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Diana Caballero documenta en un 'libro inquieto' la vida invisible de las abejas del Desierto de Sonora

La fotógrafa habló de las brechas en la investigación científica sobre abejas entre México y Estados Unidos, los riesgos del trabajo de campo en zonas fronterizas y la urgencia de visibilizar la diversidad de las abejas solitarias frente a la crisis ambiental que enfrenta este grupo de polinizadores.

  • Redacción AN / MDS
08 Feb, 2026 05:40
Diana Caballero documenta en un 'libro inquieto' la vida invisible de las abejas del Desierto de Sonora
Foto: Diana Caballero Alvarado

La fotógrafa mexicana Diana Caballero Alvarado, quien forma parte de la Alianza Mexicana de Fotografía para la Conservación, habló sobre su trabajo de documentación visual y editorial en torno a las abejas nativas del Desierto de Sonora, proyecto que dio origen al libro El paraíso de las abejas solitarias, Desierto de Sonora. Diseñadora de la comunicación gráfica, su trabajo se ha enfocado desde 2014 en el registro de abejas nativas de México, cuyas imágenes han sido publicadas en México y Estados Unidos.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, explicó que el Desierto de Sonora es el de mayor diversidad de plantas de Norteamérica, dada su extensión geográfica, compartida entre Sonora, Baja California, Baja California Sur, así como una parte de California y Arizona, en Estados Unidos.

Describió al desierto como un ecosistema vasto, conectado con el mar y caracterizado por una intensa vitalidad que suele pasar inadvertida. Señaló que, aunque comúnmente se asocia al desierto con la ausencia de vida, en realidad alberga una gran diversidad biológica que depende de condiciones específicas, particularmente del agua.

Foto: Diana Caballero Alvarado

“Uno pensaría que el desierto no tiene vida, pero hay demasiada vida y las plantas solo están esperando las condiciones adecuadas para emerger”, dijo. Cuando las lluvias ocurren en los periodos adecuados, explicó, el paisaje puede transformarse y detonar floraciones que activan cadenas completas de vida.

Relató que las abejas han llegado a ocupar un lugar central en su trabajo, dado que son animales de gran diversidad y relevancia ecológica. En México se tienen registradas más de 2,100 especies: “Esto nos habla de la magnitud de este grupo de insectos tan pequeñitos, pero que tienen una enorme labor como principales polinizadoras de la naturaleza”.

Más allá de la colmena y la miel

Las abejas tienen presencia en prácticamente todos los ecosistemas del planeta, desde zonas costeras hasta regiones de nieves perpetuas y montañas altas. Para Caballero, las abejas funcionan como mediadoras entre plantas y territorio, con conductas y formas de organización que van desde especies estrictamente solitarias hasta aquellas consideradas “verdaderamente sociales”.

Indicó que este universo de comportamientos y adaptaciones sigue siendo desconocido para la mayoría de las personas, razón por la cual consideró necesario visibilizarlo. En ese sentido, afirmó que las abejas “nos invitan a mirar el territorio de otra manera”.

Advirtió de la muerte masiva de abejas a nivel mundial, fenómeno que en México está concentrado en el sur del país. Atribuyó esta situación principalmente al uso de pesticidas y a prácticas agrícolas que afectan no solo a las abejas, sino a toda la cadena ambiental: “No es solo la muerte de las abejas, sino toda la cadena que hay, porque esos pesticidas andan en el aire, se van al suelo, los ríos, llegan al mar y todo ese ciclo”.

Sobre el libro, Caballero lo definió como un “libro inquieto”, una obra compuesta por láminas independientes que pueden reorganizarse y leerse de distintas formas. Cada lámina concentra información sobre la especie retratada, quién la descubrió y en qué año, así como datos de la planta asociada, los botánicos que la describieron, el sitio donde fue tomada la imagen y fragmentos de poemas escritos a partir de su observación. Explicó que el proyecto busca combinar información científica, creación artística y un atractivo visual que acerque al público a este mundo.

El diseño del libro está pensado como una exposición portátil que puede montarse fácilmente en espacios públicos con elementos simples, con la intención de que la información circule entre personas de distintas edades y contextos.

Foto: Diana Caballero Alvarado

La exposición El paraíso de las abejas solitarias, Desierto de Sonora ha sido presentada en varios espacios en México, e incluso en Costa Rica, y Caballero prevé que continúe su andadura por otros lugares.

