Ganar la guerra tecnológica es de ‘vida o muerte’ para que EE.UU. no se convierta en potencia regional: Buscaglia
El analista Edgardo Buscaglia afirmó que la disputa global por minerales estratégicos, baterías y nuevas tecnologías explica iniciativas como el 'Escudo de las Américas', impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.
- Redacción AN / MDS

El analista y académico Edgardo Buscaglia cuestionó la alianza denominada “Escudo de las Américas”, promovida por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, al considerar que su planteamiento militar para combatir redes criminales transnacionales es ineficaz y que, detrás de la iniciativa, existen objetivos geopolíticos más amplios.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, sostuvo que, desde su perspectiva, diversas iniciativas geopolíticas impulsadas por Trump -incluidas las relacionadas con el “Escudo de las Américas”- deben interpretarse dentro de ese marco estratégico más amplio, centrado en asegurar el acceso a recursos energéticos y minerales considerados clave para el desarrollo tecnológico del siglo XXI.
Vinculó la estrategia estadounidense con la competencia tecnológica global entre Estados Unidos y China, particularmente por el control de minerales estratégicos indispensables para industrias emergentes como la inteligencia artificial, las baterías para vehículos eléctricos y las tecnologías cuánticas.
Según explicó, el acceso a esos recursos es un factor determinante para la supremacía tecnológica en las próximas décadas y en países como Argentina, Bolivia, Chile y Brasil se concentran parte de esos recursos naturales.
Además de “llevar adelante operativos militares clandestinos contra grupos criminales”, la iniciativa serviría también para “custodiar el acceso a las minas de donde se van a extraer estos minerales estratégicos”.
“Uno de los principales objetivos de este escudo es expulsar a China del continente de las Américas”, dijo. “China ha venido asignando 127 mil millones de dólares a ayuda financiera y económica a los países latinoamericanos y se está transformando en el principal socio de muchos países de Latinoamérica, haciéndole obviamente un bypass a Estados Unidos y transformando a Estados Unidos en una potencia regional y no ya mundial”, apuntó.
El analista sostuvo que actualmente China domina buena parte de la cadena global de suministro asociada a esos recursos. El país asiático “procesa el 90% de los minerales estratégicos necesarios para producir las armas tecnológicamente más avanzadas en este momento” y también tiene una posición dominante en los insumos requeridos para la fabricación de baterías.
“Esto es una batalla de vida o muerte para Estados Unidos”, agregó, al señalar que sin acceso a minerales estratégicos y a los mercados energéticos el país norteamericano podría quedar rezagado frente a China en la carrera tecnológica.
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En ese contexto, Buscaglia advirtió que la disputa por esos recursos definirá el equilibrio de poder global. Según planteó, si Washington pierde la competencia tecnológica frente a Beijing, su posición internacional podría debilitarse de manera significativa.
“Si no la gana, Estados Unidos va a pasar a ser una potencia regional”, dijo, al señalar que una derrota en esa competencia implicaría “literalmente” un colapso de su poder internacional.
En lo referente a la estrategia de militarización contra la delincuencia organizada, el académico aseguró que se ha demostrado reiteradamente su fracaso. Explicó que este enfoque puede producir resultados inmediatos, pero no resuelve las causas estructurales del fenómeno criminal, ya que también tiene un carácter “político, económico, empresarial, de sociedad civil”.
Señaló que el despliegue de fuerzas armadas puede derivar en capturas o enfrentamientos, pero genera efectos contraproducentes a largo plazo.
Destacó que en la alianza están ausentes tres actores clave del continente: Brasil, México y Canadá, lo que limita la capacidad de cualquier estrategia regional contra la delincuencia organizada.
Planteó que la iniciativa también funcionaría como una “pantalla” de Trump para impulsar estructuras internacionales en las que él mismo asume un papel central de liderazgo. “Trump ha venido generando organizaciones que él preside siempre, porque aspira a ser el presidente del mundo o a colocar como presidente a presidentes títeres en otros países”.
Concluyó que el enfoque militar y la disputa geopolítica que rodea estas iniciativas podrían derivar en mayores tensiones internacionales y conflictos en la región.
