Francisco Toledo y Rubén Leyva: La amistad y las diferencias
El pintor oaxaqueño adelanta que el MACO se sumará a los homenajes a quien califica como “su gran amigo”.
(Secretaría de Cultura).

Por Héctor González

Francisco Toledo y Rubén Leyva se conocieron hace más de treinta años. Juntos emprendieron diversos proyectos culturales y personales. Uno de los más importantes fue el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, inaugurado en 1992, con la complicidad de otros colegas como Luis Zárate.

El objetivo del espacio era recibir y mostrar a los oaxaqueños, exposiciones de artistas de gran nivel.

Con el tiempo, la relación se desgastó y Toledo dio un paso al costado. El juchiteco cuestionó la profesionalidad con que se manejaban los contenidos y las exposiciones; entonces propuso que las autoridades del estado intervinieran en el museo. Leyva y el resto de los fundadores del MACO respondieron con una crítica a su compañero por el exhorto al gobierno.

La fractura hizo mella y el proyecto no volvió a ser el mismo. Tras la muerte de Toledo, Rubén Leyva minimiza aquel desencuentro. “Fue un gran ser humano y un amigo; tenía la fórmula perfecta: excelente creador y notable persona. Antepuso sus ideas en todo lo que hizo. Fue un excelente ceramista, pintor y grabador. Su propuesta imaginaria es sensacional”.

Acerca de lo acontecido en 1992 acota, “Nunca hubo un distanciamiento. Algunas cosas funcionaban otras no. Hicimos muchos proyectos juntos. Siempre estuvimos ligados y al tanto de lo hacíamos. Creo que los medios distorsionaron las cosas, pero nunca nos polarizamos.  Ambos tuvimos claro que lo que dañara a cualquier institución nos afectaba a todos”.

Leyva sostiene que una amistad de más de treinta años no se rompe con facilidad. “Comimos, disfrutamos y siempre fue así. En esta última etapa estábamos cerca. El estaba en El Pochote y yo a cincuenta metros. Nos veíamos seguido. Nuestros intereses siempre fueron los mismos. Formamos ProOax, fundamos el MACO, hicimos una serie de instituciones que aún están vivas”.

Reconoce que, al margen de la salida de Toledo, es deber del MACO reconocerle su trabajo. “Es nuestro gran amigo. Nunca pensamos que aquella sentada de hace treinta años iba a generar una efervescencia cultural como la que se vive ahora. Ha sido una lucha incansable, junto con Toledo ejercimos una mayordomía que no se ve en cualquier estado”.

Rubén Leyva asegura que con la familia del artista la relación es excelente. “Con Natalia y Dr. Lakra tengo una comunicación estrecha, Elisa es gran amiga mía. Hay respeto y mucho cariño”.

Reacio a hablar de una escuela oaxaqueña de pintura, el artista reconoce que el manto de Toledo cubrió a todos sus compañeros de generación, entre los que se encuentran Alejandro Santiago y Sergio Hernández. “Francisco es un personaje nacional y por supuesto es y seguirá siendo un referente. ¿Creó escuela? Sin duda, muchos quisieron imitar su estilo, pero creo que con el tiempo cada quien tomó su rumbo. Toledo fue un artista que tuvo la virtud de mantener una gran calidad. Su legado en general es de una propuesta muy interesante y de gran valor estético”.

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