Proponen crear una industria basada en el sargazo para atender la crisis en el Caribe mexicano
La iniciativa plantea generar mercados para productos derivados de la macroalga, con aplicaciones en sectores como energía, agricultura, construcción, plásticos y cartón.
- Redacción AN / MDS

Ante el incremento de arribazones masivas de sargazo en las costas del Caribe mexicano, la organización The Seas We Love impulsa una estrategia centrada en la recolección de la macroalga en alta mar y en la creación de una industria capaz de aprovecharla como materia prima para distintos productos, con el objetivo de reducir su impacto ambiental, económico y social.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Ignacio Muñoz, CEO de The Seas We Love, explicó que la iniciativa es promovida por el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya para buscar una solución de largo plazo a un fenómeno que afecta de manera recurrente a la región.
Sostuvo que, durante la última década, la respuesta ha sido principalmente reactiva, enfocada en retirar el sargazo una vez que llega a las playas. Por ello, planteó que la estrategia debe comenzar en el mar. “El problema nos llega del mar y es en el mar donde tenemos que empezar a tomar la solución”, afirmó.
Explicó que el sargazo es una macroalga que ha existido durante siglos y que cumple funciones positivas en los ecosistemas marinos cuando se mantiene en equilibrio. Sin embargo, explicó que desde aproximadamente 2011 diversos factores han favorecido un crecimiento acelerado y fuera de control.
Entre ellos mencionó el uso intensivo de fertilizantes en actividades agroindustriales de distintos países de América Latina, cuyos nutrientes llegan a los océanos a través de los ríos. También señaló el aumento de la temperatura del mar asociado al cambio climático.
Según explicó, estas condiciones han favorecido la formación de un nuevo cinturón de sargazo de casi 6 mil millas de extensión entre África y Brasil, donde se concentran millones de toneladas de algas que posteriormente son arrastradas por corrientes marinas hacia el Caribe.
“Se sobrealimenta”, dijo al referirse al crecimiento de la macroalga, al tiempo que indicó que el aumento de alrededor de 1.5 grados en la temperatura de los océanos también ha contribuido a acelerar su reproducción.
Un nuevo estatus para el sargazo
Muñoz detalló que una de las prioridades ha sido construir un marco normativo que permita atraer inversiones para el aprovechamiento del sargazo. Destacó que el 6 de agosto de 2025 se emitió un decreto mediante el cual el sargazo fue declarado recurso pesquero, lo que permite su recolección en el mar y su posterior comercialización.
“Eso permite generar una pesquería, una nueva pesquería en México y dar la certidumbre jurídica para poder recolectarlo en el mar”, dijo.
Añadió que posteriormente se incorporaron incentivos dentro de los llamados Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIVI), concebidos para impulsar proyectos industriales de valorización de residuos y materiales como el sargazo.
La propuesta incluye transformar la macroalga en insumo para distintos sectores productivos. Explicó que la organización lanzó en abril la iniciativa Caribe Circular, mediante la cual busca generar demanda de productos derivados del sargazo para incentivar las inversiones necesarias en su recolección.
“Estamos obligados a generar un mercado con esta biomasa para que haya una demanda de suministro y habiendo demanda de suministro va a haber interés en invertir en recolectarlo en el mar”, señaló.
Del sargazo a los bioproductos
Entre las aplicaciones de corto plazo mencionó la fabricación de bioplásticos y biocartón. Indicó que actualmente es posible incorporar hasta 30% de biomasa de sargazo en la elaboración de estos materiales y que ya se desarrolla un programa piloto con un grupo hotelero del Caribe.
Además, identificó seis líneas de aprovechamiento con viabilidad tecnológica y comercial: biofertilizantes y bioestimulantes para el sector agrícola; producción de biogás y biometano para generación de energía; biocartón; materiales para la construcción, incluidos sustitutos de tabla roca; bioplásticos; y la obtención de alginatos para las industrias cosmética y química.
Respecto al sector energético, afirmó que la valorización del sargazo podría contribuir a atender el déficit energético de la península de Yucatán mediante la producción de biogás y biometano.
También señaló que existen oportunidades de exportación para productos derivados de la macroalga, particularmente hacia mercados asiáticos con alta demanda de alginatos.
Muñoz consideró que existe interés del sector empresarial para participar en este esquema y aseguró que la intención es competir con productos convencionales sin depender de subsidios.
“Nosotros no queremos que se subsidie, no creemos en el subsidio como factor primordial en la implementación y apalancamiento de estos mercados. Queremos competir contra los productos actuales”, afirmó.
También se refirió a los riesgos sanitarios asociados al manejo del sargazo acumulado en las playas. Indicó que investigaciones realizadas por instituciones académicas han documentado afectaciones a la salud de quienes participan en las labores de recolección.
“Sí hay un impacto a la salud de los profesionales que arduamente están recolectando en condiciones muy complicadas el sargazo en las playas públicas del país”, sostuvo.
Por ello, dijo, se trabaja en la adopción de equipos de protección y medidas preventivas para reducir la exposición a gases y otros factores de riesgo derivados de la descomposición de la macroalga.
Advirtió que la magnitud actual del fenómeno ha rebasado la capacidad de respuesta basada únicamente en acciones correctivas y llamó a impulsar una estrategia coordinada entre autoridades, comunidad científica y sector privado.
“Tenemos que cambiar de hacer una política reactiva, ser proactiva y preventiva”, afirmó.
El directivo consideró que los próximos 24 a 36 meses serán determinantes para implementar las soluciones diseñadas y avanzar en la protección del Caribe mexicano, cuya actividad económica depende en gran medida del turismo y de los ecosistemas costeros.


