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La comunicación de la ciencia a debate | Artículo

La demógrafa Silvia Giorguli Saucedo, en colaboración con José Seade y Julia Tagüeña, coordina el encuentro ‘La comunicación de la ciencia’, que reunirá en El Colegio Nacional a periodistas, divulgadores de la ciencia y académicos. Durante el evento, que se realizará este 9 de febrero, a partir de las 17 h, se reflexionará sobre los retos y las posibilidades del periodismo científico.

  • Redacción AN / MDS
08 Feb, 2026 03:06
La comunicación de la ciencia a debate | Artículo

Por Silvia Giorguli Saucedo* y Julia Tagüeña / El Colegio Nacional**

 

En octubre de 2017, hace 33 números, inició el proyecto de la revista Otros Diálogos de El Colegio de México. Dentro de la intensa actividad editorial de la institución, que publica los resultados de investigaciones en ciencias sociales y humanidades que ahí se realizan, Otros Diálogos se inauguraba con la intención de abrir un espacio donde confluyeran visiones inter- y transdisciplinarias comunicadas de manera ágil, y dirigidas a dialogar con una comunidad más amplia que la de los especialistas en los diversos temas tratados.

En ese sentido, esta revista puede entenderse como una iniciativa orientada a divulgar el conocimiento en ciencias sociales y humanidades, además de ser un espacio para difundir creaciones literarias.

Desde esta visión, consideramos pertinente dedicar el dossier de este número al amplio y dinámico debate en los ámbitos nacional e internacional sobre la comunicación del quehacer científico y del trabajo que realizamos en las comunidades académicas. Como podrá verse en los artículos que comprenden este dossier, se trata de un debate intenso, actual y pertinente que se traslapa con la discusión sobre la importancia y las contribuciones del saber científico y sobre el valor de las universidades como las principales generadoras de ese conocimiento.

En este debate, Lartigue y Tagüeña nos dicen que la comunicación pública del pensamiento científico es tan importante como su producción. Las razones son múltiples. Laclette y Fernández Guasti sugieren que van desde la importancia que puede tener el acceso al conocimiento tanto en la formación de una ciudadanía crítica y participativa como en la consolidación de las democracias, así como en el fortalecimiento de una sociedad que puede tomar sus decisiones de manera informada, hasta en la necesidad de crear espacios para estimular la curiosidad y el interés en la ciencia y, con ello, reclutar a las próximas generaciones de científicos y científicas.

En la imagen, la doctora Silvia Giorguli. Foto: El Colegio Nacional.

Adicionalmente, los espacios de divulgación del conocimiento científico se vuelven también lugares de intercambio entre las diversas disciplinas, desde las ciencias exactas, las biológicas y las ingenierías hasta las ciencias sociales, conductuales, de la salud y las humanidades. Son pocos los espacios en donde se construyen estas posibilidades de intercambios tan diversos dentro del mosaico de la comunidad académica.

México tiene una larga tradición en la divulgación científica, que se puede rastrear hasta el siglo xviii, según nos informa Sánchez Mora. Sin embargo, llegamos un poco tarde, pues los primeros antecedentes documentados en iniciativas orientadas a acercar la ciencia a diversos sectores de la sociedad se remontan al siglo xvii. Aun así, es una actividad que se ha mantenido y que se renueva en sus formas conforme a los tiempos. La gran trayectoria de Julieta Fierro, como nos cuenta Reynoso en el espacio que le dedicamos a la astrónoma en este dossier, ilustra bien la versatilidad y la evolución de este campo en México, así como su gran potencial para seguirse consolidando.

La comunicación del conocimiento científico utiliza diversos canales, que incluyen espacios de educación informal como los museos, las revistas de divulgación y el periodismo científico, entre otros. A pesar de su importancia, esta actividad enfrenta retos mayores como la necesidad de profesionalizar y formar a especialistas en comunicación de la ciencia dentro del ámbito universitario, según ilustra elocuentemente Aleida Rueda, en particular con respecto a la labor periodística. La profesionalización, además, necesita ir acompañada del reconocimiento y valoración de las tareas de divulgación.

La comunicación de la ciencia enfrenta también el reto de transformarse en una era digital que ofrece la posibilidad de divulgar el conocimiento en tiempo real y en procesos dialógicos que permiten la interacción con otras comunidades, pero, al mismo tiempo, conlleva la coexistencia de este conocimiento con la difusión de ideas pseudo- y extracientíficas, como refiere Maia Miret.

Frente a este escenario de transformación, divulgar la ciencia se vuelve un camino indispensable para mantener la confianza pública en ella. De ahí que Sánchez Mora, en este mismo número, señale que la comunicación de la ciencia es inseparable del quehacer científico en sí.

Finalmente, resaltamos que en el debate en torno a la divulgación científica la participación desde las ciencias sociales y las humanidades ha sido menos activa y entusiasta, a pesar de su importancia para construir una cultura científica y sociedades más fuertes y menos desiguales.

Esta cuestión también es relevante en un momento en el que diversas universidades de México y el mundo han reportado un descenso en el número de solicitudes de ingreso a estos campos del conocimiento.

¿Necesitamos hacer más trabajo de divulgación en ciencias sociales y humanidades para interesar a los jóvenes en hacer una carrera académica en este ámbito del conocimiento? ¿Cómo incorporamos el debate sobre la evaluación de la divulgación en nuestras disciplinas? ¿En qué medida retomamos, en nuestras investigaciones, la divulgación científica como un objeto de estudio en sí mismo o como su potencial papel compensador frente a la propagación de ideas pseudo- o extracientíficas?  ¿Qué podemos decir sobre nuestro quehacer y la forma de presentar nuestros resultados de investigación en esta paradoja entre el elogio a la velocidad en la evaluación académica y el movimiento de la slow divulgation [‘divulgación lenta’], al que hace referencia Maia Miret en este número?

Cabe cerrar esta presentación invitando a los lectores de Otros Diálogos a pensar sobre las diversas discusiones, las potencialidades y los retos planteados en este dossier desde la perspectiva de las ciencias sociales y las humanidades.

 

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Texto publicado originalmente en el dossier Otros Diálogos número 34, dedicado a “Las dos caras de Minerva: ciencia y divulgación”.

* Miembro de El Colegio Nacional.

** El Colegio Nacional, institución histórica dedicada a la divulgación de la cultura científica, artística y humanística, y Aristegui Noticias, medio de comunicación independiente y multiplataforma, colaboran para promover y difundir el quehacer intelectual de las y los colegiados, con el fin de acercarlo a nuevas audiencias.