primero por entender la idea de lo popular, después la llevamos a los ambientes y a los interiores modernos. En su butaque, Clara Porset toma de la ruralidad para integrarlo a los interiores propios o a los de Luis Barragán. Encontramos también las tensiones propias del diseño mexicano, entre lo industrial y lo artesanal, lo contemporáneo y lo ancestral, lo nacional contra lo internacional.
¿Cómo hicieron la selección de las piezas?
Me interesaba revisar varias categorías como el butaque, el equipal, la silla Windsor, la hamaca y al mismo tiempo la carcasa plástica que llegó con el plástico inyectado, los muebles para las escuelas rurales. Los diseñadores contemporáneos ya no se lanzan al vacío. Primero construí estas categorías a partir de lo que había descubierto en mis investigaciones y que forman parte de un vocabulario común de los diseñadores mexicanos que siguen recurriendo a él. Quería hacerlo evidente, ponerlo en la mesa. Me hubiera gustado incluir más sillas, pero el espacio que teníamos es limitado.
Imagino que habrá diferencias entres las sillas creadas por un diseñador y las realizadas por un escultor o arquitecto.
Completamente. Hay sillas menos cómodas y mucho más escultóricas. Otras, como la de Mauricio Lara, son un gesto lúdico que se arraiga en un momento histórico en donde el humor en el diseño estaba muy presente. La silla de Legorreta es una relectura de la silla Windsor, con un respaldo enorme e implica poder estar mucho tiempo en una sobremesa. Hay una relectura cultural, pero también de la forma y la función, sin dejar de lado la estética y la búsqueda de una identidad.
¿Cuál es la más cómoda para ti?
Para mí hay la silla rangelina de Alejandro Rangel Hidalgo, que es una suerte como de butaca reinterpretada y pintada a mano en su taller de Colima. Es una silla comodísima.






