Quim Torra, el nacionalista radical a quien Puigdemont propuso para presidir el Govern catalán
“Nos quieren mudos, silenciados, nos quieren atemorizados, asustados. Incluso, incluso, nos quieren en prisión y el exilio”, dijo Torra en su última intervención en el Parlament.
Foto: Reuters

El ex president Carles Puigdemont, autoexiliado actualmente en Alemania, designó a Joaquim Torra Pla como candidato de Junts per Catalunya a presidir la Generalitat. Esta decisión abre camino a que la conformación final del Govern pueda concretarse en los próximos días, en los que se cumplirán cinco meses desde que se realizaron las elecciones al Parlamento de Cataluña el pasado 21 de diciembre, en respuesta a la aplicación del artículo 155.

A diferencia de Jordi Sánchez, presidente de la asociación ciudadana catalanista Assemblea Nacional Catalana (ANC); Jordi Turull (PDCat), ex portavoz del último gobierno de Puigdemont, y el propio Carles Puigdemont, todos ellos opciones para ocupar la presidencia catalana, Torra Pla está libre de cargos judiciales, por lo que el Parlament podría lanzar el plano de investidura durante el próximo fin de semana.

A través de un vídeo publicado en YouTube, Puigdemont dio la noticia en la que destacó que el nombramiento es puramente provisional, un presidente interino, por lo que una de sus especificaciones ha sido que de ser oficial el nombramiento de Torra, él no ocupará su antiguo despacho de la Generalitat.

La decisión de Puigdemont se da en medio de una tensa situación en la que, a pesar de que en los próximos días, las autoridades alemanas podrían decidir la no extradición del líder catalán, él no puede regresar a España, pues sería detenido de inmediato. Además se cree que con el nombramiento de Torra Pla, su figura podría perder interés, dado que ya no es el potencial presidente Cataluña.

De acuerdo con el proceso que se realiza tras el Referéndum de Independencia de Cataluña el 1 de octubre de 2017, los catalanes tenían hasta el 22 de mayo próximo para formar gobierno. En caso de no lograr los consensos, Madrid les imponía nuevas elecciones.

El pasado 5 de mayo, Puigdemont se reunió con la mayoría de los diputados (28) de Junts per Catalunya en un hotel del barrio berlinés de Wilmersdorf, para conversar sobre los planes A, B y C o si debían buscar un D.

Finalmente, la opción escogida fue la A: el portavoz adjunto de Junts per Catalunya, Eduard Pujol, anunció que hasta el 14 de mayo se investiría a Carles Puigdemont, a quien consideraban presidente legítimo y el que tenía la mayoría de respaldo en las urnas, en escaños en el parlamento catalán.

La cuestión es que Puigdemont es considerado un prófugo de la justicia española: a finales de octubre huyó a Bélgica, el 25 de marzo fue arrestado en Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania, cuando regresaba de una conferencia en Finlandia y por la activación de una euro-orden de búsqueda y captura.

Desde el 6 de abril, Puigdemont espera el segundo fallo de la audiencia territorial del estado alemán de Schleswig Holstein: le dejaron en libertad porque no consideran que haya cometido delito de rebelión, pero está pendiente la decisión sobre malversación de fondos públicos por la organización del referéndum sobre la independencia el 1 de octubre.

Por estos motivos, el gobierno español se niega a aceptar al ex alcalde de Girona como presidente de la Generalitat.

Aparte de Puigdemont, los planes B y C son Jordi Sánchez, presidente de la asociación ciudadana catalanista Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Jordi Turull (PDCat), ex portavoz del último gobierno de Puigdemont.

Tanto Sánchez como Turull se encuentran en prisión preventiva en cárceles de Madrid por los delitos de secesión.

Por estos motivos, el gobierno español tampoco acepta las propuestas de plan B y C del presidente del parlamento catalán, Roger Torrent, quien es el encargado de proponer al candidato a posible presidente regional.

Es por eso que la noche del jueves, Puigdemont tiró la toalla y anunció que, a pesar de negarlo durante semanas, sí que existe un plan D: un candidato que ni está en el exilio ni está en la cárcel: Quim Torra.

Lo que sigue ahora es que el presidente del parlamento catalán debe lanzar la fecha para el pleno de investidura (que podría ser ya este fin de semana), Torra debe conseguir una mayoría de votos (que en principio los tiene con los partidos de Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y la CUP) y después debe tener el visto bueno del gobierno de Madrid y del Rey, que debe dar la última firma.

El presidente español, Mariano Rajoy, ha dicho que espera que haya pronto un gobierno catalán para poder empezar un diálogo en el marco de la Constitución.

Torra había dirigido la asociación catalanista Omnium Cultural, cuyo actual líder, Jordi Cuixart, también está en la cárcel, y es un firme defensor de la República Catalana, que muchos catalanes consideran proclamada (y suspendida acto seguido) por Carles Puigdemont el 27 de octubre.

Al margen de Puigdemont, hay nueve diputados y activistas presos en España, tres en el exilio en Bélgica, uno en Escocia y dos en Suiza.

De acuerdo con el diario español El País, Torra es un independentista convencido con pronunciamientos muy duros en contra de España. “Nos quieren mudos, silenciados, nos quieren atemorizados, asustados. Incluso, incluso, nos quieren en prisión y el exilio”, dijo en su última intervención en el Parlament.

(Con información de El País y NTMX)








Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.