“Hamas no difiere mucho de Estado Islámico”: Yishai Sarid
El narrador israelí visitó México para presentar su novela 'El poeta de Gaza'.
(Foto: H. González/Mondadori).

Un oficial de alto rango en el servicio secreto israelí, es asignado para asistir a las clases de creación literaria de una escritora de Tel Aviv, militante para la paz, e introducirse en su vida privada haciéndose pasar por un aspirante a novelista. Su deber es descubrir a un líder terrorista palestino que asiste al curso como poeta. Entre tanto, conforme a su investigación se relaciona con un notable poeta que cambiará su forma de ver a los palestinos, será entonces cuando el oficial enfrente un dilema moral.
Escrita por el israelí, Yishai Sarid, El poeta de Gaza (Mondadori), es una historia que aborda el conflicto en Medio Oriente, dentro de la dinámica del género negro.

¿Cómo se volvió escritor?
Comencé a escribir desde niño, fui periodista para un periódico infantil. Siempre me ha gustado leer y jugar futbol, pero el tiempo me puso en la escritura.

Entre el futbol y la escritura, ¿cómo terminó en el ejército?
En Israel es un deber, es obligatorio. Además me parece algo esencial y necesario en mi país porque tenemos muchos enemigos que nos quieren matar. Pero mi sueño era ser jugador de futbol.

¿La experiencia militar de qué manera marcó su literatura?
Estuve seis años en el ejército. Tres son obligatorios y tres como voluntario, digamos que es la edad en que vas a la universidad. La literatura ayuda a procesar este tipo de episodios, pero no me interesa hacerlo de una manera psicológica, prefiero hacerlo de otra manera más evidente y que me permita llegar hasta el fondo de otras cosas.

Usted pertenece a una generación como la Etgar Keret donde el problemática de Israel se aborda de una manera diferente, quizá más irónica y menos politizada.
Mi literatura es más realista que la de Keret. A partir de 1948, cuando Israel consiguió su independencia surgieron todo tipo de escritores. Los primeros fueron nacionalistas, después llegó Amos Oz, quien creció en los kibutz y propuso una literatura más crítica y personal. A mi me interesa ser más directo respecto a la problemática de mi país.

El poeta de Gaza plantea una reflexión sobre la diferencia entre el deber ser y lo que se quiere hacer.
A veces en la vida tenemos que hacer cosas que no nos gustan, no nada más en el ejército. Es un conflicto al que me enfrento todos los días. En la novela me fui a un nivel extremo, un hombre que se debe a una organización que se dedica a salvar vidas, aunque paradójicamente tiene en sus manos la vida de sus enemigos.

¿Cómo despojar un tema moral de una consigna política?
No es un texto político, aunque es verdad que todo es político. Quería reflexionar sobre el uso de la fuerza o sobre la posibilidad de relacionarse con los palestinos a partir del diálogo y no de las armas.

David Grossman ha dicho que Israel está perdiendo la batalla de la opinión pública internacional respecto al conflicto con Palestina.
Creo que podríamos hacer más, no estamos haciendo lo suficiente. Es complicado porque lo ideal es que existieran los dos Estados. En 2006, dimos la franja de Gaza a los palestinos pero a cambio no recibimos paz sino misiles, ¿si damos más territorio obtendremos la paz? No lo sabemos. Es algo complejo porque se necesita confianza y los palestinos deben entender que nos vamos a quedar ahí para siempre. Hamas no quiere entender que Israel es un país. Falta mayor apoyo a los grupos moderados. Estoy de acuerdo que el mundo puede pensar que somos abusivos pero no todo es culpa de nosotros. Si nos disparan y respondemos, es autodefensa, está mal que mueran inocentes pero insisto, es autodefensa. En los últimos años hemos perdido fe en que se logre el proceso de paz. En los noventa Rabin y Yasser Arafat parecían poderla firmar pero los sirios e iraníes dieron armas a los radicales y pusieron bombas casi todos los días en Israel, así murió Rabin. En ambos lados hay grupos extremistas.

¿Hoy sigue siendo un problema religioso u obedece a otro tipo de intereses económicos?
Cada vez es más un problema religioso, lo que dificulta su resolución. Hamas no difiere mucho de Estado Islámico. Hay muchos que quieren regresar a los tiempos de la Biblia, es como Europa en la época medieval.

¿Pero la presencia de Estados Unidos a favor de Israel, no mete ruido en la región?
Estados Unidos nos apoya porque somos la única democracia en la región, entiendo que hay intereses económicos también y compartimos valores, pero somos un país donde existe la libertad. Yo puedo escribir y decir lo que pienso sin problema. En cualquier otro país de la región ya estaría en la cárcel por decir lo que pienso. Estados Unidos no es el problema, no nos quieren porque aspiran a que toda la zona sea islámica. Además nos envidian porque en setenta años pudimos construir una democracia y un Estado moderno.

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