Naturaleza AristeguiNaturaleza Aristegui

Eclipses, lluvia de estrellas y cometas: los fenómenos astronómicos de este 2026

El eclipse lunar del 2 de marzo será el más importante para los que radicamos en México.

  • Redacción AN / MDS
11 Jan, 2026 01:55
Eclipses, lluvia de estrellas y cometas: los fenómenos astronómicos de este 2026
Foto: Rodrigo Monroy/El Colegio Nacional

Por Luis Felipe Rodríguez Jorge / Miembro de El Colegio Nacional*

Cada año puede haber entre dos y cinco eclipses solares, pero lo típico es que haya dos. Este será el caso del 2026, cuando tendremos dos eclipses solares. El primero ocurrirá el 17 de febrero y será anular, o sea que, por los cambios periódicos en las distancias entre el Sol, la Luna y la Tierra, la Luna no alcanzará a tapar todo el Sol y quedará visible un angosto anillo de luz. El segundo, que sucederá el 12 de agosto, será total: uno de los espectáculos más portentosos de la naturaleza.

Desafortunadamente, ninguno será visible desde México, ni siquiera como eclipse parcial. El eclipse anular del 17 de febrero solo se verá desde la parte más sureña del globo, la Antártida, y muy poca gente lo verá. Como eclipse parcial (con la Luna dando un mordisco a la cara del Sol) se podrá apreciar desde el sur de África y el sur de América. El eclipse total del 12 de agosto se verá, en contraste, desde el norte de la Tierra.

La estrecha banda de oscuridad, de unos 300 kilómetros de ancho, caerá brevemente sobre el norte de Rusia, luego sobre el mar, Groenlandia, Islandia y al final del día alcanzará a España —donde no se ve un eclipse total de Sol desde 1959. Se dice que los cuartos de los hoteles de la zona “beneficiada” ya están reservados—. La sombra entrará por La Coruña y saldrá por Valencia. Sin embargo, en México no lo veremos ni siquiera como parcial y la cara del Sol permanecerá, desde nuestro punto de vista, impoluta.

Los eclipses de Luna están relacionados con los de Sol: siempre ocurren aproximadamente dos semanas antes o después de los solares. En efecto, en 2026 habrá dos eclipses lunares, el primero en la noche del 2 al 3 de marzo, será total; el segundo, en la noche del 27 al 28 de agosto, será parcial. Los eclipses lunares son menos espectaculares que los de Sol; a cambio, pueden ser vistos por un enorme número de personas. Por su parte, para apreciar un eclipse total de Sol plenamente, es necesario estar en la banda de oscuridad que solo tiene típicamente unos cientos de kilómetros de ancho y recorre parte de la superficie terrestre; además, se necesita trasladarse a través del mundo.

Foto: Archivo Cuartoscuro

Hay personas aficionadas a esta cacería de eclipses totales de Sol, y anualmente realizan costosos viajes para esperarlos desde el punto geográfico correcto. Un astrónomo solar estadounidense, recientemente fallecido, tiene el récord con 34 eclipses totales observados. Cuando el avión supersónico Concorde estaba operando, se puso de moda participar en vuelos supersónicos que seguían a la sombra de la Luna, permitiendo disfrutar de la totalidad por horas y no solo minutos, como ocurre para un observador estacionario en la Tierra. Con el retiro del Concorde esto ya no es posible, porque los aviones normales no tienen suficiente velocidad para mantenerle el paso a la sombra circular de la Luna, que normalmente se mueve más rápido que el sonido.

Los eclipses de Luna no son tan exclusivos, porque lo que vemos es cómo el brillo de la Luna va disminuyendo al entrometerse la Tierra entre ella y el Sol. La Luna no se apaga completamente porque aún con la Tierra tapando completamente al Sol,desde el punto de vista lunar, una pequeña parte de la luz solar pasa a través de la atmósfera de la Tierra y continúa iluminando a la Luna. Por ello, la Luna adquiere un tono rojizo durante los eclipses lunares. La luz del Sol, al pasar por la atmósfera terrestre, se filtran sus colores y solo el rojo pasa libremente. Así, el eclipse lunar puede observarse desde todo el hemisferio que apunta hacia la Luna.

