#100DíasDeAMLO “Una montaña rusa”: Dresser; su problema, la desigualdad en los logros: Aguayo
El historiador Lorenzo Meyer consideró que 100 días no son suficientes para juzgar al nuevo Gobierno Federal, "ya que los obstáculos son grandes".

Los primeros 100 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador han sido como ir en “una montaña rusa”, en la que ha habido una combinación de sentimientos encontrados por las decisiones que se han tomado, afirmó la politóloga Denise Dresser. 

“El gran triunfo de Andrés Manuel López Obrador a sus 100 días es sacudir al país, el gran pendiente será ver que el cambio es para progresar y no para involucionar”, dijo.

En entrevista para #MesaPolítica, con la periodista Carmen Aristegui, comentó que entre lo bueno de estos 100 días es que “la Cuarta Transformación entiende las ausencias y los abusos del Estado”.

“Entre lo mejor que se ha visto es este deseo de pedir perdón por comportamientos del Estado  que derivaron en violaciones de derechos humanos, el caso de Lydia Cacho, ¿cómo no sentir entusiasmo ante una secretaria de Gobernación (Olga Sánchez Cordero) que está ahí en el Día de la Mujer marchando con mujeres campesinas?… Ese reconocimiento, ante años de insensibilidad y un Estado impune, es de celebrarse”, destacó.

Sin embargo, señaló, “después de que uno va subiendo en el carrito del entusiasmo, viene el descenso en picada, el hueco del estómago, el vértigo que acompaña ver la posibilidad de que un Tribunal (Electoral del Poder Judicial de la Federación), muchas veces presionado por parte del poder, le regrese su registro al Partido Encuentro Social o ver la manera en al cual se pactó con el Partido Verde para conseguir diputados o ver la forma en la cuál se van a adjudicar directamentamente las grandes obras del sexenio como la refinería de Dos Bocas (Tabasco) o las Tarjetas del Bienestar”.

Asimismo, observó mucha incertidumbre entre inversionistas y actores económicos incapaces de predecir qué es lo que va a pasar con el rescate a Pemex, y entre miembros de la burocracia, que fueron despedidos en nombre de la austeridad.

Por su parte, el historiador Lorenzo Meyer afirmó que si bien Andrés Manuel López Obrador apenas lleva 100 días en la Presidencia, el político tabasqueño empezó a ejercer el poder desde que las instituciones electorales ratificaron su triunfo.

En su opinión, fue muy importante que López Obrador aclarara que su llegada al poder no se trataba de un cambio de gobierno sino de régimen.

Observó que el mandatario pretende usar el poder del Estado para balancear un poco el reparto de bienes escasos en una sociedad, sin salirse del esquema capitalista.

“En estos 100 días se ha podido hacer algo, pero básicamente lo que tenemos es la promesa de que en seis años podrán verse los efectos, si es que realmente el compromiso se lleva a fondo, de una redistribución, en la medida en que el Estado pueda hacerla, de las cargas y los beneficios que tiene la sociedad en su conjunto, pero dentro de ese esquema del capitalismo global del que no nos podemos salir aunque quisiéramos”, abundó.

Esto, apuntó, “ha llevado a que algunos grupos y personas desde la izquierda señalen que eso no tiene mucho sentido, seguir dentro de esas reglas, pero la verdad es que no hay una opción”.

Desde su punto de vista, 100 días no son suficientes para juzgar al nuevo gobierno federal, ya que los obstáculos son grandes.

“Por el momento, lo que podemos juzgar son todavía las intenciones, los movimientos simbólicos. De esas acciones, las primeras afectaron a la Presidencia misma, fue ahí donde se hicieron los primeros cambios, una maniobra que le dio bastante buen resultado a Andrés Manuel porque le trajo apoyo ciudadano, la de bajarse el sueldo y el de las burocracias, dejar Los Pinos, deshacerse de un montón de cosas que rodean al presidente y le dan confort”, expuso.

Por su parte, el analista político Sergio Aguayo comentó que en estos 100 días, lo que destaca es el estilo de gobernar de López Obrador.

Observó que el mandatario sigue siendo “un maestro en el arte de la comunicación y en la construcción de símbolos, es indudable que concita esperanza, pone el ejemplo de la austeridad, nadie duda de su honestidad personal y de su compromiso, en ese sentido, la tasa de aprobación de Andrés Manuel López Obrador es altísima”.

Sin embargo, señaló, el problema que ya arrastra y parece que va a continuar a lo largo del sexenio es la desigualdad en los logros.

“Es muy desigual en los logros que estamos observando. Es indudable que en el área de seguridad, Fuerzas Armadas y finanzas, se nota que hay instituciones fuertes y sólidas, que están dándole equilibrio al banco gubernamental, pero se sale uno de esos, y unos cuantos islotes de eficiencia, y empiezan a aparecer las carencias intelectuales, éticas y de realización“, sostuvo.

Por ejemplo, apuntó, Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) presentó una lista de exfuncionarios con probable conflicto de interés, pero al paso de los días esto se ha ido diluyendo. 

Otro aspecto que sorprende, añadió, es el peso que tienen las filias y las fobias en López Obrador.

Por ejemplo, resaltó, por un lado están los elogios desmedidos a Ricardo Salinas Pliego y Grupo Azteca, y por el otro, las descalificaciones a las organizaciones de la sociedad civil.

Meyer abundó que el combate al huachicol va tomar mucho tiempo, ya que no es una tarea que sólo depende del gobierno sino de la sociedad civil.

“Hay que darle los golpes a quienes están dentro de Pemex, fuera de Pemex, robando el combustible, a quienes lo compran. El Marro (líder del Cártel de Santa Rosa, Guanajuato) no podría existir si alguien no le comprara el combustible. Se lo compran gasolineras, pero se lo compran particulares, es decir la sociedad misma le está comprando“, anotó.

Aguayo consideró que López Obrador debe tener más mesura en el discurso; “ser más articulado en el concepto, en los objetivos y metas”.

Para la politóloga es aplaudible al combate al huachicoleo “en sus múltiples encarnaciones”.

“Uno de los grandes logros de estos 100 días, es generar una consciencia colectiva sobre el costo de la corrupción, que la organización de la sociedad civil México ¿Cómo Vamos?, calculaba en 9 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, pero el combate a la corrupción no transita sólo por ese tema o por la voluntad del presidente o la presentación de cifras no verificables de lo que se ha rescatado o las personas investigadas en esta cruzada contra el huachicol. Requiere instituciones fuertes, sólidas, que sean capaces de identificar, sancionar y combatir la corrupción que se da dentro del propio Estado”, indicó.

A continuación la #MesaPolítica:

 






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