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El telescopio James Webb descarta el impacto del asteroide 2024 YR4 en 2032

Observaciones realizadas en febrero de este año han permitido refinar la órbita del asteroide 2024 YR4 y, así, descartar por completo cualquier impacto con la Luna o con la Tierra.

  • Redacción AN / MDS
08 Mar, 2026 01:30
El telescopio James Webb descarta el impacto del asteroide 2024 YR4 en 2032
Imagen: Shutterstock

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

A finales de 2024, gracias a un observatorio de alerta de objetos espaciales peligrosos situado en Chile, un equipo de astrónomos anunció que un cuerpo no muy grande, un asteroide, podría impactar con la Tierra. La noticia se difundió como pólvora y pronto atrajo la atención de la comunidad científica internacional. 

En la primavera de 2025, aún se creía que este tenía cierta probabilidad de colisionar con nuestro planeta, pero conforme pasó el tiempo, gracias a las observaciones realizadas por otros equipos de investigación alrededor del mundo, poco a poco la noticia de una colisión fue descartándose. De hecho, se llegó a decir que el objeto en cuestión, de unos 60 metros de largo y denominado 2024 YR4, podría impactar el 22 de diciembre de 2032. 

Posteriormente, se barajó la posibilidad de que 2024 YR4 chocaría con la Luna ese mismo 22 de diciembre de 2032 y que las probabilidades eran del 4.3% (una cifra relativamente alta, pero nada para alarmarse). Afortunadamente, y gracias a que las observaciones se han ido afinando, una colisión tanto con la Luna como con la Tierra, según la NASA y otras agencias del espacio como la Agencia Espacial Europea, ha quedado completamente descartada. 

Para probar que dicho asteroide en realidad no representa ningún peligro, la Agencia Espacial estadounidense se dio a la tarea de apuntar una de las cámaras de alta resolución del telescopio James Webb (el observatorio en el espacio más poderoso en su tipo) hacia 2024 YR4 el 18 y el 26 de febrero de este año. 

La cámara se llama NIRCam y tiene la capacidad de realizar observaciones en el infrarrojo cercano, lo cual permite detectar objetos que no emiten mucha radiación ni calor comparado con una estrella. Además, el equipo, al cotejar la posición de 2024 YR4 con el conjunto de estrellas de fondo, logró medir con exactitud su órbita y a partir de ello su trayectoria. 

Probable posición de impacto del asteroide 2024 YR4. Esto, posteriormente, quedó descartado. Gráfico: NASA.

Los resultados mostraron que sí, que efectivamente 2024 YR4 pasará el 22 de diciembre de 2032 cerca de la Luna, pero a una distancia de 21,000 kilómetros, lo que claramente indica que no representa ningún peligro.

Eso sí, el acercamiento del asteroide servirá para poder estudiar mejor estos objetos que, a veces, sí representan un verdadero peligro para la Tierra (hace aproximadamente 66 millones de años un asteroide impactó en lo que actualmente es la península de Yucatán (México), aniquilando a los dinosaurios y a otras muchas especies). 

Por ejemplo, se podrá determinar su composición química con la finalidad de saber si contiene los aminoácidos esenciales para que surja la vida; o exactamente de dónde procede, si del cinturón de asteroides que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter; o quizá de mucho más lejos: del cinturón de Kuiper, situado más allá de Neptuno. 

Por otro lado, las observaciones de febrero de este año fueron dirigidas por investigadores del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland. 

La razón por las que se llevaron a cabo fue porque, durante la primavera de 2025, 2024 YR4 había estado prácticamente desaparecido ya que no existía ningún telescopio, ni en la Tierra ni en el espacio, salvo el James Webb, en 2026, capaz de detectarlo. De hecho, de no haberse utilizado el James Webb, el objeto no iba a ser visible nuevamente sino hasta 2028. 

Instrumento NIRCam del telescopio espacial James Webb. Imagen: NASA/Chris Gunn. 

En este sentido, y en una entrevista reciente para el periódico El País de España, Juan Luis Cano, de la Oficina de Protección Planetaria de la Agencia Espacial Europa, quien ha participado en las observaciones, comentó que medir la trayectoria y el comportamiento de 2024 YR4 “ha sido una labor impresionante para determinar las coordenadas del objeto en el plano del cielo y poder utilizar esa información para recalcular la órbita y luego la prioridad de impacto en la Luna”. 

La historia en torno 2024 YR4 reafirma, una vez más, que cuando las afirmaciones en ciencia no tienen suficiente sustento, deben ser desechadas de inmediato. Si no fuera por este mecanismo inherente al pensamiento científico -el de la corrección de errores a la luz de nuevas evidencias– este ni siquiera existiría ya que, además, no tendría la capacidad de plantearse nuevas interrogantes y, por lo tanto, no avanzaría ni llegaría a la verdad.

La evidencia, en este caso, consiste en que un asteroide sí se aproximará al sistema Tierra-Luna, pero la posibilidad de un impacto con cualquiera de estos dos cuerpos es de cero. 

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