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Comunidades costeras, clave para la conservación de los océanos | CI México

En el marco del Día Mundial de los Océanos, reconocer esta conexión entre comunidades costeras y océanos resulta más importante que nunca.

  • Redacción AN / SH
08 Jun, 2026 11:58
Comunidades costeras, clave para la conservación de los océanos | CI México

Por Conservación Internacional México*

En México miramos al mar de frente: desde la playa, los puertos, las embarcaciones pesqueras o los destinos turísticos que han hecho de nuestras costas una referencia mundial. Sin embargo, muy pocas veces volteamos a ver los océanos desde los territorios que los sostienen: las comunidades costeras que, aunque no siempre viven frente al océano, dependen profundamente de él y de los ecosistemas asociados; como arrecifes coralinos, praderas de pastos marinos, manglares, marismas y otros humedales costeros además de dunas.

En el marco del Día Mundial de los Océanos, reconocer esta conexión entre comunidades costeras y océanos resulta más importante que nunca. México es uno de los países con mayor riqueza marina y costera del planeta; cuenta con más de 11 mil kilómetros de litoral y 17 estados costeros que sostienen especies, turismo, pesca ribereña y alimentación para millones de personas. Además de ser hábitat de miles de especies, estos ecosistemas funcionan como barreras naturales frente a tormentas y huracanes y almacenan carbono, ayudando a mantener el equilibrio climático.

Para algunas personas la conservación y la producción fueron vistas como objetivos opuestos. Sin embargo, esa visión es incompleta, ya que los ecosistemas costeros saludables sostienen pesquerías, fortalecen economías locales y aumentan la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático.

“Proteger la naturaleza no significaba frenar actividades productivas. A través de los proyectos que implementamos en Conservación Internacional México (CI México) de la mano con aliados como organizaciones y comunidades locales, vemos que las comunidades que conservan manglares y ecosistemas costeros también están protegiendo su alimentación, su economía y su futuro”, menciona Norma Arce, gerente sr. de Océanos de CI México.


A lo largo de las costas mexicanas, comunidades pesqueras, cooperativas, mujeres y jóvenes impulsan acciones de restauración y manejo sostenible que demuestran que es posible proteger los ecosistemas mientras se fortalecen los medios de vida.

Los manglares fungen como viveros para peces y crustáceos, protegen a las comunidades frente a tormentas y sostienen la productividad pesquera de la región. Restaurar los manglares implica recuperar funciones ecológicas esenciales, fortalecer la seguridad alimentaria y la resiliencia climática de las comunidades.

En sitios como Isla Arena, Campeche, comunidad que se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, distintas iniciativas de restauración comunitaria han permitido recuperar zonas degradadas de manglar y fortalecer la participación local en el cuidado del territorio.

Zugey Cruz, habitante y restauradora de Isla Arena que participa en actividades de restauración comunitaria, comenta: “Antes muchas personas no veían todo lo que hace el manglar por nosotros. Ahora entendemos que también protege nuestras casas, la pesca y a la comunidad. Restaurarlo es pensar en quienes vienen después”.

La restauración costera también ha demostrado que las soluciones más efectivas suelen surgir desde el conocimiento local. Las comunidades conocen sus territorios, las temporadas de pesca y los cambios que ha traído el clima. Incorporar ese conocimiento local junto con herramientas técnicas y científicas permite construir procesos más duraderos y con mayor sentido de pertenencia.

“Cuando restauramos manglares no solamente recuperamos el hábitat de las especies, también ayudamos a fortalecer la resiliencia de las comunidades y la relación que las personas mantienen con su territorio”, señala Asis Alcocer, coordinador sr. de Océanos de CI México.

Proteger las costas también implica fortalecer actividades productivas que dependen directamente de la integridad de los ecosistemas. En la Península de Yucatán, la apicultura y la meliponicultura se han convertido en alternativas sostenibles para distintas comunidades, particularmente para grupos de mujeres que han encontrado en la miel una fuente complementaria de ingresos ligada a la conservación del territorio.

La meliponicultura es la práctica de criar abejas meliponas, conocidas como “abejas sin aguijón”, nativas de América. Entre ellas se encuentra la especie Melipona beecheii, que ha sido de gran importancia en la región para las comunidades mayas. Las abejas cumplen un papel fundamental en la polinización de especies presentes en selvas y humedales incluyendo el manglar, ayudando a mantener el equilibrio ecológico de los paisajes costeros.

Elma Cab, meliponicultora de Isla Arena, Campeche, comenta: “Cuando cuidamos las abejas también cuidamos el manglar y las plantas de las que depende la miel. Para nosotras representa una forma de conservar el territorio y al mismo tiempo generar ingresos para nuestras familias”.

Para muchas comunidades costeras del país, conservar el territorio es una forma de proteger el agua, los alimentos, la cultura y la posibilidad de permanecer en el lugar en donde han vivido por generaciones. Hoy, frente a la crisis climática, restaurar ecosistemas costeros se ha convertido en una de las formas más efectivas de aumentar la resiliencia de México. Quizá lo más importante es que estos ecosistemas nos recuerdan algo que durante mucho tiempo olvidamos: la naturaleza y el bienestar de las personas no se puede separar. Detrás de un océano sano también existen comunidades que lo hacen posible.

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Conservación Internacional México* es una organización civil que desde 1990 trabaja con modelos de colaboración efectiva y una sólida base científica para proteger a la naturaleza para el bienestar humano. Por la naturaleza y por las personas. http://cimx.org