En cien días, el Conacyt cuadruplica presupuesto a ciencias básicas: Álvarez-Buylla
Una buena parte de los recursos del Consejo se gastaban en el outsourcing, o en despachos especializados de la iniciativa privada, señala la directora.
Fotos: Cuartoscuro / Archivo

Julio Moguel

En cien días, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología cuadruplicó el apoyo que se dio para ciencia básica en 2018 y se harán esfuerzos para integrar fondos adicionales a ese programa.

Cien días. Es el tiempo que definen los gobierno para hacer un primer balance y mostrar un primer perfil de sus proyectos sexenales. Es un tiempo de gracia –en la lógica de “dar el beneficio de la duda” a quienes tienen el timón de mando de las políticas públicas–, pero es también el tiempo en el que aparecen fuertes vendavales del lado de la crítica, sea ésta de la buena o de la mala.

Elena Álvarez-Buylla Roces, titular de Conacyt, ha absorbido la “buena crítica” como una esponja, pero la “mala crítica” parece no quitarle el sueño ni modificar sus ideas-eje y sus principales líneas programáticas.

Conversamos con ella en su oficina, de cara a la valoración de los primeros 100 días de su gestión directiva.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que ahora está bajo tu mando, deberá convertirse en el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías. El cambio de nombre podría parecer un simple cambio de fachada. ¿Por qué agregar humanidades? ¿Por qué pluralizar ciencia y tecnología?

-Nos anima que se perfile en México una política plural, lejana a la idea del pensamiento único. Porque, lo que en realidad tenemos en México no es “una” ciencia o “una” técnica. En mi caminar por territorios indígenas y campesinos, en el desarrollo de mis investigaciones, he encontrado la profundidad del carácter sistémico, místico y generoso del quehacer científico, cognitivo, epistemológico y filosófico de las comunidades tradicionales; tienen éstas una gran riqueza de saberes que no ha sido bien direccionada en favor del país y del mundo. Pero el cambio de nombre también indica que queremos vincular en forma estrecha a las ciencias y a las técnicas con el conocimiento humanístico y social, dejando atrás ideas tecnocráticas y de un pragmatismo excesivo.

Y el esquema obligado de acción transversal por parte de Conacyt, coordinándose o acompañando políticas públicas de otras dependencias, ¿cómo ha venido funcionando? ¿Cubrirán sus objetivos con el recorte presupuestal que tuvo la institución, comparado con lo que se le asignó en 2018?

Queremos sostener y desarrollar el carácter transversal, aglutinador, potenciador del Conacyt. Queremos construir un Consejo compacto, funcional, eficiente, haciendo más con menos. En 2018 el presupuesto del Consejo fue de 27,230 mil millones de pesos; para 2019 contamos con 24,750 mil millones de pesos. Pero no vemos aquí la marca de una penalización: la austeridad republicana del nuevo gobierno tiene que ser valorada y asumida en todo lo que vale.”

¿Sobre qué líneas estratégicas se perfila la nueva política del Conacyt?

–Hemos trabajado por una integración o articulación muy estrecha en tres líneas estratégicas: el fortalecimiento y desarrollo de las comunidades académicas y científicas, construyendo andamiajes colaborativos; la priorización al apoyo de las vocaciones tempranas, y la apropiación social de la ciencia.

“Cuando hablamos del fortalecimiento de las comunidades académicas y científicas estamos lejos de hablar de recursos humanos o de capital humano, idea que deshumaniza a los estudiantes y a los científicos en formación.”

Antes, demasiados recursos a despachos

–El presidente López Obrador y tú han señalado que el Conacyt anterior canalizaba la mayor parte de sus recursos al capital privado. ¿Qué nos dices en torno a este punto?

–Una buena parte de los recursos del Conacyt se gastaba en el outsourcing, o en despachos especializados de la iniciativa privada. No vamos a prescindir de tajo de alguno de estos apoyos, pero nuestra meta es que el porcentaje de ese gasto y vínculo se reduzca, porque no puede ser que la gran parte de trabajos sustantivos en nuestro tema se deposite en manos privadas.

“Vamos a pasar de una política de transferencias líquidas a la iniciativa privada, a fórmulas de colaboración, apoyo y de acompañamiento en los que se definan compromisos, metas, con tiempos claros. Todo esto, para señalar algunos ejemplos, ya lo estamos trabajando, en coordinación con otras dependencias, en ámbitos como el de la eficiencia y de la transición energética, en la prevención o mitigación del cambio climático, o en propuestas para recuperar el autoabasto de algunos medicamentos, vacunas y antivenenos.

