El misterio de los amonites: ¿lograron sobrevivir al impacto que extinguió a los dinosaurios?
Científicos han propuesto una nueva hipótesis según la cual los amonites lograron sobrevivir al impacto del asteroide que hace 65 millones de años cayó en Yucatán, México.
- Redacción AN / MDS

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia
Existe suficiente evidencia científica que respalda el hecho de que hace unos 65 millones de años –cuando los continentes aún no tenían la forma que tienen hoy– un asteroide de unos 14 kilómetros de diámetro impactó contra lo que hoy conocemos como la península de Yucatán en México.
Aquella tremendo choque pudo haber provocado un tsunami de unos 4 kilómetros de altura. Además, produjo la desaparición de más del 75% de las especies, incluyendo a los dinosaurios, los cuales habían dominado la Tierra por 160 millones de años.
A pesar de esta masiva extinción, hoy se sabe que una curiosa criatura marina muy probablemente sobrevivió a la catástrofe.
Se trata de los amonites, un molusco cefalópodo que poseía una concha en espiral y que podía llegar a medir el tamaño de la rueda de un camión.
La literatura científica establece que estos moluscos aparecieron hace unos 400 millones de años y que se extinguieron hacia el final del Cretácico, hace 66 millones de años, en la misma época en que también los dinosaurios dejaron de poblar la Tierra.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports pone en duda las hipótesis actuales y revela que, en realidad, algunos linajes de amonites desaparecieron mucho después de lo que se pensaba porque lograron sobrevivir a las duras condiciones, a la nociva atmósfera, que surgió como consecuencia del impacto del asteroide.
De hecho, este impacto, combinado con erupciones volcánicas masivas en lo que hoy es la India, habrían provocado la acidificación y contaminación de la mayoría de los océanos del mundo.
Además, como lo reveló otro estudio de 2023, los amonites habrían sido extremadamente vulnerables a los cielos nublados por la ceniza debido a que en la etapa en que estos eran larvas dependían mayoritariamente de microbios que realizaban la fotosíntesis para poder alimentarse.
En el estudio, publicado a finales de diciembre, como ya lo he mencionado, en Scientific Reports, un grupo de investigadores, encabezados por Marcin Machalski de la Academia Polaca de Ciencias, se dio a la tarea de estudiar directamente los sedimentos que rodean los fósiles de amonites de los yacimientos de piedra caliza situados en la región de Stevns Klint al este de Copenhague (Dinamarca).
También, evaluaron si los restos mostraban signos de haberse movido de una capa de roca a otra después de su fosilización original.
Los resultados sugieren que la mayoría de los amonites sobrevivieron al devastador asteroide.
Por otro lado, aunque Machalski y su equipo no están completamente seguros de por cuánto tiempo los amonites sobrevivieron al impacto, sí han establecido una edad aproximada de 68,000 años.
Ahora bien, lo que la ciencia no ha podido todavía determinar con exactitud es el hecho de por qué alrededor del 25% de las especies que poblaban la Tierra sí lograron sobrevivir al impacto del asteroide, como podría haber ocurrido en el caso de los amonites.
Algunas hipótesis apuntan en el sentido de que las especies que lograron sobrevivir lo hicieron porque el verdadero problema no fue el impacto sino lo que vino después.
Por ejemplo, en aquellos días el cielo se oscureció durante meses (quizá años) lo que provocó el colapso de la fotosíntesis, la caída de la cadena alimentaria, un tremendo frío global y, por si fuera poco, también incendios y lluvia ácida.
Por lo tanto, sobrevivieron mejor aquellas especies que no dependían tanto del Sol.
Ante este panorama, las especies pequeñas fueron las que mejor lograron adaptarse a las nuevas condiciones porque necesitaban menos alimento, se reproducían más rápido y se pudieron refugiar mejor.
Por esta razón, la mayoría de las especies que sobrevivieron fueron mamíferos pequeños, aves, reptiles pequeños e insectos.
En lo concerniente al trabajo de Marcin Machalski y sus colegas, es importante señalar que, si bien se trata de una investigación sólida, sustentada en análisis contrastados y evidencias empíricas, sus conclusiones no son definitivas, ya que desafían las hipótesis actuales sobre la extinción de los amonites.
La nueva propuesta sugiere que estas criaturas no desaparecieron de manera instantánea tras el impacto del asteroide, sino que su extinción pudo haber sido un proceso más gradual. Por ello, debe ser considerada con cautela y no debe asumirse como un hecho establecido.
Lo maravilloso de la ciencia es que avanza precisamente de esta manera: cuando surgen nuevas hipótesis, estas deben ser contrastadas de forma independiente con la evidencia disponible. En algunos casos son confirmadas y aceptadas; en otros, son revisadas o descartadas por no describir con precisión la realidad.
Así, la hipótesis de Machalski –aunque respaldada con pruebas– podría ser cuestionada en el futuro si nuevos estudios no logran reproducir o confirmar sus resultados. El reto, sin embargo, radica en que investigar el pasado profundo de la Tierra no es una tarea sencilla, ya que gran parte de la evidencia se ha perdido o no siempre ofrece respuestas claras a las preguntas que los científicos se plantean.
Y, si los amonites nunca desaparecieron después del impacto del asteroide de Yucatán, entonces, ¿qué los habrá hecho desaparecer por completo de la faz de la Tierra?
Esta sigue siendo una de las grandes interrogantes que los científicos también tendrán que responder con el fin de saber de una vez por todas qué podría suceder con la vida en la Tierra si en un futuro (no lo sabemos cuándo) un asteroide colisionara nuevamente.
Afortunadamente, la NASA ha puesto en marcha una misión espacial, de nombre NEO Surveyor, que permitirá detectar objetos cercanos a la Tierra potencialmente peligrosos (asteroides de más de 140 metros) y, al contrario que la mayoría de los telescopios, NEO Surveyor permitirá observar asteroides oscuros que los telescopios ópticos suelen pasar por alto.
Por lo tanto, aunque es probable que se repita un evento como el de Yucatán, actualmente estamos mejor preparados para enfrentarlos gracias a las innumerables herramientas tecnológicas que tenemos a nuestra disposición.