De los dos eclipses lunares de 2026, el total del 2 al 3 de marzo será visible antes de la salida del Sol el 3 de marzo desde todo México. El parcial será visto desde todo nuestro país en la noche del 27 de agosto. De hecho, se le podrá apreciar desde todo el hemisferio que incluye a América, África y parte de Europa. Como en el caso de los eclipses solares, los lunares totales son más impactantes que los parciales, así que valdrá la pena esforzarse por ver el de marzo, que será el evento astronómico más importante del año para los que radicamos en México. Literalmente, miles de millones de personas podrán ver estos eclipses.

Foto: El Colegio Nacional

Los retos para observar el cielo

Con el crecimiento de las ciudades y el aumento en la iluminación artificial, cada vez es más difícil observar lo maravilloso que es el cielo. Hace unos años llevé a unos invitados al Observatorio Astronómico Nacional de la UNAM, ubicado en San Pedro Mártir, Baja California. Después de cenar, salimos en la oscuridad de la noche al exterior de los edificios. Los visitantes juraban que el cielo estaba nublado, pero no: las nubes que veíamos no eran de nuestra atmósfera sino del cielo profundo. En la oscuridad de un observatorio, el cielo se ve muy distinto. Irreconocible.

La dificultad de observar el cielo se ha complicado, ya no solo para el público en general; sino también para los astrónomos profesionales. Aun cuando ubicamos los observatorios en lugares oscuros, alejados de la civilización, el cielo se ha llenado de constelaciones de satélites de telecomunicaciones. Ya hay miles en órbita y es frecuente que una imagen, que laboriosamente ha trabajado un astrónomo, se vea afectada por la repentina traza de uno de aquellos satélites, cuya luz emana del Sol. Mientras que en nuestro punto es de noche, el satélite está iluminado por el Sol.

También los radioastrónomos nos vemos muy afectados, ya no por la luz, sino por las señales de radio que estos satélites transmiten. Se han planteado muchas ideas para minimizar esta creciente interferencia, pero no hay una solución clara.

Imagen generada por IA

Como cada año, la Tierra atravesará antiguas estelas de partículas que dejaron cometas en el pasado. Esto da lugar a las llamadas lluvias de estrellas, que afortunadamente no son estrellas; más bien, son piedrecitas que formaron parte de esos cometas y chocan con la atmósfera terrestre, haciéndose incandescentes.

Quizá la mejor apuesta sea la lluvia conocida como de las Gemínidas, que alcanzará su máximo en la noche del 13 al 14 de diciembre, pero para apreciarla será necesario estar en un sitio oscuro, donde se podrán apreciar hasta un par de meteoros por minuto.

Finalmente, cada año varios cometas se acercan al Sol antes de regresar a sus lejanos afelios (el punto más lejano del Sol en su trayectoria), pero la mayoría solo son visibles con la ayuda de un telescopio o unos buenos binoculares. Para el 2026 se espera que un cometa, con el enredado nombre de C/2025 R3 (PanSTARRS), sea visible a simple vista desde mediados de abril a principios de mayo. Para México las mejores fechas serán a fines de abril; sin embargo, el brillo de los cometas es impredecible en detalle e igual nos sorprende con mucha luz o permanece por debajo de la sensibilidad del ojo humano.

___

Luis Felipe Rodríguez Jorge es el iniciador en nuestro país de la radioastronomía. Investiga el nacimiento y juventud de las estrellas, así como las fuentes galácticas de los rayos X. Fue director del Instituto de Astronomía de la UNAM (1980-1986); fundador y primer director del Centro de Radioastronomía y Astrofísica (2003), en el Campus Morelia de la UNAM; y presidente de la División de Radioastronomía de la Unión Astronómica Internacional (2003-2006).