Libros de la semana: Ellroy, Atwood, Neuman…
Los hilarantes textos de George Monbiot y la acuciosa investigación de Henri Bergson, completan nuestras recomendaciones semanales.
(Almadía, Salamdra, Paidós, Sexto Piso, Literatura Random House).

Novela, poesía, ensayo y periodismo, nuestras sugerencias de lectura calientan la recta final del año. Reedición de la segunda entrega de El cuarteto de Los Ángeles, ese monumento a la novela negra escrito por James Ellroy. La contundencia de los textos periodísticos del británico George Monbiot, nos harán repensar nuestra posición acerca de algunos de los grandes problemas del presente. Con la misma intención, pero desde el lado de la filosofía, Henry Bergson publica Historia de la idea del tiempo. La reedición de El cuento de la criada, de Margaret Atwood es obligada. ¿Qué clase de sensibilidad tiene la canadiense que a mediados de los ochenta supo prever lo que vendría años más tarde? Por último, el nuevo poemario de Andrés Neuman es un remanso de paz entre tanto alboroto.

James Ellroy. El gran desierto. Literatura Random House. Trad. Carlos Gardini. 432 pp.

Segunda entrega de El cuarteto de Los Ángeles. El cadáver mutilado de un hombre joven, los ojos arrancados, mordeduras por todo el cuerpo… es el primer asesinato de la oleada que sembrará el pánico en los entornos comunistas de la ciudad. Danny Upshaw, ayudante del sheriff, se obsesiona con el caso mientras se convierte en anzuelo contra los comunistas en Hollywood. Se sumarán a la caza de brujas Mal Considine, ambicioso teniente de la fiscalía del distrito, y Buzz Meeks, expolicía caído en desgracia. Considine busca un ascenso; Meeks, dinero. Tres hombres sumidos en una espiral de codicia y engaño que les confrontará con sus propios demonios.

George Monbiot. ¿Cómo nos metimos en este desastre? Sexto Piso. Trad. Carme Camps. 344 pp.

El periodista inglés recupera algunos de sus escritos sobre los temas más acuciantes de nuestro tiempo, con particular énfasis en la ideología y puesta en práctica del proyecto neoliberal, principal culpable de la desmedida concentración de riqueza en unas cuantas manos, así como de diversas catástrofes políticas y medioambientales producidas por un sistema que considera que la acumulación de ganancias es el valor esencial en torno al cual debe estructurarse la vida en sociedad. Y una de las principales tareas para imaginar un futuro diferente, en opinión de Monbiot, consiste en comprender su efectividad a nivel de las conciencias, pues el neoliberalismo se ha vuelto tan omnipresente que prácticamente ya no se considera una ideología.

Henri Bergson. Historia de la idea del tiempo. Paidós. Trad. Nuria Alfaro y Luz Noguez. 432 pp.

Todos los filósofos se han planteado el problema de explicar el devenir, es decir, la duración. Y en esta Historia de la idea del tiempo, el filósofo francés, Henri Bergson, lo ejemplifica claramente con el lenguaje. Compuesto por dos elementos esenciales, el lenguaje expresa en el sustantivo lo concreto y lo individual, a la vez que lo inmóvil y lo estable, mientras que en el adjetivo expresa lo general y lo cambiante. Bergson vincula estos dos elementos del lenguaje con los dos instintos fundamentales del ser humano como ser social: el sustantivo, que es lo estable, como expresión de la tendencia del individuo a someterse a la disciplina social; el adjetivo, que es el cuerpo en movimiento, como expresión de la tendencia del individuo a innovar.

Margaret Atwood. El cuento de la criada. Salamandra. Trad. Elsa Mateo Blanco. 416 pp.

Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

Andrés Neuman. Vivir de oído. Almadía. 77 pp.

Cuando decimos que un músico toca de oído nos referimos a que su entendimiento de la música se debe más a un asunto de lírica y comprensión instintiva que al estudio y conocimiento académico. Por ello, estos poemas hacen alusión a una manera semejante de hundirse en la vida y sus incidencias, la memoria y sus sorpresas, la cotidianidad y sus rupturas. Los ruidos que escuchamos con distracción y recibimos como señales equivocadas de las cosas que nos rodean; las ilusiones ópticas a partir de las que inventamos mundos más divertidos y alucinantes que este; el despertar en compañía que nos hace ser otros, distintos al de todos los días; las reflexiones existenciales de un hombre mientras tiende su cama; las presencias animales con las que carga a diario el ser humano.

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