En no pocos momentos, la directora de Conacyt ha insistido en las prioridades que en la política de la Comisión tendrán las ciencias básicas y de frontera. Sobre este punto la directora de Conacyt apunta:

–Esta es una de nuestras líneas prioritarias. Hemos canalizado hacia ese rubro, ya en los primeros 100 días de gobierno, alrededor de 800 millones de pesos, que son casi cuatro veces el apoyo que se dio para ciencia básica en 2018 (en 2017 no hubo apoyos en esta línea). Y haremos esfuerzos para integrar a este programa fondos adicionales. En contraste, en los últimos seis años el presupuesto estuvo destinado en lo fundamental a transferencias de recursos a entidades privadas, incluyendo alrededor de un 30% de ese recurso a empresas grandes, e incluso a empresas trasnacionales. Congruente con este tipo de apoyos, estamos aportando un fondo adicional de alrededor de 71 millones de pesos a proyectos de las ciencias biomédicas y de la salud.

El tema de las becas que ofrece el Conacyt resulta central en el balance de estos 100 días. Asunto controvertido, en sexenios pasados su aplicación ha dejado mucho qué desear de cara a lo que se exige o se requeriría. Elena Álvarez-Buylla comenta sobre este punto:

–El programa nacional de becas incluirá para este año 7,200 nuevos becarios. No queremos tener a un grupo de becarios pasivos recibiendo una beca. Queremos invitar o incentivar un mayor compromiso compartido, y desarrollar o estimular una construcción comunitaria del quehacer científico y tecnológico.

“Estos estudiantes tienen que trabajar en laboratorios activos, con recursos. También queremos desarrollar una política más activa y eficaz de retención, desde el apoyo a los jóvenes; no queremos que se vayan del país.”

Hay que reducir brechas en materia de género

-No pocos analistas han manifestado que en materia de género la Cuarta Transformación no ha mostrado aún sus mejores cartas…

–En este tema nos hemos encontrado con algunas desagradables sorpresas. Se tiene, por ejemplo, un programa de estancias posdoctorales para mujeres indígenas, lo que sin duda es aplaudible. Pero resulta que sólo hay 6 mujeres indígenas dentro de este programa.

“Y, en el tema, encontramos otros datos relevantes: la brecha entre hombres y mujeres en la estructura heredada del SNI es significativamente negativa. Resulta que el SNI tiene, en sus primeros niveles (es decir, en el nivel de candidato, o en el nivel número 1) una relación en la que el 50% son mujeres y el 50% son hombres; pero cuando se llega al nivel 3, que está constituido por 2,493 miembros, sumados a ello los Eméritos, resulta que menos del 20% son mujeres.”

“Hay que reducir esta brecha de manera sustancial. Esta brecha de género no remite sólo a una exigencia básica de equidad, sino que redunda en serios problemas en cuanto a cómo se piensa, y en cuanto a cómo se enseña la ciencia.”

–Entiendo que hay una nueva perspectiva en Conacyt con respecto al SNI. ¿Qué otros aspectos pudieran resaltarse sobre el tema?

–El SNI representa un recurso adicional a buenas percepciones económicas. Creo que ha llegado el momento de que los colegas distinguidos con esta beca tengan un mayor y más definido compromiso. Serán mecanismos que consensaremos con los propios miembros de dicho Sistema.

“Es importante también apoyar a los buenos docentes que están haciendo investigación, y que a la vez se encuentran activos en el apoyo a la formación de investigadores; y que, no pocas veces, desarrollan importantes tareas vinculadas a la apropiación social de la ciencia. Habría que calificar las aportaciones de estos docentes en términos de sus trayectorias, y no sólo en lo que se refiere al esfuerzo que hacen durante el periodo que se les evalúa.”

–El gobierno de la Cuarta Transformación ha definido un esquema programático basado en un determinado número y rubros de prioridades nacionales. ¿Cómo embona o se articula la política de Conacyt en este este esquema?

–Hemos estructurado una iniciativa que se llama Programas Nacionales Estratégicos, que tiene que ver mucho con esta transversalidad que se requiere tener en las propuestas de prioridades nacionales que ha marcado el Presidente. Para ello tomamos la decisión de invitar a muy diversos colegas a colaborar, de manera honorífica, para formar andamiajes colaborativos con algunas agendas de acompañamiento y de intervención sobre temas prioritarios, de economía, salud, medio ambiente, agua, basura, desechos tóxicos e impactos tóxicos de determinadas industrias, de desigualdad y de violencias estructurales, de movilidad humana, de educación y de soberanía alimentaria.”






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