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“La historia de la Ciudad de México está marcada por una biografía negra”: J. M. Servín |Video

El narrador publica ‘Mi vida no tan secreta’, uno de sus libros más personales.

  • Redacción AN / HG
08 Jan, 2023 04:17
“La historia de la Ciudad de México está marcada por una biografía negra”: J. M. Servín |Video
(HG).

Por Héctor González

J. M. Servín (1962) nació en un dispensario de Tepito, en el centro de la Ciudad de México. Comenzó a formarse como lector gracias a una de sus hermanas y creció entre una familia con decenas de historias ligadas al crecimiento y deterioro de la capital. Como su historia podría haber varias, solo que él es de los pocos que se han atrevido asomarse a los rincones oscuros de su pasado para hacer literatura.

Así es como surgieron títulos como Por amor al dólar o Nada que perdonar, sin embargo, es ahora cuando el narrador consigue una novela que entreteje su biografía con los hechos de cimbraron a la CDMX, y que responde al nombre de Mi vida no tan secreta (Literatura Random House).

¿Cómo nace Mi vida no tan secreta?

Es una novela que tiene una gran carga autobiográfica y que toma como punto de partida a mis padres y a mis hermanos. Además, es una exploración de la Ciudad de México que abarca de los cincuenta hasta los noventa, periodo en que mi familia se conforma como tal y en el que ocurren varias vicisitudes trágicas o ríspidas, pero sobre todo es una revisión de lo que fuimos como familia en una ciudad como esta a partir de grandes cambios sociales y con una pátina gruesa de la delincuencia.

Siempre has tomado tu vida como parte de tu proyecto de ficción.

En mis libros anteriores había hecho esfuerzos para llegar a lo que ahora escribí. En mi familia, como supongo en todas, hay una riqueza bárbara de anécdotas marcadas por el desarrollo de la Ciudad de México.

¿Por qué te interesaba hacerlo de esta manera?

En principio para increpar, cuestionar y dialogar con mi pasado, para comprender mis transformaciones hasta llegar a lo que soy ahora.

¿Mi vida no tan secreta no se habría podido escribir sin tus libros anteriores?

Contarte a través de tu familia es muy duro, si lo conseguí fue gracias a mis libros anteriores. Aquí me desfogué y dejé salir una energía cautiva.

¿Fue sencillo trazar una línea del tiempo familiar ligada con los hechos de la ciudad que querías contar?

No es una novela lineal y por cuestión de prioridades tuve que rastrear los hechos donde estuvieron involucrados mis familiares. La evocación me permitió tomar una distancia de la familia para involucrarme como narrador.

La adversidad es un puente entre ambas rutas.

Sí, es una historia donde se plantea mucho la adversidad y cómo sobreponerse a ella. Me parece que esa es la realidad para la mayoría de los habitantes. Desde hace años nos han vendido un discurso de triunfalismo y desarrollo, pero en los hechos no lo hemos visto. Nos merecemos una mejor sociedad y mayor tranquilidad en cosas concretas como tener un empleo o salir a las calles con seguridad. Sobrevivir en esta ciudad es la historia de la gran mayoría de sus habitantes. No estoy contando nada extraordinario.

¿Qué te significó reencontrarte con episodios duros de tu pasado?

Reconstruir sucesos críticos fue una manera de encontrar a mi familia y a mí mismo desde una parte reivindicativa. Pude darle voz y sentido a personas que quise mucho. Sentí la necesidad de hablar de sucesos importantes para mí y mi generación, y que parece se han olvidado. A lo largo de su historia la ciudad está marcada por una biografía negra, pero fue en los años cincuenta cuando conocimos a la delincuencia como una presencia fuerte y viva.

Tu visión de sucesos como el terremoto del 85 es distinta a las crónicas predominantes.

Parece que está unificado el discurso sobre lo qué pasó; quienes son los héroes y quienes no. En esta ciudad nadie es inocente y me interesaba plantear estos contrastes. Si bien hay solidaridad y apoyo, también hay agandalle, y eso lo hemos negado como sociedad.

¿Por qué concluyes el libro con el salinismo?

Porque ahí es cuando concluye un estilo de vida al que estaba acostumbrado. Después me fui de indocumentado diez años y al regresar muchas cosas cambiaron. Me fui un año antes de la revuelta zapatista, forzado por las políticas de Salinas que a muchos nos dejaron sin empleo. Ya no tenía nada que perder.

De retomar la narrativa de la ciudad, ¿mantendrías el mismo tono?

No, el país y la ciudad han cambiado, no sé si para bien. El discurso de los políticos y las dinámicas sociales son otras. Las redes sociales han movido la cotidianeidad de la ciudad. No podría hacerlo, me interesaba narrar la ciudad que me marcó. Cuando me fui de México ni siquiera escribía como oficio.

¿Cómo defines la memoria?

La memoria está a mi lado, pero entendiendo que no hay veracidad; es tramposa y la acomodas según qué quieres recordar. En la novela hay una gran carga de rabia, pero también una distancia que me permite reírme de mí mismo y de lo que me rodea. La novela está bañada de una sensación muy fuerte de frustración porque es muy difícil llegar al final de algo y salir bien librado.

¿La rabia se atenúa con el humor?

Sí, de lo contrario sería un amargado y no escribiría. El humor salva y ayuda a rebajar la tragedia continua que vivimos los mexicanos.

¿Qué le dirías al Servín joven?

Que escriba mejor y lea más.

¿Está de moda la autoficción?

La autoficción es una etiqueta impuesta por los consorcios editoriales. Yo la practico desde hace mucho tiempo y en México hay una gran tradición. Ricardo Garibay le decía testimonio. La autoficción es una etiqueta nueva para una vieja forma de expresión… quizá han cambiado los temas. Tal vez ahora encuentras más escritores que la usan para desnudarse así mismo.

¿A estas alturas en qué crees?

En mí, en lo que puedo recibir a partir de lo que genero. Sentimentalmente creo en la lealtad, sensibilidad y en el amor auténtico. No creo en los “ismos”, más se expresan las personas cuando dejan a un lado las convicciones, porque finalmente, las convicciones son otra manifestación de los adoctrinamientos.

¿Cómo percibes la polarización que vivimos?

Me parece normal. Históricamente, esta es una sociedad insatisfecha y agraviada. Ahora, por las redes y dinámicas sociales ya no es tan sencillo que la gente se calle. Somos una sociedad agraviada y buscamos el modo de conciliar entre nosotros sin tener el peso del, cómo diría Jack London, el talón de hierro. Mientras no resolvamos la injusticia y el abuso de poder no podremos hablar de una sociedad en paz y democrática. La gente ya estamos cansados de que nos cueste tanto trabajo llevar una vida digna.

¿Qué te ha dicho tu familia de Mi vida no tan secreta?

La verdad es que no los he visto y solo espero que no me quieran lapidar.

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