Vivir el territorio para fotografiarlo

La fotógrafa explicó que para realizar el libro, vivió durante 18 meses en Puerto Peñasco, Sonora, lugar que funcionó como base para la toma de imágenes. Posteriormente se estableció en Coatepec, Veracruz, donde desarrolló el trabajo editorial durante un periodo similar. En total, el proyecto tomó cerca de cuatro años desde que surgió la idea inicial de viajar al desierto para conocer el territorio, las plantas y, a partir de ello, a las abejas nativas de esa región.

Comentó que su motivación suele estar ligada a lo desconocido y al asombro que le provoca la naturaleza. Señaló que el Desierto de Sonora era un territorio en el que no había trabajado antes y que tanto el paisaje como las comunidades locales influyeron en su decisión de emprender el proyecto.

Recordó que su vínculo con las abejas comenzó en una reserva dedicada a la restauración del bosque de niebla, ubicada en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, al sur de Veracruz. Ahí tuvo su primer encuentro con las abejas de las orquídeas, un grupo exclusivo de América. Describió a estos insectos por sus colores iridiscentes y por el comportamiento de los machos, quienes recolectan fragancias de los bosques tropicales para atraer a las hembras. Ese descubrimiento, dijo, fue el detonante de su interés por la amplia familia de las abejas.

Foto: Diana Caballero Alvarado

Diana Caballero destacó las diferencias en el apoyo a la investigación científica sobre abejas entre México y Estados Unidos, así como los riesgos que enfrentan quienes realizan trabajo de campo en el Desierto de Sonora del lado mexicano. “También es más seguro estar en campo del otro lado, lamentablemente. Entonces, creo que eso limita que más investigadoras e investigadores decidan ir a trabajar a estos territorios, que están en una zona difícil y conflictiva del lado de nuestro país”, puntualizó.

Además, señaló que existe un amplio vacío de documentación, aunque reconoció avances recientes gracias al trabajo de especialistas, como el taxónomo Diego de Pedro, a quien definió como un pilar del libro junto con Raúl Puente, y destacó que sus investigaciones de los últimos seis años han permitido ampliar el conocimiento sobre las especies de abejas presentes en el Desierto de Sonora del lado mexicano.

Esperar la floración, esperar a la abeja

El libro incluye poesía escrita por ella durante el proceso de observación en campo. “Trato de hablar un poco de lo que estuve observando durante el periodo que las esperaba junto a la planta, o que las andaba buscando por distintos caminos de allá del desierto”, relató.

Contó que en algunos casos las floraciones no ocurrieron el primer año o las plantas eran inaccesibles, y en otros, aun habiendo flores, no aparecieron las abejas, situaciones que formaron parte de la experiencia de trabajo en el campo.

Foto: Luis Enrique Aguilar

Caballero señaló que desde 2014 documenta abejas nativas de México, principalmente en las regiones centro y sur del país, aunque el libro está centrado en Sonora, lugar al que piensa regresar para continuar con la tarea de registrar especies.

Subrayó su interés particular en las abejas solitarias, ya que rompen con la idea generalizada de la abeja asociada a colmenas y miel. Describió su ciclo de vida, en el que la hembra construye el nido y muere antes de que nazca la siguiente generación, y destacó la importancia de visibilizar esta diversidad y su relación con plantas silvestres, fundamentales para los equilibrios ecológicos.

Caballero también habló de su participación en la Alianza Mexicana de Fotografía para la Conservación, organización que colabora con la sección Naturaleza en Aristegui Noticias. Diana colabora como fotógrafa con el objetivo de difundir problemáticas ambientales relacionadas con especies y territorios.

Explicó que el trabajo se realiza desde distintas especialidades y regiones del país, a través de artículos, exposiciones, materiales educativos y charlas dirigidas a diversos públicos.

Foto: Diana Caballero Alvarado

El libro puede adquirirse directamente con la autora a través de sus redes sociales, Facebook e Instagram. También está disponible en distintos espacios culturales y librerías de la Ciudad de México, como la tienda de Cencalli, la librería Utópicas, la librería de La Moraleja y la tienda del Jardín Botánico de la UNAM.

En Xalapa se encuentra en la librería Hyperión, y en Puerto Peñasco en la tienda del Centro de Estudios de Desiertos y Océanos, así como en el Centro de Visitantes de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, uno de los sitios donde realizó observación, monitoreo y registro de abejas nativas.

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