Maskelyne, el mago que filmó un eclipse solar por primera vez en 1900 | Video
Nevil Maskelyne es también considerado el primer 'hacker' de la historia, al interceptar un mensaje enviado en código morse de un telégrafo inalámbrico.
Captura de Pantalla

En 1900, cinco años después de estrenada la primera película de la historia, un mago británico fue un poco más lejos que los hermanos Lumière, ya que grabó por primera vez un eclipse solar.

De acuerdo con BBC News, el Instituto del Filme Británico (BFI en inglés) ha restaurado en resolución 4K la filmación, hasta entonces conservada en los archivos de la Real Sociedad Astronómica en Reino Unido.

El video ya está disponible en la plataforma YouTube, dura poco más de un minuto y capta con asombrosa nitidez el fenómeno astronómico en movimiento.

“Esta es una historia sobre magia; magia, arte, ciencia, cine y los límites difusos entre los mismos,” declaró Bryony Dixon, curadora de cine silente de la BFI.

Pero si había entonces alguien capaz de aunar dichas ramas en una, ese era Nevil Maskelyne, el mago británico que filmó el eclipse con la idea de incorporar novedades en su espectáculo.

Las imágenes fueron tomadas durante una expedición con la Asociación Astrónomica Británica en el estado estadounidense de Carolina del Norte en 1900.

 

Un mago revolucionario

Pero este no fue el primer intento del innovador mago.

Ya en 1898 Maskelyne había viajado a la India para fotografiar el mismo fenómeno. La primera parte del viaje fue un éxito, pero no así la segunda. La cinta que contenía las imágenes fue robada en el viaje de vuelta a casa.

Para captar el eclipse, Maskelyne utilizó un adaptador telescópico en su cámara para captar con la máxima resolución posible algo de lo que se desconocen precedentes.

El ilusionismo y la innovación le venían por tradición familiar. Su padre también fue mago e inventor científico.

Maskelyne, como tantos otros magos durante la época victoriana, compartió su profesión con un profundo interés por la tecnología y el cine, una industria que entonces daba sus primeros pasos como fenómeno de entretenimiento universal.

Apasionado por la astronomía, se hizo miembro de la Real Sociedad Astronómica para poder demostrar que la cinematografía podía usarse en pos del desarrollo científico.

Famosos cineastas de la época como George Albert Smith o Walter Booth comenzaron sus carreras como ilusionistas e hipnotistas en teatros antes de dedicarse al cine.

Por su parte, Maskelyne buscó más bien conseguir la totalidad de sus shows a través de emplear técnicas fílmicas en sus trucos de magia.

“La magia, como cualquier otra cosa en el mundo, no puede permanecer estática. O avanza en el tiempo o se queda atrás. Y en esta conexión, la cualidad esencial para progresar es la novedad”, de esta forma recogió Maskelyne sus creencias sobre la innovación en la magia en el manual “Nuestra magia”, escrito junto al también mago David Devant y publicado en 1911.

 

El primer hacker de la historia

Las hazañas de Maskelyne no se limitaron a la filmación del eclipse, que según la Real Sociedad Astronómica es el único documento fílmico suyo que ha sobrevivido al paso del tiempo.

En 1903 demostró sus habilidades para interceptar mensajes antes de que estos completaran su viaje desde el emisor al destinatario.

Durante una clase en el Real Instituto de Londres, el científico John Ambrose Fleming intentaba demostrar lo segura y efectiva que era la nueva forma de comunicación desarrollada por el italiano Guillermo Marconi, quien ganaría el Premio Nobel de Física en 1909. En concreto, se trataba de la transmisión de mensajes en código morse del nuevo telégrafo inalámbrico.

Por entonces, la Eastern Telegraph Company había apostado fuerte por la instalación de cables de transmisión y ante la amenaza a su negocio, encargó a Maskelyne la tarea de burlar la seguridad del nuevo invento de Marconi. Para ello, el mago solo necesitó construir una antena de 50 metros para realizar el primer hackeo de la historia.

Lo que recibiría Ambrose Fleming en su salón de clases durante su demostración no fue el mensaje esperado: “ratas, ratas, ratas”, así firmó Maskelyne su burla y su intromisión en el sistema de seguridad del invento.



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