Reúnen artículos periodísticos de Miguel León-Portilla
El volumen compendia 34 textos publicados en la revista ‘Arqueología mexicana’.
(INAH).

En sus conversaciones, el maestro Miguel León-Portilla nunca desaprovechaba la ocasión de resaltar que México fue cuna de una de las civilizaciones originarias del mundo: Mesoamérica, como lo fueron Egipto, Mesopotamia, los desarrollos de los valles del río Indo y del río Amarillo, así como el de los Andes. A ese núcleo civilizatorio, el mesoamericano, dedicó no sólo libros sino accesibles artículos de divulgación.

La revista Arqueología Mexicana, coproducida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Editorial Raíces, se dio a la labor de compendiar los 34 artículos que, a lo largo de 26 años, publicó en sus páginas el historiador, filósofo y nahuatlato. El resultado es el libro Mesoamérica. Grandes creaciones de una civilización originaria.

El volumen, el tercero de esta serie de antologías de un solo autor (primero se editó Verdades y mentiras, de Eduardo Matos Moctezuma, seguido de Arqueología de la arqueología, de Leonardo López Luján), es una obra con el sello de don Miguel, pues fue él quien ordenó su contenido temáticamente y escribió la introducción, dando su visto bueno antes de su fallecimiento hace un par de meses, detalló María Nieves Noriega de Autrey, directora de la casa editorial.

La historiadora y editora recuerds que la primera colaboración de León-Portilla en la revista estuvo dedicada a “Los libros de los mexicas”, y la última la destinó a describir a ese gran hombre que fue su maestro, el padre Ángel María Garibay, como una manera de reconocer “que siempre estamos parados sobre los hombros de otros grandes seres humanos”.

Miguel León-Portilla manifestaba que la revista Arqueología Mexicana —de la que formó parte del comité científico—, “honra a México”, señaló María Nieves Noriega, quien también sostiene que la permanencia y la vigencia de la publicación, debe mucho a la suma de voluntades del INAH y de sus investigadores y, claro está, al equipo de Editorial Raíces, en particular al editor Enrique Vela, quien a la postre se convirtió en alguien cercano al autor de Visión de los vencidos.

La importancia que el maestro daba a acercar los antiguos documentos a un público amplio, le llevó a proponer la publicación de facsimilares de los códices, por ese motivo, la revista ha lanzado ediciones especiales dedicadas a la Matrícula de Tributos y al Tonalámatl de los Pochtecas. Es por ello, señaló Noriega, que Arqueología Mexicana seguirá “publicando lo que somos, en comparación con el resto del mundo”.

Rodrigo Martínez Baracs, investigador del INAH, y que en los apartados sobre códices y escrituras, don Miguel se muestra no sólo como un gran conocedor de la lengua y de la cultura náhuatl, sino también como un gran lector de códices. E hizo hincapié en que la escritura, es patrimonio casi exclusivo de la civilización mesoamericana en América.

En otro de los apartados, hace la distinción entre las creaciones culturales-espirituales y las culturales-materiales. Sobre las primeras, dedica varios estudios a los dioses de los pochtecas (mercaderes de larga distancia), y a la posible multiculturalidad y multilingüismo del náhuatl; mientras, de las segundas hace referencia a la mención del chalchíhuitl (piedras verdes, sinónimo de lo más preciado) en la literatura, en alusión al oro y la plata en Mesoamérica, vistos por indígenas y europeos; y sobre las flores y la poesía nahua.

El especialista de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, dijo que en la sección dedicada a la Conquista, su autor puntualiza en la polémica de si Hernán Cortés fue tenido como Quetzalcóatl, por Moctezuma, “lo cual parece verosímil si se considera la confluencia de las fuentes, y la antigua tradición mesoamericana de ‘retornos’ y de ‘fines de ciclo’.

“Miguel León-Portilla igualmente se detiene para rememorar a tres grandes figuras en el estudio de Mesoamérica: Nezahualcóyotl y su poesía, fray Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología, y el padre Garibay, quien abrió el campo de conocimiento de la lengua y de la cultura náhuatl, el gran maestro del don Miguel, y quien hizo posible su primer libro: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956), y toda su obra posterior del México indígena”, enunció el también integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

Para don Miguel, la mejor manera de cerrar Mesoamérica. Grandes creaciones de una civilización originaria fue con cuatro artículos: En el mito y la historia. De Temoanchan a las siete ciudades; Del cronista al arqueólogo. Cinco ciudades prehispánicas; Historia y formas de vida en Baja California y Las crónicas coloniales sobre Baja California.

Esta gran antología, concluye Martínez Baracs, “será motivo de deleite para sus lectores que comprobarán, una vez más, la claridad de pensamiento de don Miguel, la amable cortesía con la que buscó transmitir lo mucho que sabía, para nuestro beneficio”.

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